Después de cinco años de trabajo, la organización, que cada vez ganaba más espacios en su apoyo a comunidades históricamente vulneradas, se acaba por diferencias entre sus miembros. Pero ahora, las personas que se veían beneficiadas por proyectos como el de reducción de daño o el apoyo al trabajo sexual, podrán hacerlo con una nueva ONG, también fundada por Alejandro y Sebastián Lanz.






