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Ilustraciones por @nefazta.666

¿Hasta cuándo seguiremos tolerando la violencia de género en las pistas de baile?

Ahora que estamos volviendo a las pistas de baile, vuelven también las demandas por una escena electrónica segura. Un caso de finales del año pasado, el de Hernán Cayetano, puede ayudarnos a pensar una problemática que hay que erradicar de una vez por todas.

Daniela Pomés Trujillo / @danipomes

Para muchas personas volver a la pista de baile después de la cuarentena trae consigo la preocupación sobre la violencia de género y otras violencias ejercidas en estos espacios. Esto, pues la pandemia no solo frenó la fiesta y la consolidación de circuitos musicales; también puso en pausa la conversación sobre pistas de baile seguras y el trabajo de distintos colectivos. Muchas de estas iniciativas han sido lideradas por colectivos de la escena electrónica, conformados en su mayoría por mujeres dj, productoras o consumidoras del género. 

Hoy en día, con la progresiva reapertura de los espacios, son ellas quienes están poniendo sobre la mesa este tema todavía pendiente en muchas escenas, entre otras razones porque personas con denuncias de abuso y acoso hoy en día siguen presentes en eventos. Ese es el caso del dj Hernán Cayetano, sobre quien pesan denuncias de esta índole.

El 21 de noviembre de 2020 El Espectador publicó La denuncia por presunta violación contra el Dj Hernán Cayetano, socio fundador del club Baum y creador del Baum Festival. Esta publicación que salió a la luz luego de tres meses de investigación periodística reunió las voces de varias fuentes relacionadas con el Dj, con el club y con la escena electrónica colombiana, que aportaron diferentes puntos de vista y testimonios sobre la situación. 

El impacto mediático de esta denuncia responde, entre otras cosas, a lo que de algún modo representan Hernán Cayetano y Baum para la escena electrónica del país. Sin embargo, a pesar del alcance que tuvo la noticia, el Dj y ex socio del club ha seguido participando en varios eventos posteriores a la publicación. De ahí que siga suscitando tantas preguntas sobre la seguridad en las pistas de baile y cómo lograr una escena electrónica libre de violencia de género. 

Para las integrantes de Pez Alado y de la plataforma ECO, el tema se puede leer desde varios matices. Ellas consideran que el tema ha alcanzado tanto vuelo porque “[Cayetano] fue el creador de un espacio que no existía en Bogotá. Por abrir un lugar así, donde muchas personas experimentaron por primera vez la música electrónica, lo suben y lo ponen en un pedestal. Fue un pionero en eso, lo que no significa que lo haya hecho de la manera correcta”. 

También, consideran que lo mediático del caso se debe a que la figura de él se construyó desde la base del poder y se fortaleció por contar con un brazo económico fuerte y por la validación que empezó a recibir internacionalmente. Por eso no les sorprende ver que a pesar de la denuncia formal y los rumores que surgieron a partir de esta, el ex socio de Baum siga teniendo credibilidad, que algunos promotores lo sigan incluyendo en sus lineup, que siga tocando, y que haya público que sigue asistiendo a eventos que lo incluyen o que él mismo organiza.

Otra de las particularidades del caso tiene que ver con la declaración en vídeo de Cayetano, que ellas describen como una jugada de relacionamiento público porque lo lanzó justo antes de que saliera la noticia. “Todo el discurso fue supremamente calculado, incluso la aparición de la novia, todo fue una jugada”, dicen. 

Pero ¿Cuáles son las particularidades y las generalidades del caso que involucra a Cayetano? ¿Por qué la recurrencia de estas violencias en los escenarios electrónicos? ¿Se debería cancelar de los espacios a quienes sean denunciados? ¿Cómo se pueden construir espacios seguros en la escena electrónica para que no haya repetición y en mano de quiénes está? Éstas son algunas de las preguntas que nos obliga a hacer este caso.

