Ud se encuentra aquí INICIO Historias Fanzine Fotografia Y Rebusque Un Retrato De La Marginalidad Del Barrio Tricolor
Fotos por Tiago Ramírez Baquero

Fanzine, fotografía y rebusque: un retrato de la marginalidad del ‘Barrio Tricolor’

En esta publicación Tiago Ramírez expone la realidad de un barrio que emergió clandestinamente al occidente de Bogotá en la etapa más cruda de la pandemia. Carreteros, migrantes, niñas, niños y mujeres protagonizan esta historia contada en imágenes.

Daniela Pomés Trujillo / @danipomes

Mujeres que tienen a sus hijos en Venezuela, trabajan en el Terminal vendiendo droga, se relacionan con narcos de Modelia; hombres como El Duende, asesinado porque decían que estaba loco, parejas que terminan y luego transitan por el barrio con otras personas… Estas y otras historias son las que narran las fotografías del fanzine Barrio Tricolor

Desde hace más de un año, Santiago Ramírez Baquero ha retratado la historia de un barrio de invasión, un barrio de cambuches que nació producto del coletazo de la pandemia. Este barrio, habitado principalmente por migrantes, muchos de ellos dedicados al reciclaje; ha sabido acoger a Tiago como a un amigo más, lo que le ha permitido retratar con naturalidad la crudeza de vivir en las márgenes. 

Tiago (26 años) estudió comunicación social y periodismo. Trabajó como periodista en Revista Semana, fue fotógrafo de Semana Rural y ha trabajado como fotógrafo independiente para varios medios. El foco de su trabajo se ha dirigido hacia las personas en situación de pobreza, población marginalizada y transexualidad. 

Él cuenta que antes de la pandemia era un fotógrafo viajero que se la pasaba de fiesta. Si bien la transexualidad, el drag y lo marginal siempre hicieron parte de sus intereses y protagonizaron sus fotografías, el confinamiento –como a miles de personas–, lo obligó a repensarse su labor y replantear sus objetivos. 

dos-imagenes.jpg

(Le puede interesar: ‘En la fotografía de Pablo Allison se encuentran el drama de la migración y el grafiti’)

“Cuando llegó la pandemia –cuenta Tiago– tuve que asimilar que el mundo se había reducido y que no me quedaba en ese momento más que mi casa y los alrededores. Ahí empieza la idea de este Barrio Tricolor. Yo sabía de la existencia del barrio pero me daba miedo ir al principio, no estaba seguro de entrar porque no los conocía”, cuenta Tiago. 

Hoy en día el fotógrafo no sólo transita por el espacio con total tranquilidad sino que considera a algunos de sus habitantes como sus amigos, tanto así que hace un par de semanas asistió al bautizo de uno de los primeros hijos del barrio. 

Gabriela, una mujer trans vecina del sector, es definida por el fotógrafo no sólo como una gran amiga sino también como uno de los motores que impulsan el proyecto, pues documentar la transexualidad siempre ha sido uno de sus mayores intereses. 

Sin embargo, antes de entrar al microcosmos de Barrio Tricolor, Ramírez buscó entre las calles desiertas por la cuarentena y el fantasma de un virus asesino a aquellos para quienes el “quédate en casa” no significaba nada diferente a lo que ya vivían en el día a día prepandemia: carreteros o recicladores para quienes el hogar no es otro que la propia carreta. 

“En donde yo me encontraba un reciclador yo le tomaba fotos. Fue tanta mi obsesión con ellos que muchas veces me encontré con varios dos o tres meses después de haberlos fotografiado y me reconocían. Después descubrí el barrio y vi que mucha gente del barrio se dedica a reciclar y ahí empecé a hilar las dos cosas. La narrativa es la unión de esos dos trabajos”, cuenta Tiago.

En el occidente de Bogotá, en medio del triángulo que conforman los barrios Modelia, La Felicidad y Hayuelos está ubicado este barrio que, cuenta el fotógrafo, ha visto desaparecer y volver a aparecer. “Yo vivo por estos tres barrios que quedan pegados y que son apartamentos y casas lujosas, personas de clase media y personas que tienen plata, sobre todo en Modelia que tiene su cultura narco. Como nadie ha ido conmigo la gente duda mucho de la existencia del Barrio Tricolor”, dice Ramírez.

Este barrio espectral, según cuenta Santiago, está conformado por muchas personas que tenían ciertas comodidades muy básicas y que después de la pandemia lo perdieron todo: ya no comen tres veces al día, ya no tienen un techo ni luz eléctrica y el agua potable es difícil de conseguir. 

18bn.jpg

“Todos se reunieron en este barriecito que yo decido llamar Barrio Tricolor. Unas cincuenta personas llegaron a vivir en ese lugar que yo llamo barrio y que otras personas llaman cambuche, pero que ellos conciben bajo la idea de casa”, cuenta Tiago. 

El barrio se ha ido reduciendo con el tiempo. Ramírez señala que muchos han regresado a su país, otros han sido asesinados por andar en malos pasos o por incumplir las reglas de la calle. Los que quedan están acorralados por los vecinos y la policía que no los quieren ahí porque los ven como un foco de inseguridad y consumo de sustancias.

(Conozca más de ‘La narrativa fotográfica del estallido social latinoamericano’)

En este año largo de registro, Tiago ha centrado su proyecto en construir una narrativa a través de imágenes que tratan de mostrar el estado en el que viven estas personas, las cosas que hacen, los nuevos integrantes que son sus hijos, sus identidades, sus cuerpos, su tiempo libre. “Todos esos colores dan una idea de por qué lo llamé Barrio Tricolor”.

