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Ilustraciones por @burdo.666

Activismo digital y censura en el Paro Nacional

En el Paro Nacional que empezó en Colombia el 28 de abril, las redes sociales y el internet han sido plataformas y herramientas para la protesta social. Pilar Sáenz de la Fundación Karisma analizó con nosotros algunos de los fenómenos que se han dado en este marco y que van desde ataques informáticos hasta censura.

Daniela Pomés Trujillo / @danipomes

Una de las muchas aristas desde las que se puede leer el Paro Nacional en Colombia –que ya completa más de quince días–, es la de las acciones que han tenido lugar en los escenarios digitales. El uso de las redes sociales como plataformas de denuncia o confrontación con la información oficial que suministran los medios de comunicación masivos no es algo nuevo, sin embargo, en esta coyuntura han surgido otras dinámicas novedosas y llamativas para muchos en el contexto colombiano. 

Como en paros anteriores, desde el día uno de las movilizaciones nacionales las redes sociales empezaron a inundarse de videos que registradan agresiones de parte de miembros de la fuerza pública hacia los manifestantes. Con el paso de los días la cantidad de videos y transmisiones en vivo aumentaron exponencialmente, tanto que incluso, en una transmisión en vivo desde Cali quedó registrado el asesinato de Nicolás Guerrero por miembros de la policía de la ciudad. 

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Ante el recrudecimiento de la violencia, la grave situación de derechos humanos y el silencio cómplice de los medios masivos de comunicación, las redes sociales trascendieron ese lugar de denuncia para convertirse en un altavoz y llamar la atención de organizaciones internacionales y del mundo en general. En Twitter se buscó ser tendencia a través de numerales como #SOSColombiaDDHH o #NosEstánMatando con el fin de que el llamado de auxilio traspasara el cerco mediático. 

En tanto los ojos del mundo se posaron sobre Colombia dejando mal parado al Estado y sus instituciones, se empezaron a dar ciertos fenómenos que muchos han señalado como censura. Por ejemplo, después de varias noches sangrientas en Cali, en la comuna de Siloé, en las que abundaban videos sobre lo que estaba ocurriendo, dejó de circular información desde allí por razones que todavía son investigadas. Así mismo, en algunas jornadas se denunciaron cortes en los servicios de internet y energía. 

Al mismo tiempo, personas y medios de comunicación independientes denunciaron censura en sus redes sociales. Este fue el caso de La Direkta, un colectivo de comunicación popular y alternativa que desde hace diez años se ha servido de las redes sociales como plataformas para el cubrimiento de movilizaciones sociales buscando disputarse la hegemonía de la comunicación. 

Según cuenta Sammy Gutierrez, integrante de La Direkta y La Fémina Direkta, en el contexto de este Paro Nacional no hicieron nada distinto a lo que habían hecho en las comunicaciones de paros anteriores. Sin embargo, en esta ocasión y luego del 1 de mayo empezaron a sentir censura. “Entramos a nuestro Instagram y nos dimos cuenta de que nos habían eliminado muchísimas historias y post que tenían el numeral #ParoNacional o #NosEstánMatando. A los pocos días se nos cayó Twitter y la respuesta de ellos fue que creían que todos los mensajes que habíamos emitido provenían de un bot y que teníamos que demostrar que la cuenta era manejada por seres humanos”, cuenta Sammy.

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Pero además de la censura también tuvieron lugar otros ejercicios de activismo como las acciones de Anonymous que incluyeron hackeos a las cuentas de correo y divulgación de información privada de miembros del ejército, interceptación de las comunicaciones por radio de la Policía Nacional y el hackeo de las páginas Senado, Presidencia y Ejército de Colombia. 

También llamaron mucho la atención las acciones en Twitter de los Kpopers quienes actuando de manera colectiva lograron sabotear tendencias políticas que iban en contra de la movilización social o a favor de la fuerza pública como #YoApoyoAlEsmad #NoMasParo o #MilitarizarLasCallesYa, una acción que sigue teniendo lugar.

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Otro de los sucesos destacables dentro de esta ola de acciones digitales fue la eliminación de un tuit de Álvaro Uribe el 30 de abril, en el que el ex senador pedía apoyo para que la fuerza pública pudiera “utilizar sus armas para defender su integridad y para defender a las personas y bienes de la acción criminal del terrorismo vandálico”, tuit que la red social consideró violaba las reglas de la plataforma. 

