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Una charla con Bahiano, la voz que comandó y sobrevivió a Los Pericos

bahiano jamming festival

Portada de Claudio Poblete

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Cuando la banda de reggae en español estalló en 1987, el vocalista y sus compañeros fueron vistos como los ‘bichos raros’, los que rompieron los moldes impuestos por el rock en Argentina. Desde entonces, la carrera del cantante ha estado marcada por este género pero desde 2004 resurgió como solista, lejos de la banda. Aprovechando su paso por el Jamming Festival, hablamos con él sobre su trabajo musical después de Los Pericos y los primeros años juntos.
 

Andrés J. López / @vicclon

Fernando Javier Luis Hortal se pasea por los camerinos sin el típico look del rastafarismo: ni dreadlocks o prendas de color rojo, amarillo, verde y negro. Pero la ausencia de la pinta no impide reconocer que este argentino es una de las figuras pioneras del reggae en Latinoamérica. Bahiano, como es el nombre artístico que Fernando adoptó por su ascendencia brasileña y su amor por esta cultura, le dedicó 18 años de su más de medio siglo de vida a Los Pericos, siendo el líder y vocalista de la banda con la que el género se afianzó y expandió en nuestro continente. Antes de su retiro de la agrupación, en 2004, publicó nueve trabajos discográficos: desde el debut de la banda, El ritual de la banana (1987) hasta Desde cero (2002), dejando por el camino perlas del reggae en español como el disco 1000 vivos (2000).

La banda se repuso a su ausencia, siguió sacando discos y Bahiano también continuó fiel a lo suyo, haciendo reggae en nuestra lengua. Desde su debut como solista Bh (+) (2015), el músico ha abierto su panorama y le ha apostado a la mezcla de sonidos caribeños con ritmos latinoamericanos, algo que se destaca en los discos Nomade, Rey mago de las nubes y Celebremos. Y no se quedó solo en la música, pues la inquietud lo llevó a incursionar en la televisión y hasta en la política, siendo Secretario de Cultura de Belén de Escobar, un municipio de la provincia de Buenos Aires. En el cargo solo duró ocho meses, rendido ante las ganas de estar sobre un escenario y no sentado en un escritorio, por lo cual renunció  en noviembre de 2016.

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Bahiano en el Jamming. Imágenes tomadas de Facebook.

 

Ahora Bahiano continúa tocando y lo hace de una manera muy particular: con una banda ensamblada en cada uno de los países donde se presenta. Por ejemplo, en la reciente edición del Jamming Festival, que se llevó a cabo el pasado 17 de febrero en Bogotá, el argentino tuvo como apoyo a la banda paisa De Bruces a Mí. “Me enviaban los ensayos por videollamada y todo servía. Veo como un reto subirme con una banda con la que no estoy acostumbrado”. A propósito de su regreso a nuestro país, hablamos con Bahiano sobre los inicios con Los Pericos y el proceso de desprendimiento artístico para florecer como solista.

 

Empecemos en 1987, cuando Los Pericos debutaron con El ritual de la banana y este alcanza un éxito inmediato en Argentina, ¿por qué la gente se interesó tan rápido por esta propuesta?

La escena de esa época era diferente. En 1982 fue la Guerra de las Malvinas, Argentina tuvo una dictadura militar y estuvo abstraída de mucha música y otra estaba censurada. En esa época empezaron a aflorar los artistas y canciones censuradas y por bastantes años ese repertorio sonó en radios y demás. Creo que el éxito de El ritual de la banana fue por la novedad, por ser una música que no era la acostumbrada en el rock nacional y la originalidad de una canción de esa índole y tono hizo que la gente nos prestara atención en ese momento. Pero uno sabe que un tema no lo mantiene toda la vida estable en una carrera musical. A partir de ahí tomamos varias decisiones porque una cosa es que una canción esté sonando en la radio y otra es seguir con una carrera musical. Luego empezamos a crecer y a manejarnos dentro de un estudio de grabación y aprendimos a componer más allá de lo que naturalmente traíamos.

 

¿Las bandas ajenas a esta movida los aceptaron?

Como todo. Siempre encontrarás alguna crítica buena y mala. Me estoy yendo muy atrás pero recuerdo que éramos vistos como bichos raros, algo que naturalmente brotaba del rock argentino. Muchos no comprendían lo que pasaba, pero esto desde la prensa especializada, porque el público lo disfrutaba y la pasaba bien y eso era lo que nos interesaba.

 

¿Cuál fue ese momento que, en lo personal, más lo impacto durante su época con la banda?

Hubo muchos porque compartí con Los Pericos prácticamente la vida durante casi 18 años. Creo que lo más trascendente, más allá de la aceptación de la gente y de tener nuestras canciones sonando por Latinoamérica, fueron las idas a Jamaica en 1993 y 1994, invitados por Rita Marley (ex esposa de Bob Marley) a lo que era el festival de reggae más importante del mundo, el Reggae Sunsplash, en Kingston. Fue lo más importante dentro de la carrera porque hacer reggae viviendo en Suramérica, sin tener la cercanía del Caribe, la comunión con la música que pueden tener otros países como Colombia, Venezuela o Panamá y que nos hayan invitado como los primeros suramericanos, y prácticamente los únicos, fue lo máximo que nos pasó. Y en lo personal también.

