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Del vampirismo al postpunk: una mirada a la escena gótica bogotana

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Desde comienzos de milenio, seguidores de la música y la estética oscuras se han reunido para intentar consolidar un movimiento nacional. “Desde Rusia, China y varios países de Europa nos han dicho que en Colombia hay muy buenas bandas góticas, pero que duran muy poco”.

Andrés J. López / @vicclon

Sumérjase con nosotros en esta playlist hecha a partir de las recomendaciones de los góticos involucrados en el artículo:

 

En Colombia es inusual dar con personas que se cataloguen góticas, esos seres apasionados por la muerte, el vampirismo, la oscuridad y el color negro que conciben una perspectiva sombría —y por lo general malinterpretada— de la vida. Sin embargo, de que los hay, los hay. A esta subcultura se le asocia erróneamente con bandas como Epica, Haggard o Nightwish y la rodea el mito de los rituales satánicos, la magia negra y la profanación de tumbas, no obstante, los góticos se esfuerzan por no desaparecer ni dejarse aplastar por la fuerza y presencia del punk o el metal.

Siouxsie and the Banshees, Joy Division y Bauhaus fueron algunas de las bandas encargadas de dar forma a esta escena desde finales de los setenta y comienzos de los ochenta. Esta música, más las ficciones de Edgar Allan Poe o H.P. Lovecraft y los filmes de terror, expandieron el movimiento por todo el mundo. A Colombia llegó tardíamente y comenzó a ser visible a comienzos del nuevo milenio, así lo recuerda Óscar Bohórquez, miembro de Vampiros y dueño de la tienda Vampiros Gothic Shop: “En 1997, aproximadamente, me la pasaba con ‘punkos’ que escuchaban post punk y bandas como The Cure, pero no veía góticos como tal. Ni siquiera había tiendas de ropa de este tipo. Fue hasta hace unos trece años que empecé a ver más gente metida en el cuento”.

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“El gótico quiere transmitir con su pinta que es diferente y está enamorado de la muerte, el romanticismo y el vampirismo”, dice Óscar Bohórquez.

 

Eso no significa que antes no hubiera góticos, simplemente estaban aislados. El bar Abnocto fue el punto de encuentro de todos ellos. Allí se reunían para escuchar desde música industrial hasta dark wave mientras presenciaban espectáculos de sadomasoquismo, striptease o shows de cabaret. Este lugar tuvo varias sedes y luego fue itinerante hasta su desaparición, en 2014.

Mientras Abnocto llegaba a su fin, otros colectivos empezaron a dar sus primeros pasos en la organización de fiestas y toques. En 2008, cuando la gente creaba sus propias páginas y aún subía sus playlists a MySpace, Juan Camilo Alfonso encontró en esta red social a otros fans de la música sombría. Así nació el parche de organizadores más conocido en la actualidad, Bat Beat. “Al no encontrar un lugar especializado —comenta Juan Camilo— decidimos actuar y recolectamos dinero para hacer el Bat Beat Party, en 2009. Luego de un par de fiestas más, en 2012 decidimos hacerlo más seguido. No había mucha gente dedicada a esto. Así le dimos forma al colectivo y creamos la página web”.

Desde entonces, Bat Beat ha seguido con las Bat Beat Parties, pero también han organizado tributos a Depeche Mode y Placebo, y han apoyado las visitas de referentes como Hocico, Las Ultrasónicas, Equitant, Combichrist. Por su cuenta han traído a Eyaculación Post-Mortem y los ya legendarios Clan of Xymox. Este último fue su evento más exitoso, con 250 asistentes. Pero no todo es éxito: a comienzos de este año tenían todo listo para un ambicioso evento con una nomina que incluía a The Crüxshadows, Christian Death, Diary of Dreams, The Beauty of Gemina y Winter Severity Index, pero por problemas con un organizador en Perú —el responsable de la mayor parte de los viáticos— todo se canceló.

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La tarea de Bat Beat no se queda solo en hacer fiestas y traer gente de afuera, también le apuestan a los proyectos “caletos” en Colombia. Desde 2009 vienen lanzado Let’s go bats, una serie de álbumes recopilatorios de bandas de post punk, deathrock, darkwave, folk, new wave, horror punk y otros ritmos cercanos al gótico. Ya van seis entregas, en las que han participado agrupaciones como Abracadaver, Circo de Luto, Psychofobia, Cenizacromada, Frankie ha Muerto, Metro Ketamina, Vampiros y Pitchipoii, entre otras. Su objetivo es “conectar las bandas góticas de Colombia con la escena nacional e internacional”, y lo han logrado. Estos discos gratuitos ya han sido descargados en Asia y Europa. “Desde Rusia, China y varios países de Europa nos han dicho que en Colombia hay muy buenas bandas góticas, pero que duran muy poco y casi no suben material”, comenta el colectivo.

Descargue acá todos los discos:

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En general, los eventos góticos no tienen una gran difusión, como sí ocurre con los toques de metal, por ejemplo. “La escena sigue siendo muy underground y todo se maneja por el voz a voz o páginas especializadas —dice Juan Camilo—. Por esta razón, para alguien que está empezando es complicado invertir en publicidad”. Tampoco cuentan con un espacio fijo, en parte por la desconfianza de los dueños con respecto a la rentabilidad del evento. El público, por lo general, oscila entre 40 y 100 personas. Los lugares más frecuentados son NYO Bar, Gato a Go Go, Fulano Bagpackers, Inferno Bar (antiguo Index Finger) y Billar La Nacional.

