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¿Por qué se canceló el Meeting of Styles 2016 en Bogotá?

MOS 2014

Foto de Jorge Samper

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La capital se quedó por fuera de la lista de ciudades donde se realizaría el evento, uno de los más importantes del grafiti en el mundo. Hablamos con los organizadores de este evento, que debía realizarse a mediados de diciembre, y nos contaron que hubo trabas desde el Distrito.

Ma. Camila Alzate Férez / @camialzatef

En el Meeting of Styles se reúnen artistas urbanos nacionales e internacionales, con el propósito de mostrar lo mejor del arte callejero. En su primera edición en Bogotá, en 2014, Cantwo, Pez, Treze, Gris One y Kno Delix fueron algunos de los artistas que intervinieron los muros de la carrera 30, entre calles 76 y 80. En definitiva es uno de los eventos más importantes de grafiti en el mundo

Este año, el MOS volvía a la capital como un festival mucho más grande, en el que las intervenciones no serían la única oferta; se habían planeado eventos musicales, ferias y actividades deportivas en torno al grafiti. No obstante, Bogotá se quedó por fuera de la lista de ciudades sede de este encuentro, que sí se realizó en Caracas, Buenos Aires, Lima y otras ciudades del mundo.

Por tratarse de un festival más complejo que el de hace dos años, los organizadores buscaron lugares privados acordes con sus necesidades y que cumplieran con los requisitos de seguridad exigidos por las normas. Pero la imposibilidad de llegar a un acuerdo con el dueño del espacio que se tenía previsto, y la falta de otros lugares idóneos para la actividad, obligó a que recurrieran al Distrito en busca de espacios públicos para montar el evento.

Las plazoletas de la 85, de Lourdes, de Usaquén y de los Alfiles, que resultaban adecuadas para desarrollar el MOS, les fueron negadas a los organizadores por parte del Distrito debido a que el evento debía ser encuadrado dentro de la tipología de ‘evento publicitario’, y no de ‘evento artístico’, como lo solicitaron los organizadores,  un concepto que no está definido en el Decreto 456 de 2013 y que reglamenta el aprovechamiento económico de los espacios públicos.

Esto significa que, para poderse hacer en estos espacios, el MOS debía regirse por el Marco Regulatorio de Aprovechamiento Económico del Espacio Público, pese a que el festival no tiene ánimo de lucro, y debía cumplir con  los lineamientos del artículo 22.1 de dicho decreto, según el cual se debe entregar una retribución económica al Distrito por el espacio usado.

“Encontramos trabas siempre que decíamos que iba a ser un evento de arte urbano en donde se realizarían intervenciones artísticas, activaciones de marca, muestras musicales y zonas de emprendimiento. En su momento un funcionario del Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público, mencionó que, al no estar clara la posición de la Administración actual frente a la promoción de eventos que promovieran prácticas como el grafiti, era complicado obtener el permiso”, explica Camilo Rojas, organizador del evento.

El DADEP, que es la entidad encargada de defender, vigilar y hacer control sobre el espacio público, en su defensa, expone que los organizadores del MOS pedían  una autorización para hacer un evento temporal de grafiti y este no está contemplado en la normatividad. “Tal como está definida la norma, el único que puede realizar eventos culturales en espacios públicos es el Distrito”, dicen.

En otras palabras, los privados que deseen realizar una actividad en espacios públicos deben acogerse a a este decreto y pagar la retribución económica. Para ellos, explican, un evento como el MOS implica una afectación al uso del espacio público y al general de la ciudadanía. “Se está impidiendo el libre transito en el espacio, independientemente de si tenga motivación económica o no”,  afirman.  La opción que les dieron desde el Distrito fue que hicieran los trámites ante el Instituto de Desarrollo Urbano, cumpliendo los requisitos de la norma –entre ellos la retribución económica- pero ya el tiempo no les daba para adelantar la vuelta, que debía hacerse con dos meses de antelación.

Finalmente, como último recurso para poder hacer el evento, se decidieron por un espacio que la Alcaldía adjudicaba como público pero que a la hora de solicitar su uso no aparecía como tal en el Sistema de Información de la Defensoría del Espacio Público. En conclusión, los organizadores del MOS afirman que agotaron todas las instancias administrativas para obtener los permisos necesarios para la realización de este evento. Sin embargo, esperan que el próximo año no existan tantas trabas y puedan montar un MOS que supere las expectativas.

 

 

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