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Farra y arte: spots que en 2018 prometen darle un nuevo aire a la cultura urbana capitalina

Portada Spots

Portada de Alejandra Mar

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Ya fuera porque remodelaran sus instalaciones, como el caso de Casa Kilele, o porque nacieran de la nostalgia como Marino Submarino, estos son los espacios que nos dejó 2017 y que debemos tener en el radar durante este año que arranca.

Julio Enrique Vargas

La Chatica – Centro de investigación y producción de arte

Avenida Caracas # 16 – 49

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Foto de Andrea Angarita

Un edificio construido en 1945 y abandonado es hoy el punto de encuentro que desde hace dos años un grupo de artistas comenzó a gestionar, hasta convertirlo en un centro de investigación y producción de arte. El Colectivo Atempo, con la ayuda de uno de los hijos del dueño del inmueble, se puso en la tarea de remodelar y darle vida a uno de los spots culturales que más llamó la atención en la movida de arte urbano de la ciudad.

En sus instalaciones se han organizado talleres, exposiciones, conciertos y hasta fiestas, y la idea es que el edificio incluya las cuatro ramas del arte: formación académica, investigación, creación y socialización de proyectos. Así responderán a la que ha sido su misión desde que arrancaron: acoger al público y artistas interesados en las iniciativas culturales en espacios alternativos. El edificio se reconoce por su fachada, la cual está intervenida por artistas urbanos como Nómada y Malegría. Para 2018 se espera que más artistas sigan trasladándose a este nuevo espacio dotado con talleres.

Espacio Cultural La Casa

Carrera 20 # 49 – 59

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Foto cortesía de Espacio Cultural La Casa

El Espacio Cultural La Casa nació en abril de 2017 en las calles del barrio Palermo, gracias a la gestión de Paula Soler y Daniela Rodríguez, dos artistas plásticas que quieren consolidar y dar continuidad a proyectos culturales emergentes. Así, les abrieron las puertas a estudiantes de arte que, en conjunto, transformaron el espacio en una galería pública. Durante este año realizaron ciclos de talleres y actividades de exploración artística en torno a la danza contemporánea, el autocultivo cannábico, el soplado de vidrio y la serigrafía. De igual forma, La Casa le jaló a los ciclos de cinearte. 

Otras de las actividades que ocurrieron este año, y esperan consolidarse en 2018, fueron Las Noches de Jam, sesiones de micrófonos abiertos a la improvisación musical.  Actualmente, este spot le da techo al proyecto Beztiario Tattoos, el cual está a cargo de una pareja de tatuadores que también hace ilustración, serigrafía y grafiti. Para el próximo año, La Casa buscará unirse a iniciativas locales con enfoque social que fomenten el empoderamiento colectivo y el trabajo en comunidad, utilizando el arte como dispositivo de acción y (re)creación de una identidad territorial.

Casa Kilele

Calle 28A # 16A – 31

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Foto de Nicolás Otero

Casa Kilele es una plataforma artística y de encuentros creativos que existe desde 2014, pero que en este año se sometió  una remodelación clave para todo este proceso de construir una movida alternativa. Le metieron un mini cine, una terraza con una vista espectacular y un salón para clase de bailes o hacer yoga, haciendo de Casa Kilele un lugar mucho más acogedor.

De esta manera, esperan que 2018 signifique más fortaleza a su esencia, que no es otra sino la unión y la colectividad a través de actividades y eventos culturales, ambientales y de transformación social. Por eso mismo, con su sede ‘echulada’, el público puede esperar más talleres y laboratorios de desarrollo artístico, conciertos, fiestas y dinámicas de desarrollo corporal y bienestar.

La Silueta

Calle 43 # 16 Bis – 39

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Foto de Daniel Sierra

El proyecto empezó en 1998 en una casa de Niza, gracias a las ganas de Andrés Fresneda y Juan Pablo Fajardo de mezclar diseño y arte, siempre explorando y experimentando con la imagen. Esta búsqueda llevó a darle vida a La Silueta Ediciones en 2007, que fue un paso más hacia el gusto por los libros y sus infinitas posibilidades. Desde entonces, ha esta editorial ha contado con varios autores y un amplio catálogo que incluye ilustración, novela gráfica y fotografía.

