Desde su nacimiento en Nueva York hace más de 40 años, esta práctica, la más parada del grafiti vandal, se ha esparcido por todo el mundo, siendo los trenes de Alemania, Francia y otros países europeos los más apetecidos. En nuestro continente, a pesar de no tener la misma cantidad de vías ferroviarias, también hay crews “treneros” que se exponen en otros países con sus arriesgadas misiones.






