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Ilutración de @nefazta.666

Editorial: Creando también se sobrevive al encierro

La cultura se ha convertido en el flotador del que muchos se sujetan para sobrellevar el confinamiento y la incertidumbre. Y no solo se trata de las manifestaciones culturales que consumimos: se trata, además, de las que creamos.

Revista Cartel Urbano

Desde que comenzaron a tomarse medidas para mitigar el riesgo del COVID-19, la industria cultural del país entró en crisis. Uno a uno, pequeños y grandes proyectos se fueron aplazando o derrumbando en medio de la creciente incertidumbre sobre el futuro que se instaló en todos los sectores de la sociedad. 

Algunos miraron el hecho con tristeza, incluso con angustia, otros encontraron una oportunidad para respirar y tomarse un tiempo para sí mismos. Mientras se llamaba al aislamiento, algunos creadores decidieron migrar del todo a las plataformas digitales y compartir de manera gratuita sus obras con un público que apenas estaba habituándose a la idea de la cuarentena. Un par de semanas después, las redes sociales tienen toda una programación diaria de conversaciones, conciertos en vivo e incluso retos con los que los creadores y gestores han buscado que el motor de la cultura no desacelere.

Pero la cancelación no ha sido solo de eventos. El despido indiscriminado de periodistas durante la pandemia y el cierre de un importante medio cultural tomó por sorpresa a muchos, llenando de indignación a suscriptores, colaboradores y lectores que encontraban en estas páginas una necesaria mirada crítica a diferentes sectores culturales y políticos del país.

El panorama es complejo, muchos auguran días difíciles. Con la necesaria extensión de la cuarentena el sector cultural —especialmente el independiente, el alternativo— será uno de los más afectados. Los creadores y gestores desde ya empiezan a ingeniárselas para encontrar nuevas maneras de sostenerse y llegar al público, uno que sin duda tendrá que pensar otro ritmo en el consumo de lo que consideran entretenimiento. Apoyar a los creadores también será una de las misiones de una audiencia que desea seguir encontrando miradas críticas y construcciones culturales y narrativas alternativas. 

Algunos gestores han convocado a diferentes miembros de la escena para conversar sobre el porvenir de la música o el cine. Los medios de comunicación han establecido canales para charlar sobre diferentes temas que se escapan al afán de los días. Creadores en distintas latitudes se están organizando para pensar estrategias que garanticen su supervivencia y la de proyectos con los que han repensando y construido otras miradas.

Nadie sabe a ciencia cierta lo que viene para los próximos meses, pero es claro que, incluso en las condiciones más fuertes, el músculo de la creación y la creatividad seguirá ejerciendo un contrapeso ante la monotonía de los días, la dificultad de tener lejos al otro y la ansiedad que produce el encierro. Para muchos, los días difíciles pueden sortearse creando, para otros la quietud y el silencio han sido herramientas indispensables —herramientas que en el mundo moderno son negadas— para entender las condiciones actuales y la forma en la que nos relacionamos no solo con los otros, sino con nosotros mismos y con el planeta. Lo cierto es que esos caminos culturales que abren otras miradas, que posibilitan otras realidades y que dan cabida a un mundo más amplio, deben fortalecerse hoy más que nunca. 

 

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