Ante este panorama tan amplio, diverso e incluso aún desconocido para muchos, entrevistamos a Pilar Saenz física y activista coordinadora de proyectos y del laboratorio de seguridad digital y privacidad de la Fundación Karisma, una organización de sociedad civil que está dedicada a la incidencia en política pública en relación con temas de derechos humanos y tecnología. Ella nos compartió su lectura del contexto. 

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¿De qué manera el espacio digital se ha convertido también en un espacio para la protesta social?

Para nosotros en Karisma, internet y los medios digitales son un nuevo espacio y es un espacio público donde tenemos los mismos derechos que en otros espacios, hasta en los físicos si se quiere. Así como está la posibilidad de ir a protestar en una plaza existe también la de protestar en línea, lo que sea que eso signifique. 

¿Qué es la protesta en el mundo físico? Eso es algo que también está en debate permanentemente. Hay actividades que se sitúan como vandalismo que probablemente no lo son. Por ejemplo, toda la discusión sobre lo que están haciendo algunos pueblos indígenas de tumbar las estatuas de los colonizadores; para algunos es vandalismo, pero para ellos es reivindicación histórica de los referentes culturales relacionados con la Colonia. La discusión sobre qué es protesta es una discusión que también permea otros espacios y no es exclusiva de lo digital.

Otro ejemplo son los ataques de denegación de servicio DDoS que hizo Anonymous. En la medida en que no afectaron la información de las páginas, sino solamente la disponibilidad del servicio esos ataques equivalen a una marcha. Es como si se plantaran en frente de un edificio y no dejaran entrar a nadie, pero sin afectar la construcción.

Pero, si se miran otro tipo de acciones como los listados de información de las cuentas de correo y contraseñas de militares o la interceptación de las comunicaciones por radio; ahí, ya no estamos hablando de lo mismo. Hay que mirar realmente cuál es la afectación y el propósito de cada acción para poder pensarse si estas son o no son acciones legítimas en medio de una protesta. Es la misma discusión que se tiene con las diferentes formas de protesta en otros espacios.

“El hecho de visibilizar una problemática es un acto de resistencia. Si hay algo que hemos aprendido precisamente de los movimientos indígenas y de los movimientos que provienen de población vulnerable, de las mujeres, es que parte de la solución del problema es visibilizar. Mostrar el problema de todas las formas posibles hace parte también de las soluciones”.

En ese orden de ideas ¿Cómo define la resistencia digital?

Son acciones que se llevan a cabo en lo digital y que están encaminadas a visibilizar el inconformismo que tenemos frente al gobierno y a las problemáticas sociales que atraviesan el país en este momento. Todo tipo de visibilización y acciones enfocadas a mostrar eso harían parte de esta idea de resistencia digital. Estas acciones no están aisladas ni viven en un universo aparte del mundo físico, sino que dialogan permanentemente con él.

¿Cuál ha sido el papel y la importancia de las redes sociales en esta coyuntura del Paro Nacional?

El hecho de visibilizar una problemática es un acto de resistencia. Si hay algo que hemos aprendido precisamente de los movimientos indígenas y de los movimientos que provienen de poblaciones vulnerables, de las mujeres, es que parte de la solución del problema es visibilizar. Mostrar el problema de todas las formas posibles hace parte también de las soluciones. Las redes sociales y los mecanismos digitales abren esa posibilidad de mostrar. Internet y las redes sociales nos cambiaron por ejemplo la idea de los medios de comunicación de una sola vía a unos mecanismos de comunicación de múltiples vías. Ahora Internet y las redes sociales prestan un espacio para expresar opiniones respecto a un tema, para visibilizar temas que preocupan y en esa medida son espacios en los que se puede protestar y se puede resistir.

En relación con la documentación de muchas de las acciones que ha hecho la fuerza pública particularmente de abuso de poder y de la fuerza, si esas acciones no fueran documentadas en medios digitales, si no existieran en la red ese tipo de evidencias no serían visibles y no sé sabría lo que está pasando. Creo que eso marca fuertemente el papel que están jugando los medios digitales y las redes para la protesta. 

¿Qué opina de la expresión “activistas de teclado” usada por algunos para descalificar o subestimar las acciones digitales?

Yo no creo que las acciones que hacen quienes a través de internet delatan a medios de comunicación no sean valiosas, por ejemplo. El caso más emblemático quizás es el de WikiLeaks y todo el trabajo que hizo Julian Assange quien sería un activista de teclado, pero claramente sus acciones tienen unas consecuencias muy fuertes, no es algo menor.

