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Mad Energy Gyal y las Energy Gyals: dancehall para concientizar sobre la cultura jamaiquina

En nuestro país se han fortalecido los ritmos y pasos propios de la isla del reggae y el grupo de baile fundado por la bogotana Lina María Cortés (Mad Energy Gyal) se ha convertido en uno de los mayores exponentes de una danza a veces controversial. Dictando clases en Casa Babylon y tomando parte de eventos como el Jamming Summer Fest, estas chicas apuntan a que se conozca Jamaica desde el respeto y la música.

Júlia Farràs

A finales de los setenta en Jamaica, los DJs mezclaban música en vivo, acompañándola de sus voces y rimas para generar un nuevo concepto de fiesta en los barrios populares. De esta variación del reggae con potentes bajos, instrumentalización digital y golpes rítmicos brotó el dancehall, un género que mantuvo las raíces de los ritmos tradicionales, pero ofreció un sonido original y novedoso. Con melodías duras y ritmos más veloces, el dancehall invadió las calles de la isla del reggae y desde entonces está anclado en lo más profundo de la idiosincrasia jamaiquina. 

Asentándose durante los ochenta y noventa, con la subida al poder de la derecha y la ola de violencia que se vivió en Kingston, la capital del país, este género se convirtió finalmente en el ‘ragga consciente’ gracias a exponentes como Capleton, Anthony B y otros que volvieron al roots. Internacionalizado en la música de artistas como Shaggy y Sean Paul, hace poco más de diez años estos ritmos jamaiquinos llegaron a tierras colombianas. Desde entonces no han parado de sonar en la escena local, teniendo un auge considerable hasta el punto de tener en Colombia el festival de reggae y dancehall más grande de Latinoamérica: el Jamming Festival, que este fin de semana vivirá su segunda edición Jamming Summer Fest en Ricaurte, Cundinamarca (Vía Girardot – Agua de Dios, km. 2) con un cartel envidiable: Capleton, Clifton George Bailey III, Barrington Levy, Morodo, Los Cafres y Los Caligaris, entre otros.

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Entre los participantes también estará Lina María Cortés, más conocida como Mad Energy Gyal, bogotana de nacimiento pero con raíces chocoanas. Esta mujer de 33 años es instructora y gestora cultural de dancehall, y la encargada de llevar al Summer Fest los ritmos tradicionales de Jamaica a través de la danza con su colectivo de baile Energy Gyals Dancehall. “Desde pequeña tuve pasión por las danzas tradicionales del Caribe, del Pacífico… siempre quise ser profesora de danzas y ya cuando entré a la universidad conocí el dancehall como baile y línea artística, y supe que quería dedicar mi vida a ello”, comenta Mad Energy Gyal, quien también trabaja como gestora cultural en Colombia por encargo del Ministerio de Cultura y Turismo de Jamaica.

Como muchos otros jóvenes, Lina creció con las canciones de Bob Marley y la cultura rasta de Jamaica. A partir de esos ritmos y de un viaje a Chile en 2006 se le abrieron las puertas del dancehall. “Cuando conocí estos ritmos en Chile me junté con un grupo de chicas bailarinas y con ellas empezamos a trabajar con Gondwana, un grupo de reggae de ese país y empezamos a promover la cultura. Luego decidí venir a Colombia para dedicar todo ese amor por el dancehall y dar a conocer esa cultura”. A pesar del poco conocimiento y la escasa información que había en ese entonces, la bailarina trabajó duro para investigar y entender a fondo ese mundo. En 2010 trajo profesores internacionales para dictar clases y seguir formándose, ya que en Colombia aún era un género nuevo y no había quién pudiera enseñarlo correctamente. “Había dos chicas en Cartagena que bailaban desde hacía mucho tiempo, pero no tenían un conocimiento profesional, sino más bien empírico. Con ellas empezamos a hacer fiestas junto a gente de Europa que venía a Colombia”.

 

 

Más tarde, con algunos conocimientos adquiridos, Lina viajó al origen de esa cultura para aprender todo lo necesario de primera mano. En Jamaica conoció a bailarines y bailarinas referentes en el mundo del dancehall y decidió crear con ellos unos encuentros sudamericanos de formación de dancehall en la isla. “Los alumnos han tenido la oportunidad de conocer y formarse con la gente que día a día mantiene vivo el dancehall. No puedo decir que se hayan podido profesionalizar porque esta cultura les pertenece a ellos, por eso buscamos promotores, instructores y gestores que enseñen la cultura, no solamente los pasos de baile”. Aunque estando en la isla Lina entendió la importancia de los pasos de baile en el dancehall: cada uno explica una escena, una historia, una persona o un gesto cotidiano. En Jamaica se crean veinte pasos a diario y todos ellos son creativos, originales y asociados a la cultura. A pesar de parecer sencillo, salir con un nuevo movimiento tiene que pasar por los filtros de los bailarines que asisten diariamente a las fiestas jamaiquinas. “Tendrías que ir cada noche a las fiestas, que los bailarines sientan el groove  y que se les pegue”.

