Sus recitales llegan a ser tan variados como los bares o festivales (bien sean de rap o de poesía) en los que se presenta. “Hay que situarse en nuestra época, que es nueva y es distinta. No es una época para trabajar con certezas”.
En la guerrilla abundan los hombres y mujeres que no llegan a los 30 años, son jóvenes rasos que por la falta de oportunidades durante su infancia decidieron empuñar fusiles. Hoy ven una nueva oportunidad lejos de las armas. Nos contaron cómo entienden ellos el proceso y qué quisieran hacer de sus vidas por fuera de los campamentos.
¿Cómo iba a suponer la señora que me dictaba periodismo investigativo que años después ese germen imberbe terminaría convertido en una reina del espectáculo nocturno nacional?
Siete horas de trocha a través de territorios donde la presencia del Estado es prácticamente nula separan a San Vicente del Caguán de El Diamante, lugar donde la guerrilla celebra por estos días su X Conferencia, la última como grupo armado.