Hay muchas personas que no pueden salir a la calle en estos momentos por múltiples razones: por la pandemia, porque tienen miedo de la fuerza pública, porque no tienen el tiempo de hacerlo, gente que está fuera del país. Muchas de estas personas pueden encontrar en los medios digitales una manera de mostrar su descontento, de apoyar las acciones presenciales de los demás, etc. No se puede decir que una protesta sea más válida que la otra o que alguna sea menor o mayor.

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¿Qué más se podría agregar sobre las acciones de Anonymous? 

No es nuevo en el país y quizás para muchos sea desconocido, pero Anonymous ya había hecho cosas acá. La primera vez que Anonymous apareció en Colombia fue en 2011 con las discusiones sobre la Ley Lleras y se mantuvo activo por lo menos dos años en ese mismo tipo de discusiones. En ese año Anonymous estuvo muy activo haciendo la misma clase de ataques que ahora. Hubo muchos bloqueos, ataques DDoS contra el Senado, contra el Ministerio de Interior y de Justicia, algunas páginas de senadores y otras. Después ellos siguieron accionando en el país de manera esporádica, en particular cada vez que había modificaciones a ley de derechos de autor que podían de alguna forma afectar Internet. Para la ley Lleras II sobre los candados digitales nuevamente estuvieron muy activos. Para un 20 de julio hackearon la cuenta de Twitter de Álvaro Uribe Vélez; luego no es un fenómeno exógeno, no es raro y sí hay gente acá en acciones de parte de Anonymous.

“Los seguidores del Kpop son mayoritariamente jóvenes ligados al mundo en el que se mueven e identifican este tipo de acciones políticas como algo que quieren promover. Sus foros y discusiones también están atravesados por lo político”.

¿Qué lectura tiene de las acciones masivas en Twitter de los Kpopers?

A mí me parece súper divertido. Las batallas de hashtags existen desde que arrancó Twitter pero nunca habían sido tan fuertes. Las KPopers ya habían hecho acciones de tinte político en el mundo. Ellas participaron activamente en muchas de las acciones en contra del gobierno de Trump, particularmente en la campaña de reelección y en las protestas en Chile que derivaron en el llamado al plebiscito, entonces no es raro que estén acá. Para muchos es algo novedoso, para mí es algo que era de esperarse que sucediera.

De nuevo, esa es una forma de expresarse y de entender el funcionamiento de las redes sociales para romper esos discursos en los que no se sienten representadas y que no les parecen discusiones sanas. La estigmatización a la protesta es algo que no debería suceder y ellas están tomando esos hashtags para después denunciarlos por spam y eliminar esa discusión de Internet. Es una forma muy interesante de participar en la protesta.

¿Por qué cree que en este contexto como en el de Chile y Estados Unidos los Kpopers se han situado del lado de la movilización o en contra del establecimiento?

Tiene mucho que ver el tipo de personas que participan de estas acciones, cuáles son sus ideales y mecanismos. Las KPopers y el Kpop en general no es solamente entretenimiento, sino que también en muchas canciones y temas aborda lo social y lo político. Es torpe pensar que en la música no hay posiciones políticas; las ha habido en el rock, en el punk y las hay en la música pop coreana. Hay muchas canciones que buscan reivindicación política y social. En el punk de los 60 y 70 de Inglaterra y Estados Unidos, por ejemplo, hay reivindicación social. La música es un espacio para el ejercicio político. También creo que hay un hartazgo de muchas situaciones que nos atraviesan a todos y todas. Los seguidores del Kpop son mayoritariamente jóvenes ligados al mundo en el que se mueven e identifican este tipo de acciones políticas como algo que quieren promover. Sus foros y discusiones también están atravesados por lo político.

¿Cuál ha sido el rol de las políticas de las plataformas en este contexto?

Las plataformas tienen reglas internas, reglas de comunidad que no son claras en algunas cosas y como cualquier regla son susceptibles de interpretación. Por ejemplo, Facebook e Instagram no permiten desnudos femeninos porque les horrorizan los pezones de las mujeres. Si alguien publica pezones femeninos lo quitan y no es una persona sino un algoritmo que ya sabe qué buscar y si ve algo que parezca pezón femenino, chao. Estas reglas, aunque uno no esté de acuerdo con ellas y aunque no sean universales son las reglas de las plataformas y aplican. Las aplicaciones tienen normas sobre contenido violento o contenido que incite al odio. Por ejemplo, el tuit de Uribe lo bajaron porque glorificaba la violencia. De eso se puede analizar que Twitter está tratando de leer el contexto en el cual se encuentra y sabían que quitar este trino les iba a acarrear un montón de cuestionamientos por eso sacan comunicado y justifican lo que están haciendo.

