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“Soy un metalero radical, respeto todo lo que no sea popular ni comercial”: Alex Okendo, la voz de Masacre

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Cuando Juanes le dijo que su voz no servía para Ekhymosis, Alex le juró que se acordaría de él. Tiró la puerta y formó Masacre, en 1988. Hoy son buenos amigos y hasta lo tatúa, pero el vocalista de la banda extrema que roza los 30 años de carrera la tiene clara: no se presta para comercializar con el metal y sus contundentes letras le apuntan a la denuncia social. Su sello, Mórbida Productions, le ha publicado a La Pestilencia y le parece que el thrash se volvió una moda en Colombia.

Andrés J. López / @vicclon

“Qué chimba, hijueputa” son tres palabras que todo metalero colombiano ha escuchado, al menos una vez, en un toque de Rock al Parque, Altavoz, Festival del Diablo o en el primer concierto de Slayer en el país, por mencionar algunos. Y, como no, también es un grito gutural que retumba en cualquiera de las tantas presentaciones de Masacre, la banda extrema más brutal del país. Su nombre incluso ha figurado en los carteles de los conciertos más tesos de Suramérica, Centroamérica y Estados Unidos, como en el Maryland Deathfest de 2015, en el que compartieron tarima con bandas como Amorphis, Suffocation, Obituary, Arcturus, Bloodbath y Tryptikon.

El pasado 30 de julio, Masacre se presentó en Bogotá en un show que, según los flyers promocionales, hacía parte de la celebración de los 30 años de la banda. Pero algo no cuadraba, pues el vocalista Alex Okendo, el baterista Mauricio “Bull Metal” Montoya y el guitarrista Antonio Mosquera unieron fuerzas en 1988. Atraídos por la imprecisión cumpleañera, nos acercamos a Alex para que nos contará en qué estaba la banda y, de paso, nos aclaró que el tema de los 30 años fue una estrategia de los organizadores para atraer más público al evento. Pero la charla se prolongó y este músico y tatuador paisa de 46 años, que de niño le jalaba a la batería, nos concedió una entrevista para charlar sobre sus inicios, su presente y los verdaderos planes de celebración de Masacre.

 

¿Cómo se metió en el metal?

Todo fue un proceso y un gusto que desarrollé cuando tenía diez años. Desde esa época escuchaba los listados de música que pasaban en la radio, ahí estaban Led Zeppelin, Black Sabbath, Kiss y vainas así. Empecé en el rock, luego fui al heavy y después llegué al metal pesado.

 

¿En qué momento terminó tocando con Ekhymosis?

Antes estaba en una banda llamada Belfegor, un proyecto pequeño y de corta duración. Uno de los guitarristas, Andrés García, me dijo que estaba ensayando en la casa de Juan Esteban —Juanes— y se la pasaban practicando con métodos y componiendo canciones propias en guitarra. Le dije que sería bueno reunirnos y ver si podíamos hacer algo: ponerles letras y voces a los temas o montar un grupo. Un día fui a un ensayo y empecé a cantar mis letras encima de las guitarras de ellos. Después llamé a un baterista amigo, Esteban Mora, y empezamos a ensayar, aunque ya antes había estado “Bull Metal”, quien por ese momento estaba en una banda de speed y heavy metal llamada Amén, para ayudarnos a componer.

 

¿Por qué se salió de la banda?

Luego de seis meses en Ekhymosis tuve diferencias musicales con Juan Esteban; decía que yo no tenía buena voz para la música de ellos porque su sonido era algo más speed o thrash, más suave para mi registro vocal. Cuando me dijeron eso pensé en hacer una banda realmente brutal y que se acomodara a mi tono de voz. Les dije: “Voy a formar una banda de la que ustedes se van a acordar de mí’. Ese mismo año, en 1988, nació Masacre.

 

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¿Ha tenido contacto con Juanes desde ese momento?

Claro. Tenemos una gran amistad y somos muy amigos. Le he hecho tatuajes y piercings, y de vez en cuando compartimos sobre nuestros viajes y experiencias en escena. Lo sucedido en el pasado quedó en el pasado. Pienso que de alguna manera eso debió haber ocurrido para dar un gran paso en la música y lograr lo que he logrado con Masacre. Seguramente eso no lo hubiera podido hacer con Ekhymosis.

 

Hace dos años, cuando hablamos del primer toque de Masacre usted nos contó que ese día mataron a una amiga de la banda. ¿Recuerda alguna otra presentación en la que las cosas se hayan salido de control?

