Por más de diez años esta creadora ha hecho de las cabezas sus puntos favoritos. No importa si es con careta y guantes, ni su oficio ni su gusto por intervenir con líneas geométricas las testas de sus clientes tienen fecha de caducidad.
Una práctica investigativa encarnada y en red que se contrapone a las narrativas normativas y excluyentes en toda América Latina, es una necesidad ineludible en un país machista como Colombia.