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Un viaje entre viñetas a la historia mundial

Aprender sobre historia es tan necesario como aprender a sumar, pero los libros que dan cuenta de hechos históricos pueden resultar aburridores para muchos por su rigidez. A continuación un periplo entre viñetas de cómics que narran el Holocausto, la Irán de Jomeini, el conflicto entre Israel y Palestina, la toma del Palacio de Justicia en Bogotá, entre otros.

Sebastián Aldana Romero

“La ficción no tiene de otra que partir de la realidad”, asegura la historiadora de la universidad Javeriana María Camila Núñez, faro y guía en este viaje de historietas.

Cómic, memoria y representación es el título de su tesis de grado. Gracias a su gusto casi enfermizo por el ahora llamado noveno arte, esta mujer garantiza que a través del cómic se puede contar la historia del mundo. Y para allá va el asunto, otorgarle a la novela gráfica (y al cómic, si nos atrevemos a separarlos) el valor histórico que se merece.

MAUS (Primera publicación en 1986)
Escrita y dibujada por Art Spiegelman y Françoise Mouly 

Imagen: Giacomo 

Si de la memoria histórica se trata, hay que empezar con Maus. En su obra más destacada se ve a Spiegelman entrevistando a su padre, que discute sobre la experiencia vivida como judío polaco durante el Holocausto, barbarie de la que logró salir con vida.

Pero aparte de esto, y del modo como representa a los alemanes y judíos (gatos y ratones), Maus, según María Camila, también puede ser entendida desde la posmemoria. “Es un cómic visceral. Casi una terapia para el autor, que se desahoga de todo lo que implica en él la memoria y el pasado”. A esto, sin el ánimo de tener una visión sesgada del holocausto, la historiadora añade que “al lector, por supuesto, le queda la tarea de hacer su propia crítica y decidir con qué se queda”. Es así como se construye la memoria histórica.

Imagen: Sbluerock

Vladek Spiegelman relata a su hijo toda la experiencia entre los años 1978 y 1979. A ambos se les ve caminando por los senderos del Rego Park en Nueva York. 

De igual manera, ella recomienda la lectura de In the Shadow of No Towers, otro cómic de Spiegelman que narra el atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre. El sitio web Salon mostró en el 2004 las dificultades que pasó el historietista por el rechazo de múltiples editoriales, ya que su publicación traería ríos de polémica.

“La hija de Spiegelman estudiaba cerca del World Trade Center, lo que convierte la historia en algo personal”, concluye María Camila.

PERSÉPOLIS (2000)
Escrita y dibujada por Marjane Satrapi

Imagen: a_kep

“Si la mayoría de las personas estaban en lo correcto, nosotros entonces vivíamos en un paraíso”, sostiene Satrapi en una entrevista a The Guardian, refiriéndose al momento en el que Irán pasó a ser un república islámica. “Pero en vez del paraíso, nos encontrábamos en el infierno (…) Por eso yo nunca creí en lo que me decía la gente”, confiesa.

Imagen: Olga Berrio

En lo que es el relato autobiográfico de su niñez, Satrapi lleva al lector por diferentes coyunturas como el derrocamiento del Sha de Persia, el reinado del terror de Jomeini y la guerra con Irak. En este también muestra a "Marji" con muchas inquietudes intelectuales y una excesiva imaginación. Pero, ¿cómo comparar la narración de una niña de diez años, protagonista de este cómic, con un tomo de historia universal?

“¿Qué está libre de subjetividades?”, pregunta María Camila. “Al leer estos cómics es necesario cogerlos con pinzas, revisar los contextos de producción de cada uno antes de juzgarlos”.

PALESTINA (2001) 
Escrita y dibujada por Joe Sacco

Imagen: Wolf Gang

Recientemente, Sreejita Biswas escribió en el Bangalore Mirror (medio indio), que si bien este reportero muestra cómo era la Franja de Gaza y Cisjordania entre 1991 y 1992, también vislumbra la historia general del conflicto: “Palestina nos permite ser testigos de horrores tanto privados como públicos, pero también es una guía que lleva al lector a través de la historia y la política del área”.

El autor se sumerge en el conflicto a tal punto de dibujarse como un personaje más de la historia. Viñeta tras viñeta se puede percibir un rigor periodístico traducido en un gran compendio de fuentes. A veces, y para mostrar otra cara de Palestina, describe momentos con un humor característico de otras de sus piezas. Esto último, casi siempre a través de los niños. 

Imagen: Moacirpdsp

Sacco es considerado pionero del periodismo en cómics. Este título le generó dudas a Joe Sacco, en parte por las burlas que le hacían los periodistas que lo rodeaban. Sin embargo, a la fecha ha reporteado todas sus historias con recuadros y viñetas, aportando de buena manera a la memoria histórica. 

“Yo entiendo el periodismo como el primer escalón de la historia”, comentó en una entrevista que le hizo la revista cultural española Jotdown. Y el periodismo en cómics, para él, “tiene el poder de proveer el contexto a una determinada situación (…) de ofrecer varios ángulos para llegar a un retrato fiel”.

¿CÓMO ENTENDER ISRAEL EN 60 DÍAS O MENOS? (2010)  
Escrita y dibujada por Sarah Glidden

Imagen: J Unrau

“En mi condición de historiadora, revisar estas fuentes no es sinónimo de entretención, sino de trabajo y seriedad”, dice María Camila. Y de la misma manera lo hace Glidden en una entrevista a rtve: “El inventor del cómic periodístico fue Joe Sacco, con títulos tan importantes como Palestina. Él es una de mis mayores influencias junto a Marjane Satrapi (Persépolis) y Art Spiegelman (Maus)”. No puede ser coincidencia.

Según Glidden, ella abordó el avión con mucho escepticismo y prejuicios contra los israelíes, pero progresivamente en su cómic va dando cuenta de que aquella no es una cuestión de buenos y malos. "No es que me convencieran de su punto de vista, pero comprendí que no era tan sencillo", afirma.  

El aporte de los cómics es tal que solo en Sacco y Glidden se pueden ver dos apuestas que ilustran la guerra entre Israel y Palestina que hoy por hoy inunda los medios de comunicación con cables de información. Claro, desde la perspectiva de los autores: “Glidden por ser israelí pudo viajar gratuitamente a Israel para explorar sus raíces”, concluye Camila.

¿Y qué hay en Colombia?

LOS ONCE (2013)
Colectivo Sharpball

“Sinceramente, a mí no me gustó Los Once, pero es una cuestión de gustos”, expresa María Camila. “Sin embargo, me parece excelente que se empiecen a ver este tipo de cómics que tienen que ver con la memoria de nuestro país, un país que se acuerda de unas cosas y de otras no”.

En Colombia aún es pobre la producción de historietas que privilegien la memoria histórica. Los Once es un intento por mostrar la toma del Palacio de Justicia y de reavivar el debate sobre los desaparecidos. A pesar de que no logró convencer a muchos, por usar ratones como en Maus, le apuntó a un hecho histórico que hasta la fecha no se ha esclarecido en su totalidad.

“En Medellín se están haciendo cómics de buena calidad, aunque tratan de las vivencias personales de los autores. Está Trucha Frita, la editorial Robot, la Revista Larva, entre otros. Joni B publicó El Parque del Poblado, que es un aporte a la micro-historia”, cuenta María Camila.

“Desafortunadamente, Colombia sí que tiene de dónde sacar para hacer cómics sobre hechos violentos que nos obliguen a recordar”.

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