Para Pez Alado y ECO la explosión del caso de Cayetano puso en evidencia lo que ellas describen como el problema del poder concentrado entre hombres blancos privilegiados quienes, dicen, usan ese poder para protegerse entre ellos y proteger su posición. “No hubo una reflexión sobre abuso o sobre violencias, sino que todo el foco estuvo en él y en otros hombres iguales a él que salieron a defenderlo porque saben que si la posición de él flaquea, la de ellos también”, agregan. Ese poder que ostentan figuras como Hernán Cayetano es una entre las problemáticas que hacen que los actos de violencia en los escenarios electrónicos sean reiterados, según han identificado en Pez Alado. 

Así mismo, encuentran que el lugar de enunciación desde donde se gestan los espacios y las fiestas constituye muchas veces que estos se vuelvan lugares propicios para las agresiones sexuales y de otros tipos. Para ellas, cuando los espacios no se enuncian como espacios políticos, son lugares en donde el que paga tiene toda la libertad de hacer lo que le dé la gana. “Si tu espacio solamente es un espacio que abres sin ningún horizonte, sino simplemente lo abres para que la gente consuma y ya ¿Cómo no van a pasar cosas ahí? ¿Cómo ese espacio no se va a volver inseguro si no está demarcado en x o y principios, sino que es un sálvese quien pueda, una zona de tolerancia?”, dicen. 

Por otro lado, ellas afirman que cuando se dan estas situaciones que involucran violencia sexual es cada vez más habitual el llamado a la cancelación de quién resulte implicado, y el caso de Hernán Cayetano no ha sido la excepción. Sin embargo, para ellas cancelar a los abusadores no funciona. 

La Cultura de la Cancelación no es el camino que estas colectivas feministas proponen como parte de la construcción de espacios seguros en la escena electrónica. Para lograr pistas de baile seguras, dicen, se debe partir desde la enunciación de los espacios. “Para nosotras la seguridad no es algo punitivo y mucha gente piensa que eso son los espacios seguros: que haya mil personas vigilando. Nosotras creemos que eso es una metodología fallida. Cuando se enuncia las dinámicas cambian porque la gente entra con un mindset predeterminado a ese espacio”. 

“Nosotras entendemos desde los feminismos que la cultura de cancelación es hacerle el mismo juego a un sistema judicial ineficiente. No funciona anular simplemente a un personaje porque no hay espacio para la reflexión ni para la reparación. La cultura de la cancelación se sitúa en quiénes lo están cancelando y no sé habla de la persona que comete el delito. Estamos hablando del caso de Hernán Cayetano y terminamos hablando de los colectivos que todavía están con él, y no, el problema es el man y que no hay una reparación real porque no hay verdad. La víctima es revictimizada porque todo el espacio y toda la atención se centra en el victimario”.

Sin embargo, sí consideran que no se deben promover los espacios de los que haga parte el presunto abusador. “Lo que hay que hacer es bajarse de los lineup pero no sin antes hacer la reflexión. No sabría cómo decir ‘ey, bajas a ese man o me bajo yo’. Considero que al menos una fecha que uno no tome sí repercute en algo, sobre todo en los promotores a la hora de pensar cuando están construyendo esos lineup”.

Agregan que esto debe ser un actuar colectivo pues si es sólo una persona la que se retira de un lineup o deja de asistir a una fiesta en la que toque alguien implicado en un caso de abuso, el impacto no es tan grande como cuando se ejerce una presión colectiva. También dicen que, si la gente ve un lineup de Hernán Cayetano con otras mujeres que son bien percibidas, en las que confían, se valida el espacio.

Por otro lado, también explican que “cuando se extrae eso de hacer plata rápidamente o la efervescencia de fama y de poder, inmediatamente se replantean las relaciones que se dan en la pista de baile. Todo se vuelve horizontal y se transmite”. Así mismo, todas convergen en que la creación de redes horizontales orientadas a poner en discusión todas estas problemáticas, generar diálogo y buscar reparación son muy productivas para visionar y para proponer soluciones. 

