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El pensamiento indígena latinoamericano visto a través del muralismo

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Portada tomada del Facebook de Saner

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Con sus murales en las grandes urbes, artistas urbanos como el colectivo Auka de Argentina, el mexicano Chunga o el peruano Zelva quieren transmitir los saberes y tradiciones de las culturas ancestrales. Sobre todo, su intención es recordarnos que por nuestras venas también corre sangre indígena.

Andrés J. López / @vicclon

Entre los rostros que encontramos en los murales de las ciudades latinoamericanas, enfocados muchas veces en políticos, deportistas o celebridades, los de los indígenas cada vez se roban más protagonismo. No solo sus rostros, sino los elementos propios de sus culturas como animales, mazorcas, tótems y plantas sagradas confluyen en las paredes, sin desentonar, con consignas de protesta, grafitis antibelicistas y hasta con el lettering del hip hop (Le puede interesar también Las raíces del grafiti bogotano).

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Mural de Chunga

 

 

De punta a punta del continente, desde México hasta Argentina, hay creadores criollos que se han dedicado, algunos exclusivamente, a sacar la cultura indígena de la selva o los territorios inhóspitos, para llevar sus mensajes y tradiciones a las grandes urbes, siempre a través del muralismo. Los peruanos Entes y Pésimo; los mexicanos Saner, Sego y Oval; la boliviana Knorke; los paraguayos Oz Montania y Charquipunk; el chileno Salazart y los brasileños Shalak y Eduardo Kobra son solo algunos ejemplos de artistas que le apuntan al rescate de lo ancestral. A pesar de mostrar imágenes coloridas y llamativas para los transeúntes, la razón de ser de esta forma de muralismo va más allá de lo estético: es una herramienta de protesta, la verdadera raíz del grafiti (Échele ojo a "No aumento. Ratas": el regreso a la esencia del grafiti).

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Murales de Isaac Barreda y Saner

 

 

El interés de los artistas urbanos por la cultura indígena puede llegar por medio de libros, documentales, artículos de prensa, clases universitarias o tomando como referencia el trabajo de otros artistas indigenistas. Pero, en su mayoría, suele darse por la cercanía o convivencia directa con algunas tribus, como es el caso de Guache, quien cambió de trabajo después de colaborar con las comunidades indígenas del Amazonas.

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Murales de Auka y Seta

 

 

Los argentinos Agustina Araujo y Sergio Reyes, la pareja que conforma el colectivo Auka (“rebelde” en Mapuche) y vive en la localidad de Lago Puelo, en la Patagonia, convivió con el pueblo mapuche en Chile, y con campesinos bolivianos, de donde Sergio tiene raíces indígenas. En el tiempo que la pareja estuvo con ellos, fue testigo de sus costumbres y de ritos como los matrimonios y funerales. “Con los mapuches vimos que ellos son muy ricos en vestimenta y dialectos, viven de sembrar su propia comida y de la elaboración de sus artesanías. En Bolivia, durante la celebración del Día de los Muertos —2 de noviembre—, es tradición ofrecerles comida a los difuntos. Se cree que ellos regresan a sus casas ese día”, explican.

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Murales de Isaac Barreda

 

 

Otro caso de artistas que han convivido con indígenas es el del peruano Isaac Barreda. Desde los 15 años empezó a pintar en las calles, pero cambió su estilo tras conocer al director del Museo de Sitio Chan Chan, ubicado en la ciudad del mismo nombre y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En este lugar se conservan cerámicas, esculturas, textiles y más herramientas usadas por los chimúes. Isaac también vivió 10 años en Cuzco, entre la ciudad y el campo. Allá convivió con las comunidades Pacchanta, Tinki y con los Shipiba. Con ellos hizo murales en los que mezcló aerosoles con pigmentos naturales extraídos de la tierra y algunas plantas.

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Mural de Zelva

 

De sus encuentros con las comunidades indígenas, los artistas adoptan la iconografía, danzas, biodiversidad y ceremonias como las ofrendas a la Pachamama (Madre Tierra) o a los opus (espíritus de la montaña). En el caso de la caleña Gleo, ella usa máscaras, que son capaces de llevar a su portador a un estado de trance, y tatuajes, vistos como símbolos de poder (Para conocer más de esta creadora criolla lea también Máscaras, animales y ojos amarillos en los trazos ancestrales de Gleo).

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Murales de Gleo

 

A pesar de que su desarrollo artístico está centrado en las culturas indígenas, Gleo nunca ha convivido con tribus. “No me ha interesado convivir con ellos por respeto a su cosmogonía. Me sentiría como una usurpadora sacando todo su conocimiento, sabiduría y gráfica —explica—. Aunque mi trabajo se puede vincular con el indigenismo, mi interés es mostrar cómo el hombre, sea del color que sea, tiene cierta conexión con la naturaleza y con ciertos rituales de trascendencia que explican nuestra existencia y conexión con algo divino”.

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​Murales de Zelva 

 

 

Pero en general, todo este arte urbano indigenista se hace para mostrar las problemáticas de los pueblos ancestrales en la actualidad. No siempre se plasman de manera explicita, pero estos trabajos reflejan la extrema pobreza, el racismo, la violencia, el olvido de las autoridades, la deforestación de los bosques por parte de las empresas, la contaminación del agua, la megaminería, el fracking y la indiferencia por parte de las personas en la civilización porque, como dice el mexicano Chunga, “muchos quieren al indígena muerto y al vivo ni lo escuchan o perciben”. El peruano Zelva agrega que el desconocimiento llega a tal punto que muchos se enteran de la existencia de las comunidades indígenas a través de sus pintadas (No deje de leer Muralismo y resistencia campesina juvenil para frenar el ‘fracking’ en el Páramo de Chingaza).

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Mural de Chunga

 

 

Estos artistas latinos constantemente figuran en eventos, festivales o hacen viajes propios a Estados Unidos, Europa u otros lugares de Latinoamérica. Mientras a unos artistas les parece favorable mostrar la cultura y las problemáticas indígenas en el resto del mundo, otros prefieren crear consciencia entre su propia gente. “Me han invitado a otros países a pintar, pero primero prefiero plantar semillas en mi país y verlas germinar. Después de esto iré a plantar en otros lugares”, dice Chunga.

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Trabajos de Chunga

 

En lo que si coinciden estos artistas urbanos es en lo fundamental que resulta mantener presente el pensamiento indígena latinoamericano, mostrar sus problemas y destacar su papel histórico como fundadores de la civilización prehispánica. Además de eso, su arte se convierte en un homenaje a sus conocimientos de cosmología, su conexión con la naturaleza y, tal vez lo más importante, es un recordatorio para todos de que por nuestra sangre también corre sangre indígena. “Todo esto lo hacemos para recordar de donde provenimos: una suma de ancestros con rasgos, costumbres y tradiciones que se están olvidando y debemos preservar”, explica Zelva.

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