Imágenes de la visita de Los Pericos a Jamaica, en 1993.

 

Agrupaciones de ska y reggae como Los Pericos, Todos Tus Muertos, Los Cafres y Los Fabulosos Cadillacs continúan atrayendo seguidores, ¿por qué este sonido sigue tan vigente?

En muchos países el ska es un movimiento muy grande, como en México. Siguen siendo subgéneros porque si uno pone la radio no suenan tanto sino más reggaetón u otra música. Aún así tienen cultores que siguen con ese estilo. Dentro de mi carrera, que ya lleva 30 años, he hecho lo que la mayoría conoce, y me halaga que mi ex banda siga tocando esas canciones que he escrito durante años. Para mí eso trasciende muchas cosas y como solista he tenido una amplitud mucho más alta y realmente le he dado más importancia. Pero todo eso fue a partir de un programa de televisión, de tono documental, que hice durante cuatro años y con el que viajé por Latinoamérica, Sudáfrica, España y Francia y se llamaba MP3: música para el tercer milenio. Ahí estuve con Juan Luis Guerra, Rubén Blades, Mercedes Sosa, Carlos Vives, Cuarteto Imperial, Caetano Veloso… Infinidad. Eso hizo que mi cabeza tuviera un shot de información que hizo que la música no fuera de un estilo.

 

Sobre ese programa, ¿qué ritmos en particular lo sorprendieron más para incorporar en su propia música?

En cada país su música originaria es lo principal, su columna vertebral. Muchas de las músicas que conocí en cada país ya las había escuchado pero en discos, no in situ. Es muy diferente escuchar una cueca en Chile a hacerlo en el carro, o escuchar un tango en Paris a hacerlo en Caminito (un pasaje tradicional de Buenos Aires). En Cuba me llevé la sorpresa de entrevistar a Silvio Rodríguez en su estudio de La Habana y allá realmente la música es parte de su cultura y está cien por ciento presente. Me llamó la atención que todo el mundo cantaba y conocía bien sus propias canciones. Lo mismo en México, donde encontrabas jóvenes que pensabas que solo escuchaban rock pero no, se sabían las de Juan Gabriel y todos sus artistas. Se sentía un gran respeto por lo suyo y no necesariamente por los artistas internacionales de gran éxito, de moda. Entonces no hay una música que me haya influenciado en particular, pues creo que todo el conglomerado musical latinoamericano realmente llama la atención y está al gusto. Las vivencias en torno a la música y las experiencias con sus cultores en cada lugar donde los entrevisté, eso sí fue importantísimo.

 

¿El ser uno de los exponentes más grandes del reggae latinoamericano le crea cierta barrera a la hora de experimentar con otros sonidos?

Sí. Siempre que te enmarcan en un estilo y te ponen en un solo lugar te sientes halagado, pero luego te creas el conflicto de si te encanta la música que haces o de si te gustaría experimentar con tal o cual cosa. Pero ese tal o cual cosa se puede tornar lejano porque empiezas con tus propios miedos y piensas “bueno, pero la gente cree que soy esto solamente y si voy a hacer otra música a lo mejor voy a confundirlos y termino confundiéndome”. Entonces la gente va a decir: “Ah, bueno. Pero no es lo que esperábamos”… Se arma un caldo complicado. Me pasó al principio, pero cuando quiera hacer un disco solo del estilo root lo voy a hacer, y cuando quiera algo nada homogéneo y con distintas propuestas musicales también lo haré. Pero sí te pone en un lugar pequeño de conflicto y hay que saber salir de él también.

 

¿Cambia mucho el proceso de composición entre Los Pericos y Bahiano?

No sé… las canciones que cantan Los Pericos y las líneas melódicas fueron escritas por mí y esa forma de trabajar la sigo replicando hoy en día. Siempre me gusta estar acompañado de otro músico con una visión amplia y una posición contenedora en el momento de la composición. No hacer una canción, una línea melódica, escribir algo y enseguida uno darle el veredicto de si es buena o no, sino que haya un tercero para que las cosas perduren y uno pueda seguir componiendo sin pensar que lo hecho no está bueno. No sé cómo componen Los Pericos ahora, pues ya pasaron 14 años. Llevo haciendo lo mismo desde hace 30 años y hoy veo que cantan las canciones que he escrito y eso me pone muy feliz.

 

¿Ve algo innovador en el reggae actual latinoamericano?

Es muy difícil porque lo que estoy escuchando se había escuchado siempre. Hay un proyecto que está creciendo y se llama Hoppo!, del cantante de Café Tacvba, y ahí puede haber algo interesante. Hay otra banda nueva en Argentina, Los Espítirus. Hay tanta cantidad de propuestas musicales como para decir si encuentro algo por ahí. No estoy teniendo la cercanía. Sé lo de Hoppo! porque tengo gente cercana que me hace notar esa propuesta, pero el conocimiento te lo das si eres un periodista especializado que está al tanto de todo lo que pasa y no estoy pendiente sobre eso. Las cosas que me llegan son por conocidos que me dicen que vea eso y si me gusta, no porque vea qué está pasando.