Ellas subrayan que para propiciar cambios reales estas conversaciones deben trascender los espacios feministas. Propiciar la creación de comunidad en torno a la música, la fiesta y el baile, es fundamental para lograr espacios seguros, y esa comunidad debe ser a todas luces amplia, diversa y representativa. 

En cuanto al papel de artistas y dj, consideran que su incidencia no se reduce exclusivamente a lo musical o el performance. Para ellas es importante que desde el both también se reflexione sobre el espacio, el público, y todo lo que implica la fiesta. “Si los promotores hacen bookings y no les importa incluir abusadores pues uno como público o artista debe darse cuenta de que ese espacio no es bueno –dicen–. Para nosotras como artistas también implica una lectura profunda del espacio, pensar en dónde nos gustaría que nuestra música sonara. El público también debe ser veedor de esos espacios y de los dj. Ver qué estás validando o apoyando”.

Y es que efectivamente, desde que se hizo pública la denuncia contra Hernán Cayetano este ha seguido apareciendo dentro de los lineup de algunos eventos. Juana*, Dj en la escena paisa, cuenta que esto sucede porque “Cayetano está alquilando sonido, planta, todo y le dice a los promotores que lo tiene que poner a tocar si quieren que él les alquile”. También cuenta que este Dj junto con su socio Gabriel sigue haciendo fiestas con su nueva marca Atonal, debido a que Baum después de la denuncia se desintegró y que desde principios de marzo no se le ha visto en fiestas que no sean producidas por él mismo. 

Promotores como Rave Dates y Hype, entre otros, promocionaron en sus redes sociales flyers de eventos que incluían a Cayetano después de conocerse la denuncia. Al preguntar los motivos de esto, Rave Dates respondió que "es una lástima que se presenten estos casos de acoso y abuso dentro y fuera de las fiestas y que es muy importante que cuando se presente cualquier tipo de acoso o abuso, se realice lo más pronto posible la denuncia ante las autoridades competentes con el fin que los acosadores y abusadores reciban el castigo que la ley les imponga". Sin embargo, no respondió sobre el porqué promovían fiestas en las que participaban personas denunciadas por abuso sexual. Por su parte, Hype se refirió a esto como un "tema delicado" y nunca respondió a la pregunta. 

Sin embargo, más allá de esto, para Pez Alado ver que la gente se está animando a denunciar es un gran avance. “Creemos que la denuncia es el primer paso. Todavía no estamos viendo la transformación, no estamos viendo a los grandes protagonistas de la escena reflexionando al respecto o cambiando estructuras, pero esperamos que denunciar aporte para crear una escena mucho más crítica. No sólo desde productores y artistas sino también desde la audiencia, que empiece a ser exigente y a hacer esa veeduría para exigir espacios más seguros”.

Las integrantes de estas colectivas convergen en que lo más importante en relación con la denuncia contra Hernán Cayetano es que se conozca la verdad para que haya reparación. “Además de esa verdad plena, también es importante que haya una transformación de los espacios de los que Cayetano hace parte o al menos una intención. Imagínate volver a un Baum Festival y que todo siga como si nada, como si esto nunca hubiera pasado”, dicen. 

La tarea va mucho más allá de simplemente señalar o cancelar a los abusadores. Se debe reflexionar desde todas las aristas que conforman los escenarios electrónicos y, a partir de estas reflexiones, propiciar una verdadera transformación de los espacios. La invitación es a construir colectivamente pistas de baile seguras, libres, diversas e incluyentes y por supuesto, que no se reproduzcan más casos como el del ex socio de Baum. Así mismo, comprender que estas discusiones, como bien lo dicen las integrantes de Pez Alado y ECO, deben trascender los nichos feministas e ir más allá de la escena electrónica.


*Los nombres en esta publicación fueron cambiados u omitidos para proteger la identidad de las fuentes.

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