Sí. En nuestro primer show en Venezuela, en el Parque de las Naciones Unidas, en 1992, hubo tres muertos. También pasó eso en 1991, cuando hicimos nuestro primer show en Bogotá, si mal no recuerdo. Esa vez tocamos en el Salón de la Acción Comunal del barrio San Fernando y ahí hubo un muerto (lea también El día en que tocamos por primera vez). Yo creo que eso se debió más a la euforia de la gente y la emoción del momento. Todo eso los sacó de control y por eso esto sucedió.

 

La influencia de la situación política del país en la música de Masacre es notoria, ¿en qué otros recursos se basa para escribir sus letras?

Del libro ¿Dónde está la franja amarilla?, de William Ospina, he sacado varias cosas porque él ha sido como un cirujano dentro de la política y ha abierto su cuerpo para analizar la situación del pueblo frente a ese régimen político y todas las condiciones que han sometido a Colombia durante años. ‘Violentada’ —del disco de 2001, Muerte verdadera muerte— tiene una gran influencia de él. También leo biografías de gobernantes colombianos como El señor de las sombras —escrito por el periodista estadounidense Joseph Contreras—, que habla sobre Álvaro Uribe Vélez y el paramilitarismo. Me gustan muchos los poetas malditos como Charles Baudelaire, pero además de poemas y biografías también veo noticieros y el día a día de la gente para entender las problemáticas sociales con las que vivimos. Veo cómo los gobernantes se favorecen y hacen pelear al pueblo con el mismo pueblo, mientras ellos tienen una percepción diferente de la vida y actividades de una sociedad, porque ellos no están untados de pueblo y solo implementan leyes mientras andan montados en sus arcas de dinero. Todo ese sistema político, corrupto y tergiversado, me influencia para hacer estas líricas con demandas, protestas y un contenido social fuerte.

 

¿Lo han llegado a amenazar por el contenido de sus letras?

No. He tenido problemas como que la policía me quite algunos discos por considerar su contenido de izquierda o revolucionario. Eso lo que ha hecho es mostrar la seriedad y honestidad de mi trabajo, al punto de convertirme prácticamente en una figura pública y por eso la gente conoce mi día a día, mi proceder y la razón por la cual escribo esas letras, que es demostrar mis sentimientos sin necesidad de entrar en batalla con nadie.

 

Usted ha dicho que Masacre ha sabido llevar su carrera sin venderse ni ceder a las presiones del mercado. ¿Les han ofrecido alguna gira o plata por cambiar su sonido o estética?

Tanto así, no. Alguna vez un amigo nos dijo que hiciéramos un unplugged y le respondí que eso no iba a pasar porque eso no está entre las perspectivas y planes de Masacre. Otra vez, una revista muy conocida del país me dijo si podíamos salir con unos artistas de tropipop en la misma foto dándonos la mano y diciendo que la música no podía estar dividida, pero no me interesó hacerlo. Ha habido situaciones con un enfoque comercial y una intención de usar mi figura para abrir el metal hacia otras cosas, pero no me presto para eso porque realmente no quiero que esta música llegue a tal punto.

 

¿Se considera un metalero radical?

Sí. Ocurre que el radicalismo es bueno siempre y cuando mantenga las leyes con las cuales se ha creado el mismo metal; ha nacido por sí solo y se ha fortalecido solo, sin otros géneros comerciales. Soy radical en ese sentido, en respetar todo aquello que no tenga un carácter popular ni comercial. Me interesa que, así sean pocos, disfruten la música como se debe disfrutar.

 

Entonces bandas como Metallica no le interesan.

No, en verdad no me interesan porque me parece tergiversada la idea de que tipos de 50 años, como los tienen ellos, compongan música para niños de 15 años. Eso no va a fortalecer la banda, ni al movimiento, ni a ellos como personas.

 

Ustedes ya han estado en el 70.000 tons of metal y han tocado en Estados Unidos, ¿por qué ustedes lo lograron y otras bandas contemporáneas no?

Porque hemos persistido y nos hemos mantenido a pesar de la lucha, las problemáticas y haber perdido músicos en la banda. Ninguna de estas cosas nos ha podido derrotar. Han sido 30 años y hemos estado presentes, vivos. Cada disco de Masacre es más agresivo, contundente y fuerte que el anterior y eso nos motiva para seguir trabajando, luchando y logrando grandes cosas.