Algunos de estos sitios le abren sus puertas a otra clase de expresiones relacionadas con la escena, como bailes de industrial, que consiste en moverse al ritmo de Electronic Body Music (EBM) o cualquier tipo de música electrónica con tintes góticos, usando pasos de artes marciales y breakdance. Su mayor representante en el país es Dana Kinomoto, bailarina desde 2012, quien asegura que “el industrial se empezó a mezclar con el gótico en Alemania y allá surgió la idea de bailarlo. A Colombia llegó en 1999 y por ahora lo practican unas 20 personas. Estas escenas van muy de la mano porque en el país no hay más de 200 góticos. Somos una minoría”.

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Dana Kinomoto y Paola Reyes, bailarinas de EBM

 

 

Sin embargo, algunos no coinciden con Dana y ven el industrial como una manifestación colada, que se le pegó al gótico pero que no se relaciona con esa estética considerada clásica y elegante de la época victoriana. “Para mí, el industrial se encarga de quitarle la esencia a lo gótico. No pertenece y es una escena aparte”, comenta Lilith LustSpirit, un seguidor de esta movida desde hace seis años.

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“La gente se queda solo en lo estético, pero este movimiento se basa en la música”, dice Lilith LustSpirit.  

 

 

Algunos góticos tienen una fuerte relación con la literatura, por lo que en 2008 Juan Andrés Gutiérrez fundó Recitales Góticos Bogotá, una manifestación literaria, poética y cultural. “Hice todo esto porque me di cuenta de que mis cuentos y poemas tenían plasmados espectros, castillos y diferentes matices cargados de un lenguaje onírico —comenta Juan Andrés—. Luego descubrí otros jóvenes con estas ideas en común”. Al comienzo, esta iniciativa tuvo el apoyo de la Casa de Poesía Silva, luego su acogida creció y los encuentros literarios se empezaron a hacer en bares como Rocker, Expeditum y Warning Metal Zone. Ahora, se realizan en NYO y Gato a Go Go, donde los interesados leen sus escritos originales o recitan a autores como Charles Baudelaire y Lovecraft. Estas reuniones a veces se mezclan con la música, de hecho, Recitales Góticos Bogotá también iba a estar en el Bat Beat Festival.

Para ir a estos eventos, o simplemente para andar en la calle, los góticos le meten la ficha al look, usan botas, abrigos con muchos cierres, collares, cadenas, manillas, lentes de contacto, anillos grandes, corsets, camisas victorianas, máscaras, gabanes y faldas, entre otras prendas. En Vampiros Gothic Shop, Oscar confecciona artículos a la medida que van desde 30.000 hasta 1 millón de pesos. Otros compran en tiendas como Gótica Virtual o Clan Rock Store, incluso se rebuscan en tiendas chinas. Sea como sea, no son de apostarle a marcas, así lo aclara Nosferatus Leonard, teclista de Vampiros: “Nosotros buscamos ser únicos en nuestra apariencia, por eso tendemos mucho a hacerlo todo a lo Do it yourself. El resultado final impacta, pero también causa admiración por los que no cuentan con la libertad para verse así”.

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“Algunos se persignan y me dicen que arderé en el infierno. Otros me piden fotos”, dice Nosferatus Leonard.

 

 

La mayoría de góticos suele optar por la estética industrial, victoriana o vampírica, pero también se ve el androginismo. Edal Mavuz, líder del proyecto L.E.D. (Limite-Etéreo-Digital), se ha vestido de esta forma desde que era un adolescente. “Más que por lo gótico, o en mi caso lo industrial, mi exterior deriva de mi pensamiento —explica Edal—. No me considero masculino o femenino. Al encontrar este mundo oscuro me hallo y me siento cobijado, encuentro el sentimiento melancólico y la soledad de lo gótico, pero también la sexualidad, el fetiche y lo bizarro del industrial”.

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“Por andar vestido así, cristianas fanáticas me han perseguido, pero también varios tipos me han echado los perros”, asegura Edal Mavuz.

 

 

Las pintas góticas suelen causar impacto y hasta rechazo en quienes son ajenos a la movida. Nosferatus y Lilith confiesan haber tenido peleas con punkeros, metaleros y skinheads. En el caso de las mujeres parece ser distinto y, aunque no falta el comentario de rechazo, también se crea una especie de fetiche. “En la calle me han dicho ‘que Dios la bendiga’, pero me he dado cuenta de que la gente se siente atraída al verme, como si quisieran domar a la chica con aspecto diferente”, dice Angelique Bloodmist, seguidora de esta movida desde hace ocho años.

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“Las personas relacionan todo lo oscuro con lo malvado o lo satánico. Creen que porque uno se viste así va a cambiar en la forma de ser”, dice Angelique Bloodmist.

 

 

Colombia está lejos de tener un evento como el Wave-Gotik-Treffen o el M’era Luna Festival (ambos alemanes), pero sus seguidores se esfuerzan por mantener la escena. Para ellos, esta es una de las pocas culturas under que queda, y es por el estigma social que mucha gente no le ve el gusto a la escena o no la reconoce. “Acá hay seguidores, pero por el supuesto satanismo les da miedo ‘salir del closet’”, comenta Dana. Juan Camilo es más optimista y ve salvación en medio de tanta turbulencia: “Cuando nació Bat Beat, la escena estaba quieta y en un punto crítico. A pesar de su fragilidad, la hemos hecho crecer y ahora hay más eventos que antes. Mientras esto exista, las bandas y el movimiento perdurarán”.

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Muchas gracias a Vampiros Gothic Shop por prestar el espacio para tomar estas fotografías.

 
 

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