 

Los covers que hace suenan muy diferente a sus versiones originales, ¿por qué le gusta “llevarlas a su terreno”?

Me parece que es el desafío. Si a uno le gusta cierta canción puede grabarla y siempre tratará de personalizarla. Ahí es cuando la gente recibe algo diferente. Hacer una versión igual a la original, para eso está la original y no hay nada mejor que eso. El desafío es desarmarla y en cierta forma, por más legalmente escrita que esté por otro, hacerla propia. Así me pasó con varias canciones, de hecho con ‘El pescador’ había pedido la autorización para agregarle letra, entonces me dijeron que sí pero que no iba a compartir autoría con la original (escrita por José Barros). No le vi problema, pues me había encantado lo que le había hecho a la canción y solo necesitaba la autorización para grabarla. El desafío es elegir una canción, que no es fácil, y desarmarla, luego ver de qué manera hacerla, con qué arreglos y demás. Esto me gusta más que escribir canciones, interpretarlas.

 

¿Cómo elige las canciones para interpretar?

Eso va en el transitar. La escucho un día y si me gusta tomo nota de cómo se llama, pero no es que haya un momento de elegir canciones. Pasó solo en el Rey mago de las nubes (su tercer disco solista, con canciones típicas del folclor latinoamericano) porque era el cierre de MP3 y quería hacer un pequeño homenaje, además me encontré con mucha gente que me decía si iba a hacer algo de lo visto en los viajes. Yo me decía “por qué me preguntan eso si saben la música que hago”. Luego entendí por qué me lo preguntaban, porque a cualquier persona le parecería lindo y le gustaría hacer esta música. Entonces empecé a hacer una pequeña búsqueda de repertorio latinoamericano, como a modo de reseña, y así salió el disco. Fue difícil porque en ese momento había canciones con letras que no estaba acostumbrado a decirlas cuando cantaba, había que elegir la tipología de la canción para que a uno le caiga bien y la gente la reciba naturalmente. Tiene sus complicaciones y fueron varios meses de búsqueda hasta encontrar aquellas con las que me sintiera cómodo.

 

Cambiando de tema, ¿por qué decidió no seguir con la política?

Porque realmente se debe nacer para eso y yo me seguía sintiendo cercano al escenario. Ese es el lugar donde sentía que naturalmente debía estar y no meterme en otros lugares, porque aprendí a no hablar tanto de actualidad porque mi público es muy variable y variado. Hay gente que se dedica a eso y no quiero ponerme en un lugar que no es un solo lugar, prefiero tener mis decisiones y pensamientos políticos y trasladarlos a una urna para después hacer una elección de lo que quiero. Es difícil cuando eres un artista conocido y te ven cercano a algún bando. Acá [en Argentina] los gobiernos, alcaldías o gobernaciones hacen eventos gratuitos y en cierta forma la lectura es por quien te esté contratando. Así empiezan los idas y vueltas, las opiniones y todo se vuelven muy engorroso.

 

Además de la música y la política, a usted también se le ha visto en eventos deportivos, ¿de joven no llegó a considerar dedicarse a esto en lugar de la música?

No, porque siempre me gustó. Jugué rugby en la tercera división del Deportiva Francesa cuando tenía 18 años. Luego fui taekwondista y después empecé con el running y me dediqué al triatlón durante seis años. Lo último que hice ahora fue el Ironman 70.3, en Buenos Aires, que me costó muchísimo porque prácticamente no entrené. Tal vez pensé lo de todos: estar frente al arco, hacer un gol y que el estadio vibre, pero no iba a llegar nunca a eso porque me alejé de que sucediera. Me gustan más los deportes que tienen que ver más con uno mismo, tu entrega y cruzar tu propio limite: ciclismo, natación, running y las tres juntas. Siempre sentí más cercanía al desafío.

 

Ya han pasado tres años desde la publicación de Celebremos, ¿está preparando su nuevo álbum?

Estoy con varias ideas. Todavía debo organizarme un poco porque me gustaría un disco en vivo, pero también quisiera uno de reggae o algo diferente. Estoy viendo a ver qué es lo que quiero hacer. Este año arrancó con varias giras y tocaré en Orlando, México y Chile y uno debe pensar en el material para presentar y demás, y como están habiendo tantos shows me dan ganas de grabar en vivo. Pero bueno, es cuestión de cuadrar todo, pero este año seguramente habrá un disco, ya veremos de qué forma.

 

¿Le gusta algo de lo hecho por Los Pericos luego de su salida?

Lo que tengo claro es que lanzaron cuatro discos, de los cuales uno fue con versiones de otros cantantes (Pericos & Friends, de 2010). De ahí escuché la versión de Ali Campbell cantando ‘Waitin´ y no lo podía creer, me encantó. Después sacaron el de los 30 años (3000 vivos, de 2017). Pero realmente no estuve poniéndole el oído a la carrera de ellos y no es que me guste o no, solo me enfoqué en mi carrera y seguí adelante con mis cosas.

 

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