(También puede interesarle esta historia de un colombiano parchando en el 70.000 tons of metal)

 

Al principio, la música de Masacre se movía más en el exterior que acá, incluso su primer disco, Reqviem, lo publicó el sello francés Osmose Productions. ¿Por qué pasó esto, acaso Colombia aún no estaba lista para el metal extremo?

Sí estábamos listos pero no creíamos en lo nuestro. Nos faltó que llegara gente a decirnos lo buenos que éramos y nos hiciera caer en cuenta de nuestra calidad musical. A través del tiempo eso cambió y nos fuimos convenciendo de apreciar lo hecho acá.

 

¿La interacción de “Bull Metal” con Mayhem ayudó al reconocimiento de Masacre en el resto del mundo o sin esto igual lo hubieran logrado?

No. Eso ocurrió en un buen momento, en una buena situación y con la gente indicada. Ellos ayudaron mucho, claro que sí, pero antes ya habíamos tenido contacto con muchos sellos y habíamos tenido varias propuestas; incluso el sello de Euronymus (ex guitarrista y cofundador de Mayhem), Deathlike Silence, nos propuso hacer el disco pero Osmose también lo hizo. Incluso él nos dijo que estábamos logrando cosas mayores a las que nos podía ofrecer. Para mí, lo de Osmose fue lo que más nos ayudó.

 

Usted también tiene su sello independiente.

Se llama Mórbida Productions y lo creé en 1993. Se enfoca en las cosas que me gustan, me suenan bien y me da gusto sacar, así no sean extremas. Este sello no ha sido constante pero nuestras publicaciones han sido históricas para la escena colombiana. Hemos publicado trabajos de La Pestilencia (Las nuevas aventuras de…), Liturgia, Masacre (Barbarie y sangre en memoria de Cristo y Brutal Aggre666ion), Death Kult y mi otra banda, Morbid Macabre.

(De paso, échele ojo a esta charla que tuvimos con el gran Dilson Díaz, cuando los 30 años de La Peste)

 

Sobre Morbid Macabre, la banda que creó en 2008, ¿por qué la hizo y qué diferencias tiene con el sonido de Masacre?

La fundé porque de alguna manera me siento más identificado con las bandas extremas de los ochenta y sobre todo las suramericanas. Viví esa época, disfruté sus conciertos, y por eso quise volver a traer un sonido que se estaba perdiendo y olvidando. Con Morbid Macabre lo logré porque tiene unas influencias muy marcadas de bandas colombianas y brasileñas como Blasfemia, Sacrilegio, Profanación, Sarcófago y Babilonia, desconocidas para muchos pero con una gran influencia.

 

¿Cómo es eso que a los conciertos de thrash solo van pelados que siguen la moda?

Considero que el thrash se ha vuelto una moda en Colombia. Ellos tratan de seguir una corriente alemana, radicada muy fuerte por Sodom, Destruction y Kreator, pero se quedan en estas tres bandas, solo han visto esto y se olvidan de las raíces del metal colombiano y suramericano. A eso me refiero, porque es como si todos marcharan en una misma dirección y desconocieran nuestro intelecto musical.

 

¿Por qué esta moda se aplica al thrash y no al black o al death?

Veo a los pelados más marcados en el thrash que en otras corrientes del metal. Cuando voy a bares o a otros conciertos muchos pelados son solo thrash.

 

¿Ve algo rescatable del metal colombiano actual?

Sí, hay bandas buenas como Savage Aggression y Iron Command, ambas de Medellín. En Bogotá he visto algunas agrupaciones buenas, aunque no recuerdo los nombres, pero al verlas uno queda impresionado de la calidad de sus músicos y la forma en la que se enfrentan ante un público. Eso lo tengo en cuenta.

 

¿Cómo van a celebrar sus 30 años?

Vamos a hacer una gira por Colombia, Estados Unidos y Centroamérica. Vamos a reeditar Reqviem (1991) y lo interpretaremos con la alineación y estilo actual. También estamos componiendo y terminando los temas nuestro nuevo trabajo, aún sin fecha de publicación o título. Estamos esperando 2018 para celebrarlo con toda.

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Alineación actual de Masacre: Álvaro Álvarez (bajo), Jorge Londoño (guitarra), Alex Okendo (voz), Mauricio Londoño (batería) y Juan Carlos Gómez (guitarra)

 


Masacre se presentó en la segunda edición del Festival del Diablo, en 2015. Este año, nos estamos alistando para el próximo ritual, el 25 de noviembre. Entérese más en nuestra agenda.

 

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