 

Después de formarse, en 2012 Mad Energy Gyal decidió crear una escuela de baile y espacio cultural de dancehall en Bogotá para compartir todo lo que en esos años aprendió: el Dancehall Class Colombia. Para ella es importante recalcar que “el dancehall no solamente es baile: es una cultura y hemos sido nosotros quienes hemos puesto comercialmente el dancehall en una sala de baile, pero él es de la calle, es libre”. Por ese motivo, con la escuela ella no pretende instruir y generar profesionales, sino crear un espacio de bienestar, goce y de compartir ese groove entre los apasionados de la cultura. Female, mixto, old school, medium school y bailes sociales son algunos de los cursos que se ofrecen. “Damos las herramientas para que se elija qué camino quiere cada uno: si quieres venir a bailar para desconectar de la rutina o si quieres dedicarte más en serio y obtener un certificado o llegar a formar parte del equipo del Jamming”. También le han apuntado a que bailarines internacionales como Swaggi Maggi (Alemania), Dancing Princess (España) y cantidad de grandes artistas jamaiquinos como Craig, del crew Black Eagles, Levi Kulah, Latonya Style, Moika y Dansabling vengan a dictar workshops.

 

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Mad Energy Gyal no es ajena a la controversia que genera el dancehall, sobre todo por sus letras violentas y alusivas al sexo, y los movimientos que lo representan. “Es difícil porque si hablamos de dancehall como tal, habrá pasos sexuales, como por ejemplo ‘stop watching the pump’ que quiere decir ‘deja de mirarme la vagina’. Es evidente que tiene componente sexual, porque es una isla históricamente de piratas y el componente de pudor físico y de cuerpo prácticamente no existe, no tienen tanta moral. Pero si esto lo traemos a Colombia, Europa, China… es más difícil. El tema moral siempre da duro y son países machistas, Colombia sobre todo. Entonces es difícil de manejar”. Pero este mensaje sexualizado se puede subvertir y convertir en una forma de empoderamiento femenino si se logra poder transmitir eso con la actitud y por ejemplo con el vestuario, ahí el mensaje cambia. En Dancehall Class Colombia no se utilizan canciones ni coreografías violentas, y en la propia Jamaica hay leyes contra las groserías y el daggering, una forma de bailar imitando el acto sexual. Pero en el ghetto sí se baila porque es lo que los representa y lo que libera sus energías…ese es su contexto. “Jamaica es Jamaica, nosotros no podemos llegar a Colombia y querer llevar la misma vida que llevan los jamaiquinos, porque no es la misma situación. Por eso no tengo clases de niños ni utilizo letras violentas, porque el contenido del dancehall y su cultura tiene violencia y sexo”.

Concientizar de la cultura jamaiquina y no enriquecerse de ella es la clave para que el dancehall siga vivo y llenando las calles de Kingston y del mundo entero. “Si te lucras del dancehall, sin contemplar a Jamaica, estás haciendo apropiación cultural. En el momento que lo haces desde el amor, la pasión y haciendo intercambios con la isla está bien”. La esencia de esta cultura es compartir sin juzgar, “ahí sí puedo decir que me copio de Jamaica”.

 

 

A partir de los cursos, Mad Energy Gyal fundó hace poco más de un año su crew de chicas con las que participan en videoclips, eventos y festivales como el Jamming Summer Fest. “Con el último grupo de élite que formé decidí crear las Energy Gyals con la intención de renacer”. Todas ellas son profesoras de Dancehall Class Colombia y semanalmente dictan clases de reggae y dancehall. “Las clases gratuitas en Casa Babylon nacieron de esa necesidad de tener un espacio para que la gente pudiera ir y conocer sobre este género. Alejandro Casayas, director del Jamming y propietario de Casa Babylon, tenía el espacio y yo tenía el conocimiento. Creímos que era una oportunidad muy bonita de compartir, y así fue”.

Esta música va más allá que los ritmos y las melodías que suenan. El dancehall es cultura, es historia y conocimiento de un territorio. En él se encuentra el sentimiento de un pueblo que hace apenas 70 años se liberó de la esclavitud. El dancehall es música, baile, cotidianidad, fiesta, cultura y raíces. “Es importante que se conozca Jamaica pero que se haga desde la cultura, el respeto, la gastronomía, la música… no desde la ganjah y la violencia”.

 

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