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Foto cortesía de Lolabúm

En el nuevo disco de Lolabúm presente y pasado conversan en un futuro imaginario

‘Verte antes de fin de año / O Clarividencia’ llegó hace un par de meses para experimentar con lo extraño y lo cotidiano en un Ecuador pandémico y convulso.

Nicolás Gómez Ospina // @ngospina14

Es 2019 y Lolabúm, la banda ecuatoriana que ha llamado la atención de la crítica y el público alternativo en Latinoamérica, planea su siguiente gira Verte Antes de Fin de Año, un nombre producto de una epifanía que tuvo el vocalista Pedro Bonfim durante un ensayo. Ni él ni los demás miembros de la banda saben lo que le espera al Ecuador en los próximos meses de ese año atravesado con paros y represión a la protesta social; mucho menos sospechan la pandemia que los obligará a cancelar las fechas de sus conciertos para 2020 y a repensar un disco completo a la luz de acontecimientos nunca antes vividos.

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El disco (o discos) en cuestión se llama Verte antes de fin de año / O clarividencia y fue lanzado en dos partes con un par de meses de diferencia. Se trata de dos entregas con una estrecha cercanía temática y temporal. En estas están compiladas veinte canciones en las que el sampleo de música de rockola, las letras apuradas y críticas, además de las referencias literarias, muestran sus posiciones políticas y sonoras frente a lo que significa ser ecuatoriano en este tiempo. “Si tuviera que describir a lo que suena el Ecuador es a ponerse dos audífonos diferentes donde en uno suena un Yaraví de la sierra y en el otro un sonido más tropical. Ese choque y esa convivencia es nuestro país”, señala, a propósito, Bonfim.

El disco está conformado por canciones compuestas en dos momentos distintos pero mezcladas: algunas canciones como QYY o Problema de Dios fueron escritas hace algunos años, mientras que otras como Casi 20 en el 2016 y Tons Ke nacieron durante la crisis desatada por la pandemia del COVID-19 que todavía vivimos y golpeó con fuerza a Ecuador. En estas canciones, creadas en circunstancias distintas se pueden reconocer algunas diferencias temáticas y una rabia y tristeza comunes que cambian durante el disco. Las del primer momento son canciones que cuestionan a un dios o estado que abandona en canciones (por ejemplo, Sin trabajo y Sin Talento), mientras que las del segundo momento podrían identificarse con una sensación de desesperanza y desespero por lo que sucedía alrededor con el COVID, como es el caso de Verte Antes de Fin de Año.

De hecho, el nombre original del disco iba a ser Verte antes de fin de año / O la vida después de la muerte, sin embargo, cuenta Pedro que “al ver ese desastre a mi alrededor, gente y gente muriendo, me di cuenta que sobrevivir a eso ya era la vida después de la muerte, así que había sido una suerte de clarividencia”. La resignación ante la premonición fue una constante en todo el disco y sus letras encajan con las sensaciones de encierro y soledad tan comunes durante la cuarentena.

“Queríamos que cada parte del disco tuviera una voz particular, que el primero fuera el mesías que te anuncia las cosas y el segundo el noticiero que te cuente lo que pasó. Esta fue una decisión que habíamos tomado desde enero de este año”, cuenta Bonfim quién agrega que existe una relación estrecha entre el disco y la obra 2666 del escritor chileno Roberto Bolaño, en la que se habla de la amnesia y desconexión histórica referenciada en la canción Casi 20 en el 2016.

Esa canción, escrita durante la pandemia, cuenta la situación creativa que atravesaban como banda hace cuatro años. “En ese momento intentábamos entrar y encajar en una escena y un sonido muy estandarizado. Tocábamos en lugares donde no queríamos tocar y creo que también este disco es un esfuerzo por alejarnos de ese sonido”, cuenta Pedro.

