
Degas, caminos a la perfección
La obsesión de Edgar Degas por alcanzar la perfección lo llevó a ocultar durante su vida incontables dibujos y esculturas que nunca consideró acabados. Ahora, gracias a la colección del Museo Fitzwilliam de Cambridge, es posible adentrarse en la mente de este artista, quien adquirió fama por la delicadeza de sus trazos, por la luz etérea que envolvía sus personajes y por la elegancia de sus bailarinas. La exhibición presenta al público una nueva perspectiva de la obra del maestro del impresionismo francés, revelando sus piezas maestras desconocidas.
A pesar de ser uno de los nombres más reconocidos, y más claves, del icónico movimiento de arte, Degas no quería que lo incluyeran en el grupo, con el que igualmente interactuó durante su carrera. Durante su vida, prefirió llamarse un realista o un independiente. Considerado uno de los fundadores del impresionismo, que él prefería llamar realismo, Edgar Degas empezó a pintar a temprana edad. Fue copista de arte en Museo del Louvre y estudió Leyes en la Universidad de París. Su primera exposición fue en el Salón de París, en 1865, y desde entonces expuso allí anualmente. En 1870 se unió a la Guardia Nacional en la defensa de París, donde le fue diagnosticado un problema en la vista. Al finalizar la guerra se estableció en Nueva Orleans, Luisiana, donde creó su única obra comprada por un museo en vida: ‘Una oficina en la lonja de algodón’.
Muchos reconocen a este artista por sus icónicas bailarinas, y por ende su estrecha relación con el ballet de París, los caballos y las carreras están entre sus temas preferidos. Se debe a la misma razón, vivía fascinando por el movimiento, fuera de caballos o pasos de ballet, y su trabajo se volcó a estudiarlo.
Degas, caminos a la perfección se presentará en Colombia del 29 al 31 de marzo, en todas las salas de Cine Colombia de Bogotá.
Invita: Cineco Alternativo.
Concurso cerrado, ganadores: Johan Sierra y Erick Dueñas.