En general las plataformas funcionan a través de algoritmos para identificar publicaciones que rompen las reglas de la comunidad y por esto son removidas de forma automática, pero en algunos casos puede haber intervención de una persona o algún mecanismo interno de las plataformas. Cuando corre por cuenta de personas, estas requieren conocer el contexto donde se da la situación. Por ejemplo, Zapateiro dijo en un trino que había víboras que estaban en contra del accionar de las fuerzas militares. En un contexto X la palabra víboras no dice nada, pero en ese contexto muchos lo leyeron como un señalamiento peligroso contra organizaciones sociales y de derechos humanos. En eso las plataformas han estado tratando de mejorar. Karisma por ejemplo ha sido contactada por las plataformas para explicar contextos sobre ciertas cosas. En otros casos nosotros les reportamos problemas o errores que están cometiendo argumentando el contexto.

“Bloquear el acceso a internet es muy grave porque obstaculiza el ejercicio de los derechos humanos. Los inhibidores de señal se usan en Colombia para evitar la comunicación con celulares desde las cárceles y eso da cuenta muy específicamente para qué se pueden utilizar, pero en protestas usarlos tendría otras implicaciones”.

Ante las denuncias de la censura de contenidos en redes como Instagram han rondado recomendaciones para burlar el algoritmo ¿Funcionan?

Muchas de estas cosas dependen de prueba y error porque no se sabe exactamente cómo está funcionando el algoritmo. Cualquier cosa que digamos sobre el algoritmo es mentira porque no lo conocemos. Si la gente prueba estas cosas y les funcionan habrá que usarlas, pero es muy difícil poder decir que eso sea así. Es muy fácil perderse en la cantidad de información que está circulando. Todo es prueba y error. 

Ya para terminar, sobre las limitaciones del servicio de internet en Cali ¿qué han encontrado desde Karisma?

Lo que se sabe por las comunicaciones del MinTic es que hubo una falla en los servicios de Movistar que afectó 7000 suscriptores. Eso es lo que sabemos pero quisiéramos saber más porque efectivamente eso no da cuenta de muchas de las otras cosas que nos han reportado. Lo que tenemos claro es que se requiere transparencia por parte de las autoridades, de las plataformas y las empresas. Movistar y Emcali tienen que dar explicaciones. Si lo que ha pasado es que no han podido hacer reparaciones tienen que explicar eso y lo que se salga de ahí también deben explicarlo.

Para nosotros es preocupante lo que está sucediendo en Siloé. Hay muchos reportes de fallas de conexión que no necesariamente son producto de la falla que se reportó, sino que pueden tener otras fuentes. En esos casos no se sabe nada. También es posible que la infraestructura se sature en esas zonas, es lógico que pase, así como cuando uno va a un concierto gigante e internet no funciona porque todo el mundo está grabando y haciendo lives. Muere internet porque no hay ancho para todo el mundo. 

Eso no sería un problema de censura sino de infraestructura, pero como no lo sabemos queda abierta la otra posibilidad que es que haya inhibidores de señal que se estén usando para disminuir la posibilidad de informar lo que está pasando. Si eso está pasando no lo sabemos porque no tenemos mediciones ni informes sobre eso. Si lo están haciendo tendrían que explicar por qué, cómo, quién dio la orden. Bloquear el acceso a internet es muy grave porque obstaculiza el ejercicio de los derechos humanos. Los inhibidores de señal se usan en Colombia para evitar la comunicación con celulares desde las cárceles y eso da cuenta muy específicamente para qué se pueden utilizar, pero en protestas usarlos tendría otras implicaciones. 

Hay quienes dicen que las antenas inhibidoras están en los aviones que están sobrevolando Cali ¿Cómo lo saben? Otros dicen que están dentro de las tanquetas, pero poner un inhibidor de señal en un lugar aislado metálicamente no tiene mucho sentido. Hay mucha desinformación y es peligroso casarse con alguna de estas teorías. Las personas que nos informaron sobre la posibilidad del uso de antenas inhibidoras es gente muy seria, pero al ser una situación nueva para nosotros no sabemos cómo juzgarla aún.

 

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