Con el apodo sacrílego “El Becerro de Oro” cubrió las calles de Santiago de Chile de grafiti, pero la conservación del perro callejero como reflejo de la identidad de su propio entorno es el eje de su obra. “La taxidermia es en sí un arte. Es la manipulación de la piel que nos cubre: lo que nos da identidad visual. Es conocimiento que involucra disciplinas como la biología y el estudio óseo y de la conducta animal”.






