La última obra del caleño Felipe Bedoya surge de un trabajo de observación e investigación que hizo estando en Cartagena, ciudad en la que evidenció cómo para estas personas ir a tomar el sol es una actividad de rebusque mientras otros descansan.
Lo que comenzó con la aparición de casetes regrabados que iban de mano en mano, con el tiempo se instaló en nuestro país y atrajo a una legión de rockeros que dinamizaron una de las escenas más numerosas del metal nacional. Hoy en Colombia existen bandas jóvenes que han puesto la vara del thrash muy alta, y otras, ya legendarias, siguen produciendo su música sin perder el norte.
Muchas piezas de esta diseñadora gráfica bogotana de 26 años están compuestas por un sinfín de detalles y personajes, como los que conoció y guardó en su retina tras una infancia en varias zonas rurales del país. Su obra ha pasado por la publicidad, el diseño editorial y ahora, uno de sus pendientes, es publicar un libro de autor.
Estos espacios han nacido en todo el mundo como iniciativas de intercambio artístico y cultural. Sirven para abordar exploraciones individuales o conjuntas que facilitan el aprendizaje, la investigación, la producción de obra y su posterior exhibición. Tres jóvenes artistas nos cuentan sus experiencias en Brasil, Estados Unidos, Cali y Bogotá.