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Hablamos con Salva Rubio, el autor del libro más completo sobre metal

A partir de enero, la editorial Gaviota tendrá disponible en nuestro país el libro ‘Metal Extremo 2: crónicas del abismo (2011 – 2016)’. Allí, el escritor español reseña 1728 bandas, entre las cuales hay tres colombianas: Inquisition, Cóndor y Witchtrap. Nos contó sobre su publicación y cómo ve él la escena, en la cual cree que hace falta un libro que estudie la historia del metal colombiano.

Andrés J. López / @vicclon

Salva Rubio se le midió a hacer un recorrido por la historia del metal extremo y explicar sus influencias, que son muchas: la literatura, la política, el jazz y hasta la música electrónica. Lo fácil, lo que hacen muchos desconocedores del género, es asociarlo con la figura de Satanás; a la cabeza se les vienen pentagramas, cruces invertidas y animales muertos. Pero no a este tipo, un escritor, historiador del arte y conferencista español que ya en 2011 había incursionado en este mundo con Metal Extremo: 30 años de oscuridad 1981 – 2011, uno de los textos más completos que se hayan escrito de metal en el mundo.

El hecho de que Rubio sea un académico, ha logrado que todos sus esfuerzos los dedique a explorar nuevas bandas y distintos sonidos. Por esto es que apenas cinco años después de lanzar su primer libro, ahora vuelve a aparecer con Metal Extremo 2: crónicas del abismo (2011 – 2016). En este libro incluye 1728 bandas de alrededor del mundo, entre las que incluyó a tres bandas colombianas. Esto fue lo que nos contó sobre su nueva publicación, de la cual se pueden descargar el índice y los primeros capítulos aquí. En Colombia el libro lo comercializará la editorial Gaviota a partir de enero.

 

¿Por qué lanzar un segundo libro apenas cinco años después de publicar Metal Extremo: 30 años de oscuridad 1981 – 2011?

Al inicio no iba a hacer un segundo libro. Pensaba que lo había dicho todo en el primero y que si hacía otro sería en unos 10 o 15 años. Pero estamos en unos tiempos en que la música se desarrolla con rapidez, muta y hay variaciones que se perderían en un documento que abarcase más tiempo. Así que al pasar cuatro años hice un repaso y me di cuenta de que el último lustro podía dar para algo interesante.

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Portada del primer volumen de Metal Extremo

 

 

En Metal Extremo 2 incluyó tres bandas colombianas: Inquisition, Cóndor y Witchtrap. ¿Por qué las escogió y cuál es su impacto en Europa?

En el caso de Inquisition es sencillo: son clásicos absolutos y llevan años haciendo un excelente black metal. Con los otros grupos dependo, como todo en la vida, del azar y de encontrarlas en numerosas webs y sitios de lanzamientos; ese fue el caso de Cóndor y Witchtrap, excelentes grupos con un sonido bastante interesante. Me hubiese gustado incluir más bandas colombianas, pero en un libro de este tamaño solo puedo tener cierto volumen por país. Me gustaría que alguien se animara a escribir una historia del metal colombiano, para que todos los lectores podamos conocer su desarrollo y a esos grupos que aún no nos han llegado. Su escena se lo merece y nosotros lo estamos aguardando.

 

¿Se puede ser objetivo cuándo se hace un documento académico de metal?

Ciertamente, la objetividad siempre es algo a tener en cuenta. En mi caso consiste en hacer un equilibrio entre los presupuestos más conservadores de la escena, que garantizan la pervivencia de algunos de los sonidos y estilos más tradicionales, y las tendencias más vanguardistas y progresistas, que amplían las fronteras y el alcance de lo que llamamos metal extremo con nuevas influencias y estilos. He leído libros que solo hacen hincapié en una de las dos tendencias y siempre me parece una visión incompleta, por lo que mi intento de ser objetivo consiste en tener la menor cantidad de prejuicios posibles y dar una mirada global.

