En una villa italiana del siglo XVII se construyó hace dos décadas un centro de investigación para jóvenes creadores de diversas disciplinas, como el diseño arquitectónico, la fotografía, el video, las artes gráficas o los textiles. Cada año llueven cinco mil solicitudes provenientes del mundo entero, de las cuales apenas una mínima parte consigue un cupo. Estuvimos en Fabrica, el laboratorio de arte y comunicación que inventaron Luciano Benetton y Oliverio Toscani antes de romper su matrimonio creativo de 18 años.