Ingenieros mecatrónicos, ingenieros de salud y artistas plásticos se atrincheraron hace dos años en un maker space bogotano con el propósito de fabricar manos, dedos y brazos mecánicos para niños de escasos recursos.
Algo debemos entender: el rap colombiano ya no es el mismo de hace dos décadas. En los últimos siete años, este estudio paisa se ha especializado en producir la música de MCs que escriben letras sólidas, astutas, con rimas kilométricas, como Gordo Sarkasmus, AnyOne, Métricas Frías, Rapiphero, Sison Beats, Mañas RuFino, entre otros.
¿Cuántas de las composiciones del reggaetón, la balada pop o el vallenato de nuestros días no son más que sartas de embustes, cursilerías, ilusiones ridículas y chabacanería?
Su nombre artístico significa “minifalda” en japonés, y le pega: esta caleña de 30 años quiere formar parte de la revolución de la mujer con su arte, que se basa en la intervención de sus ilustraciones con brochazos de pintura. Para el Mundial de Fútbol de 2014, personificó a los jugadores de la Selección Colombia, que se pusieron en contacto con ella para recibir los dibujos personalmente.