Rodeado de enigmas y pistas, este disco también permite que cada uno de los oyentes vaya descubriendo su propio disco conforme lo va escuchando. Es fácil reordenarlo como el oyente quiera, pues no hay una forma ideal de escucharlo y está abierto a la interpretación individual. Esto fue algo que sorprendió también a Pedro, quien en un principio quería tener todo muy controlado anotando fechas ideales para el lanzamiento o el orden de las canciones hasta que, según dice, empezó a entender el disco de otras formas. “De repente el disco me empezó a hablar y a mostrarse de otras formas. No podría decirte si estoy tranquilo y orgulloso con lo que resultó siendo porque el disco es lo que él quiere ser”, cuenta

Al escuchar canciones como QYY, O Clarividencia y Demolición, temas que hacen referencia a viejos sonidos brasilero, queda la sensación de escuchar algo familiar. “En este disco le perdí el miedo a lo simple, las cosas que suenan familiares como ese sonido brasilero que tienen esas canciones es brillante”, dice Pedro Bonfim sobre las conexiones que buscó crear a lo largo del disco. Si el disco tuviera que ubicarse en un espacio temporal sería en un futuro nostálgico, un mañana que extraña el ayer y que lo recuerda a través de efectos de radio y armonías sampleadas, pirateadas o rescatadas de lo más profundo de la música popular ecuatoriana como algún tema de Alonso Gualsaqui o de la banda sonora de películas egipcias de mitad de siglo XX, hecha por Ahmed Malek.

Verte antes de fin de año / O Clarividencia es un disco que conversa con su entorno: incluye el resultado de una entrevista a Polibio Mayorga, samplea una canción ecuatoriana (Vuelo 8110 de Pastizales y Neoma) que salió un mes después, piratea canciones como las que sonaban en los barrio y retumbaban en las calles abandonadas por la pandemia para poder plasmar sonoramente lo que los rodeaba. Así mismo, en éste se puede reconocer la influencia de Polibio Mayorga, uno de los músicos ecuatorianos que, como Lolabúm, se preocupó por explorar lo ecuatoriano encontrando en la fusión de ritmos y temáticas una respuesta. Una de las canciones en la que se nota más su influencia es en Penitas donde un coro repetitivo juega con lo andino, lo religioso y lo social con una fluidez notable sobre una base sampleada de una banda francesa de finales de la década del sesenta.

“En los discos anteriores tenía miedo de plagiar algo, por eso los sampleos eran más obvios. Ahora me he metido de cabeza a buscar cosas raras y a probar una por una a ver si el algoritmo se las pillaba”, dice Pedro quien desde su cuarto en Quito creó uno de los discos más interesantes del año.

Ese tipo de conversaciones que el disco propone en su interior a partir de referentes y situaciones variadas también las propone entre los oyentes y su entorno. Se trata de un disco si se lo escucha esperando una representación de la cuarentena, otro disco si lo encuentra en un despecho y uno muy diferente si su interés está en descubrir cada uno de los samples y referencias (que van desde Bad Bunny hasta Elis Regina pasando por Charly García) que se resisten a ser develados por Shazam.

El disco confirma una madurez sonora en los ecuatorianos en la que se adentran en un sonido mucho más complejo, repleto de distorsiones y tomando una posición política clara en sus letras en las que critican el manejo del Coronavirus en su país o la precarización laboral de esta generación. Es importante resaltar esa madurez pues es esquiva para muchas bandas a nivel latinoamericano que se han casado con un formato de guitarra, bajo, batería y una lejanía a la hora de comprometerse socialmente. Lolabúm rompe las fórmulas que les habían funcionado en El Cielo y en menor medida en Tristes Trópicos para exigirle a sus oyentes con un disco que deja muchas preguntas en el aire sobre la importancia que han adquirido las redes en cuarentena o el mismo activismo del paro del año pasado en el país vecino.

Escuche Verte Antes de Fin de Año aquí y O Clarividencia aquí.


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