La idea de crear cosas en vez de estar pensando en consumirlas es uno de los motores detrás del movimiento de ‘hacedores’, cada vez más sólido en las ciudades del país. Con iniciativas que le apuestan a fortalecer la comunidad estudiantil o impulsar proyectos con impacto social, estos makerspaces empiezan a hacerse un lugar en una escena en constante renovación.




