Cuando Juanes le dijo que su voz no servía para Ekhymosis, Alex le juró que se acordaría de él. Tiró la puerta y formó Masacre, en 1988. Hoy son buenos amigos y hasta lo tatúa, pero el vocalista de la banda extrema que roza los 30 años de carrera la tiene clara: no se presta para comercializar con el metal y sus contundentes letras le apuntan a la denuncia social. Su sello, Mórbida Productions, le ha publicado a La Pestilencia y le parece que el thrash se volvió una moda en Colombia.