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Para la portada de Metal Extremo 2, Salva utilizó una pintura de Theodor Kittelsen. Este cuadro aparece en el Filosofem de Burzum.

 

 

 

¿En el libro hay agrupaciones que personalmente no se aguante?

No tengo nada personal en contra de ningún grupo reseñado. Acá podría hablar sobre cuáles son los límites de mi consideración de lo que es metal extremo y mi perspectiva es conservadora. Según mi percepción, estilos como el metalcore, deathcore, stoner, sludge o drone no caben en el libro porque sus influencias y ética son muy distintas. De esto hablaré en un próximo trabajo que aún no tiene fecha.

 

¿Hay alguna agrupación nueva que crea vaya a alcanzar el estatus de leyenda que hoy tienen Slayer, Death o Black Sabbath?

Creo que eso solo el tiempo lo dirá. Obviamente, estas bandas tienen el beneficio de ser pioneros, por lo que han adquirido un halo legendario similar al que tuvieron artistas como Leonardo, Miguel Ángel o Rafael, pero que no tuvieron seguidores suyos como Bronzino o Jacopo da Pontormo, que no son artistas menores pero elaboran su trabajo a partir de los pioneros. Esto amplió la influencia y el estatus legendario de los primeros, y sin ellos no hubieran existido.

 

Músicos como Steven Wilson y Mikael Åkerfeldt se han alejado del metal extremo por decir que la mayoría de bandas hacen un sonido repetitivo, monótono y genérico. ¿Usted también lo ve así?

No he leído estas declaraciones textuales, por lo que no sé en qué contexto o con qué intención se pronunciaron. En cualquier caso, y hablando genéricamente, si alguien tiene la necesidad de criticar un estilo de música que no toca o práctica, es porque siente algún tipo de inseguridad. En lugar de eso, harían mejor en apoyar la música que les gusta y dejar tranquila aquella que los demás disfrutan.

 

 

La banda de Mikael Åkerfeldt, Opeth, se alejó de su sonido extremo para adoptar un sonido más cercano al rock progresivo

 

 

¿Hay algo que personalmente no le guste del metal extremo?

No creo que haya nada en concreto que no me guste, pero me gustaría que en muchas escenas nacionales, incluyendo la española, los fans apoyaran más a los grupos y compraran los discos, el merchandising y fueran a los conciertos. En el fondo, esto es lo que mantiene las escenas locales y fortalece el conjunto.

 

Aunque no todos los metaleros lo escuchan, el black metal ya no es underground, si es que alguna vez lo fue. ¿Cree que adaptaciones como la del libro Lords of Chaos prostituyan el género y atraigan gente que solo quiere aparentar?

Hoy en día, en la era de internet, nada es estrictamente underground, porque todo está disponible para todos con un clic en un enlace. Era muy distinto en los años en los que todo se hacía por catálogos y mailorders, cuando algunos discos solo se conseguían en los conciertos y varios grupos vendían su material por carta. En este sentido, ¿cabe realizar una crítica al black metal cuando todo, por escondido que parezca, es susceptible de descubrirse con un título en un buscador?

No me importa que se hagan adaptaciones como la de Lords of Chaos. Nuestra música es compleja, difícil de asumir y para ser “uno de los nuestros” simplemente hay que escucharla con pasión y apoyarla con decisión, sin importar cómo se vista, qué apariencia tenga o qué se escriba en internet; en ese sentido, acepto a cualquiera que quiera entrar en nuestro circulo y nos haga más fuertes. Si alguien solo quiere aparentar es su problema de inseguridad personal y no el mío, de todas formas esta gente dura poco en la escena, pues carecen de la pasión para enfrentarse a este estilo de vida y a una música tan difícil.

 

 

Uno de los últimos videos de Metallica muestra a parte del elenco de la adaptación de Lords of Chaos

 

 

¿Ya está recopilando datos para un tercer libro?

Solo puedo decir que cada grupo que escucho y cada concierto al que voy terminan siendo una inspiración al respecto.

 

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