El desarraigo entre estas comunidades indígenas, cuyas poblaciones disminuyen año a año, se combate desde la música que heredaron los jóvenes de sus antepasados. Armados de sus flautas de carrizo, abandonan temporalmente sus resguardos para llegar a escenarios donde transmiten su cultura a través de líricas en guahibo, como sucedió en la reciente edición del Festival Centro, en Bogotá.







