No han dejado de aparecer invitaciones a toques y presentaciones artísticas para mantener con vida el paro. Si bien son acciones y espacios que han servido no solo como catalizadores de la violencia sino también como lugares para que más personas empaticen con las causas de la protesta y se atrevan a unirse, para el autor de esta columna las acciones culturales que han ocupado el lugar de las movilizaciones han reforzado el discurso pacificador de un gobierno que a estas horas del paro solo ha dado evasivas.







