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Una reseña del que podría ser el último disco en la carrera de Kase.O

kase o el circulo
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El círculo es diversión, depresión, amor, arte, sexo duro, etcétera. Un disco con una producción impecable y una reluciente nómina de colaboradores, pero que definitivamente puede asfixiar a más de un oyente por su contenido ególatra.

Andrés J. López / @vicclon

Luego de adaptar viejas rimas, grabar un disco y girar exitosamente con los Jazz Magnetism, este MC español se enfocó en preparar un álbum autobiográfico, con un menú variado de ritmos (rap, funk, flamenco y reggae) y una nomina de invitados que incluye a los Violadores del Verso. El círculo, nombre del álbum, estuvo marcado por la polémica desde su lanzamiento: el rapero y productor polaco Rafael Lechowski tildó a Kase.O de plagio. Esto llevó a ambos artistas a enfrentarse a través de varios comunicados.

Así suena este disco:

Desde los primeros segundos de ‘Intro (El círculo)’, el oyente se pone en el lugar de aquel hombre desnudo que Pedro Rodríguez plasmó en la portada. Los pasos y el sonido de los pájaros hacen que uno se transporte a esa especie de Edén surrealista. El rapero español básicamente se encarga de decir que es el mejor MC de esta época: “la música de ahora es la peor de la historia, fácil para mí brillar entre la escoria”.

 

 

 

“El pequeño Lucifer seduce a los humanos vestido de mujer”, canta Kase.O en ‘Esto no para’, tema que cuenta con un beat del fallecido Cash Flow. A diferencia del primer track, el oriundo de Zaragoza deja de echarse halagos para criticar fuertemente la religión, la democracia, la alienación de la gente, la guerra, la intolerancia… Sin duda esta es una de las letras más contundentes del álbum.

 

 

 

En ‘Yemen’, el single más reciente, regresa al egocentrismo. Durante la canción —que cuenta con los beats del Arkeólogo— Kase.O continúa jactándose de ser un poeta, de ser capaz de leer el futuro de MCs en la espuma de sus orines y de convertir el plomo en oro. También le dedica un par de líneas a Hate y a Lírico, sus compañeros en Violadores del Verso.

 

 

 

La fortaleza que el español ha mostrado hasta este punto del álbum se vuelve fragilidad durante ‘Triste’. En esta pieza corta, de la cual un minuto es instrumental, el rapero parece sentirse sin rumbo, enfermo y arrepentido por algunas decisiones que ha tomado en la vida.

 

 

 

‘Guapo tarde’ continúa la tónica triste y se le debe prestar atención: Kase.O se desahoga narrando sus solidos inicios en el rap, cuando apenas era un niño, pero también relata los problemas de autoestima que tuvo, principalmente por su cara llena de barros. Para olvidarse de sus traumas sus refugios fueron el whisky, los libros de Charles Bukowski y las tonadas de Joaquín Sabina y Andrés Calamaro. Al final aclara que esta parte de su vida son solo recuerdos y es mejor dejarlos “quietecitos”.

 

 

 

Luego del par de temas tan melancólicos, El círculo da un giro hacia una canción divertida, con mujeres —o más bien los fracasos con ellas—, porros y licores de todo tipo. En ‘Viejos ciegos’ colaboran Xhelazz y Hate. No hay profundidad en este corte, pero la temática y la música la hacen entretenida.

 

 

 

El reggae se asoma en ‘Pavos reales’, principalmente porque acá participan dos exponentes españoles que mezclan el rap con algo del ritmo jamaicano: Shabu One Shant y Hermano L. Junto a ellos también está en venezolano McKlopedia. Para este punto del disco uno ya está esperando otras rimas del calibre de ‘Esto no para’, pero no es así y los cuatro MCs usan sus respectivas entradas para alabar sus propias habilidades con las rimas. Desde que Kase.O empieza a cantar y hasta el final de la canción (a cargo de McKlopedia), no hay una sola parte en la que se logren apreciar los beats.

 

 

 

‘Mitad y mitad’ es la canción perfecta para emputar a cualquier feminista. Básicamente se concentra en una cosa: tirar. En sus 5 minutos y medio de duración el rapero describe una relación sexual sin omitir detalles como un mordisco en el culo, sexo oral por ambas partes y hasta los “segundos de muerte” luego de la eyaculación. Los beats con tintes pop ayudan a que este tema quede cargado con ese toque sexual.

 

 

 

Así como ocurrió con ‘Triste’ y ‘Guapo tarde’, Kase.O tomó ‘Mitad y mitad’ y la puso con otra canción de temática similar. Contrario a la relación carnal descrita antes, ‘Mazas y catapultas’ habla sobre esa resistencia a no enamorarse luego de haber estado acostumbrado a la soledad. Musicalmente se ve un alejamiento de los beats típicos del hip hop para darle lugar a teclados, percusiones suaves y unas voces flamencas en los coros.

 

 

 

Si en ‘Mitad y mitad’ solo quería comerse a la mujer y en ‘Mazas y catapultas’ no sabía si empezar o no una relación, en ‘Amor sin cláusulas’ el rapero entrega su corazón por completo y hasta le baja dos al ego: “Dile a los MCs que lo único que tengo de genio es mal genio”. Su letra, romántica en exceso, es una especie de juramento eterno de amor y de incondicionalidad a la mujer de su vida.

 

 

 

El amor quedó atrás y es hora del baile con ‘No sé qué hacer (Booty song)’, una pieza que combina teclados y guitarras funky con el egocentrismo que Javato Jones —como también se le conoce a Kase.O— ha mostrado en buena parte del álbum, al punto de comparar su obra con la segunda venida de Cristo.

 

 

 

Quién sabe si se reúnan de nuevo, pero mientras tanto el oyente se puede regocijar con toda la extensión de Violadores del verso en ‘Rap superdotado’. Kase.O, Lírico y Hate se turnan el mic para recordar aquellas épocas de ‘Vicios y virtudes’ o ‘Vivir para contarlo’. Hay también que destacar el trabajo de R de Rumba en el tornamesa, quien aprovecha sus espacios para hacer unos buenos scratches.

 

 

 

‘Repartiendo arte’, la primera canción que se conoció de El círculo. Es el intento de Javato Jones de transportar a sus admiradores a otras dimensiones por medio de sus letras. En cuanto al video, deja mucho que desear: si bien quiere recrear una especie de viaje astral, no deja de ser lento y repetitivo.

 

 

 

‘Basureta’, canción con la que finaliza el álbum —después de esto sigue un outro con Crudo Means Raw— es como una nota de suicidio que cuenta el daño que se le puede hacer a los seres queridos por las crisis internas. Una pieza bastante triste para terminar un disco y una carrera: Kase.O le dijo al medio español 20 Minutos que este podría ser su último disco. Esta canción fue la razón de la polémica con Lechowsky: el artista polaco lo acusa de haberle robado la idea de sentir la música hasta caer en llanto durante la grabación.

En conclusión, El círculo tiene diversos momentos musicales, un buen elenco de colaboradores, ritmos divertidos y una excelente producción. Las canciones de amor, deseo y tristeza logran transmitir las respectivas sensaciones con las que fueron hechas, pero buena parte del disco no transmite nada más allá de una alabanza propia, como tantas veces pasa en el hip hop.

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