En 2017 se la jugaron con La Silueta Casa, un proyecto que habita una casa republicana en el corazón de Santa Teresita, un barrio entre Palermo y Teusaquillo lleno de casas olvidadas. Esta casa se ha convertido en la base de operaciones con una imprenta, que les ha permitido hacer experimentos con diferentes tintas y tipos de papeles, contando con la experiencia de José Granada. La casa también es un punto de encuentro con una galería, espacio de talleres y, próximamente, tienda de productos La Silueta. También andan trabajando en el desarrollo de proyectos digitales como catálogos y libros animados, gracias a la colaboración de un equipo también conformado por Camila Cardeñosa, diseñadora gráfica, Valeria Giraldo, coordinadora de procesos editoriales y galería, Gerardo Barbosa, desarrollador y experto en juegos de video y Manuela Fajardo, coordinadora de proyectos digitales.

Marino Submarino

Calle 59 # 13 – 34

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Foto de El Gato Fotógrafo

Tras el cierre de Latora 4 Brazos, uno de los lugares más emblemáticos de la rumba capitalina, nació Marino Submarino, un espacio con el que se decidió tomar otro rumbo y ubicarlo en una casa antigua en pleno corazón de Chapinero. Este lugar abrió sus puertas el pasado 15 de septiembre, en gran medida gracias a los pedidos de aquellos que pedían revivir un espacio que generó buena parte de la música y escena alternativa de la ciudad.

Tiene dos ambientes como, era costumbre en Latora: Marino, en donde retumban los sonidos reinventados de los elementos tradicionales de la música colombiana, fusiones tropicales, champeta, afro latino y lo caribeño; y Submarino, un viejo garaje remodelado para darles rienda suelta a los géneros electrónicos y alternativos. 

Poco a poco se ha convertido en una opción más de rumba y uno de los más visitados en este segundo semestre de año por todos los que ya no quieren ir a la Zona Rosa o al Centro de Bogotá. Lo más importante de todo, es que se siente el mismo espíritu rumbero de su antigua locación.

Cassius Café Bar

Calle 60 # 9 – 43

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Foto tomada de Facebook

Este nuevo café bar nació el pasado 28 de julio gracias a la necesidad de la escena independiente capitalina, llevando sonidos contemporáneos a todos los jóvenes sedientos de conocer otras corrientes musicales. Un lugar acogedor, perfecto para ir a tomarse una pola, parchar y pasar el rato con una selección musical de indie, electro, post punk y rock alternativo.

Sus puertas se abren desde tempranas horas de la tarde, y no cierran sino hasta el amanecer. Lo más interesante de este bar es el circuito de fiestas temáticas que se realizan con la discografía de bandas icónicas como Joy Division, The Cure, The Strokes, Radiohead, Arcade Fire o Interpol. Un plus que no tiene otro bar es la rifa de vinilos que realizan en cada farra temática.

Casa Ingenium

Carerra 13 # 36 – 37

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Foto tomada de Facebook

Casa Ingenium es un espacio cultural restaurado en una casa vieja construida hace 60 años en Teusaquillo, y que abrió sus puertas en abril de este año. La idea era convertirlo en un restaurante, pero su propuesta gastronómica evolucionó al de cocina creativa, enfocándose en los platos de autor, principalmente de hamburguesas. Y todo a precios razonables. 

La ubicación del lugar exigió implementar más espacios para fiesta, como la ya reconocida Clase de Siete, la única fiesta diurna del país que dura 20 horas sin parar, al mejor estilo de Berlín. Hasta ahora, los vecinos han tenido una buena respuesta a la farra, realizándose también conciertos de artistas locales como N.Hardem, Rap Bang Club y Los Niños Invisibles. También se han realizado ferias de diseño, talleres de bordado,  exposiciones y sesiones de Flash Tattoo.

Las Bóvedas

Carrera 5 # 15 – 40

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Foto de Alejandro Annicharico

Durante mucho tiempo estas bóvedas estuvieron totalmente vacías, pero en 2017 se reinventaron y abrieron sus puertas para darle paso a un centro de experiencias y uno de los spots de farras secretas en la ciudad. La historia de este lugar comenzó en 1972, cuando el entonces Banco Nacional de la República adquirió un espacio de 1330 metros cuadrados del edificio donde actualmente funciona la Procuraduría General de la Nación. 

Camilo Martínez es el gestor de este proyecto, un espacio donde finalmente encontró la posibilidad de montar un bar en el sótano y una sala en donde se pueden hacer varias actividades culturales. Para el próximo año, se vendrán varios proyectos como fiestas electrónicas, exposiciones, talleres y conciertos. Durante 2017 se hicieron actividades como la Fiesta Crack, la Feria DAT de tecnología y alguna que otra fiesta privada. 

 

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