En principio el fotógrafo buscaba retratar la pobreza pero a medida que se fue adentrando en la realidad de las personas del barrio la pobreza pasó a ser el eje transversal de un manojo de historias de vida que le fueron dando otra forma al relato que semana tras semana ha ido alimentando. 

Recuerda mucho la historia del ‘Duende’, un hombre al que mataron poco antes del lanzamiento del fanzine. Cuando le contaron buscó entre sus imágenes una foto de él y le sorprendió ver un reflejo tan claro de la personalidad del muerto en su fotografía. Esta historia es importante para Tiago porque demuestra la capacidad de estas pinturas de luz de permanecer inamovibles a través del tiempo y al mismo tiempo cambiar completamente el significado de lo que representan.

dos-imagenes_0.jpg

También menciona la foto de Rodrigo “dándole a la carreta” junto a una foto que muestra la decoración de su casa. Casa es como Rodrigo llama a ese carrito en el que recicla y que es también el lugar en el que duerme.  

La foto que cierra el fanzine es la imagen de una carreta. “Esa foto la hice como a media noche. Eso estaba lleno de recicladores, todo en su cuento debajo de un puente cerca al barrio, donde muchas veces hay conflictos con la policía. Yo ahí lastimosamente no puedo entrar mucho porque no hay garantías. Entré algunas veces y la última foto es un reflejo de eso”, afirma Santiago.

Muchas de estas fotografías han cruzado las fronteras por entre las trochas y hoy en día viven en Venezuela, guardando las memorias de un espacio-tiempo de mucha confusión y dificultad para el mundo, de una pesadilla que aún hoy no termina para muchos.

Tan solo cuarenta fotografías de un archivo de imágenes que fácilmente puede superar las mil quinientas conforman la selección que Tiago ha hecho para armar el fanzine. Del proceso de selección y edición han participado grandes de la fotografía como Tomás Ayuso y Juanita Escobar

Este proceso le ha enseñado –según cuenta– que la fotografía tiene algo hermoso y es que sabe guardar secretos. “A veces miro las fotografías muchos meses después [de tomarlas] y digo, uy, yo no había visto esto, fotos que tenía olvidadas a veces terminan siendo fotos relevantes, como pasó con la del Duende”, dice.

imagen_0.jpg

La idea de que el primer producto del gran proyecto del Barrio Tricolor fuera un fanzine responde a varias circunstancias. En primer lugar, Tiago pretendía difundir este trabajo en espacios no convencionales, que las imágenes como sus protagonistas habitaran las calles. Por eso también hizo calcas con las fotos pero estas resultaron demasiado efímeras. 

Otra de las razones para decidirse por este tipo de publicaciones fue el auge que para él tiene hoy en día el fotolibro. Aunque no descarta hacer un fotolibro de Barrio Tricolor más adelante cuando el proyecto sea más grueso y “tenga más forma”, el fanzine es sin duda un formato muchísimo más económico y por lo mismo asequible. La democratización de este tipo de producto editorial, más aún cuando el contenido se desplaza por la misma línea, ha sido una de las metas de Santiago con el fanzine. 

(Lea también: ‘Los niños no están bien’, el relato íntimo de un parche skater manizalita)

Por último está el gusto personal de Santiago por el formato fanzine y la filosofía DIY (Hazlo tú mismo) que caracteriza esta primera entrega del proyecto. “Las fotos en digital son muy diferentes a como se ven en el fanzine porque mi idea de fanzine es que se vieran como si hubieran nacido de las entrañas mismas de la calle. El fanzine es informal, me permite jugar a otras cosas. La técnica riso también me permite esa estética de calle, un poco sucia... Es como si yo tuviera una impresora en el Barrio Tricolor y desde ahí lo hubiera hecho”, asegura Santiago. 

Sobre los textos que complementan la selección de fotografías, cuenta el fotógrafo que lo que buscó en principio fue aportar a la narrativa sin decir lo que cada imagen cuenta por sí misma, porque “son las fotos las que tienen que hablar, no las palabras”. 

“Los textos son más bien un proceso de escucha. No siempre es que yo llego allá y empiezo a disparar como loco. Sus historias, lo que ellos piensan... A partir de esa polifonía de voces escribí como si todos estuvieran hablando. Son las cosas que ellos me han dicho y que se me quedaron guardadas en la cabeza”. 

santiago_baquero.jpg

Tiago confiesa que no sabe para donde va el proyecto de aquí en adelante, sin embargo, no es algo que le preocupe sino que al contrario le da la libertad de dejarlo ser. Cuenta que ha intentado alejarse del proyecto pero que las personas del Barrio Tricolor de uno u otra manera vuelven a aparecer en su vida. Se siente tan vinculado que cree que el proyecto se va a terminar sólo hasta que él se vaya del país, mientras tanto espera seguir alimentando ese banco de imágenes. 

Quizás en algún momento Barrio Tricolor se transforme en una exposición y las historias a blanco y negro del fanzine llenen de color las paredes de alguna sala. Por lo pronto espera seguir desafiando las barreras sociales que según cuenta, lo separan de las personas del barrio, y yendo más allá del vínculo fotógrafo-fotografiado que se desdibuja siempre que Gabriela o Rodrigo lo invitan a tomarse algo. 


Pronto el fanzine estará disponible en La Valija de Fuego y en Casa Tomada, mientras eso, puede preguntarlo y conocer más del proyecto fotográfico de Tiago en su cuenta de Instagram 

Comentar con facebook

contenido relacionado