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¿Por qué el podcast no ha despegado en Colombia?

¿Por qué el podcast no ha despegado en Colombia?

Imágenes de Enka 

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Estos proyectos dedicados a producir contenido multimedia de audio o video sobre diversos temas, y que muchas veces son confundidos con la radio tradicional, necesitan ser reconocidos en nuestro país, donde, aunque con un panorama pobre de oferta y audiencia, hoy ya hay varios podcasts al aire. Conózcalos aquí.   

Alejandra Carreño

‘‘Cuando doy play en el trayecto del bus sé que en estos 20 minutos voy a aprender algo, y a mí esa vaina me fascina’’, dice Laura Rojas, egresada de la Universidad Javeriana y creadora del podcast Ciudad de Datos. Para los que no están familiarizados con el término: un podcast es un archivo multimedia de audio o video generalmente corto que se produce —muchas veces de manera independiente— con cierta periodicidad y se descarga desde internet. Aunque no necesariamente debe descargarse, usted puede escucharlo en streaming desde su dispositivo móvil o computador. Mientras en Estados Unidos es todo un boom, en Colombia hasta ahora están empezando a conocerse esta clase de contenidos. 

No se necesitan artefactos ultratecnológicos ni antenas radiales gigantes para realizar y distribuir este tipo de programas. “Puedes hacer un podcast en tu sótano solo con un micrófono, y eso hace que todo el panorama cambie porque cuando un creador de contenido no tiene que transmitir 24 horas, ni tener el gran equipo, pues tiene muchas más libertades y más posibilidades de hacerlo”, explica Laura. Tampoco se necesitan muchos programas de edición de sonido ni ser expertos en locución. Uno mismo puede ser productor y editor. Por otro lado, montarlo en internet es un proceso bastante sencillo. 

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Esta libertad creativa crea un modelo de trabajo más amplio e incluyente en términos de radiodifusión frente a las emisoras tradicionales, que transmiten ciertos programas a ciertas horas y sin opción de repetición.

Usted puede encontrar contenidos de mascotas, música, cine, política o narraciones de todo tipo de historias; imagine un tema, cualquiera, y le aseguro que encontrará un podcast relacionado en la red. Otra cosa: mientras la radio tradicional le apunta a un público masivo, a cautivar multitudes dispersas, los podcasts están pensados para nichos específicos.  

Leer un libro o ver una película implica estar comprometido con esa actividad de manera exclusiva. Y eso está bien. Pero un podcast puede ser compatible con otras actividades. Si bien algunos de estos contenidos le exigen al oyente estar atento para no perderse lo que está siendo narrando, muchos de estos programas permiten realizar otras actividades mientras se oyen. 

En Latinoamérica no hay una oferta muy alta y la audiencia es mínima. “La belleza de este medio radica en que está dirigido a audiencias particulares —dice Carolina Guerrero, creadora de Radio Ambulante—. Lanzar algo digitalmente es muy fácil, yo creo que [en Colombia] falta una motivación más grande para lanzar proyectos digitales’’.

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La construcción de espacios con buen contenido va creando una audiencia. Radio Ambulante se formó hace algunos años de la mano del escritor y periodista Daniel Alarcón y de Carolina Guerrero, quienes narran crónicas periodísticas de hechos que suceden en distintos rincones de Latinoamérica. No eran expertos en radio cuando arrancaron, pero eso no les impidió llegar a tener uno de los podcasts más escuchados de América Latina.

“Cuando dicto la clase de Taller Sonoro en los Andes, [los estudiantes] no saben qué es un podcast, no saben que en su teléfono pueden bajarlos —explica Charlotte de Beauvoir, periodista y creadora de algunos documentales radiofónicos—. La gente todavía asocia la radio con el viejo medio que uno escucha en FM’’. Este desconocimiento es la principal razón por la cual el fenómeno podcast no ha despegado en nuestro país.   

Existen muchas plataformas que permiten escucharlos. Itunes, por ejemplo, almacena todos los contenidos de este tipo, provenientes de todas partes del mundo. En la mayoría de smartphones uno puede descargar aplicaciones como Pocket Casts, Overcast o Podcast Addict, las cuales toman la información de Itunes y almacenan los podcasts de manera gratuita. 

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“Ahora todas las personas llevan audífonos con los cuales pueden escucharlos. El potencial se desarrollará cuando haya más creadores que hagan cosas y que le lleguen a un público que está virgen porque no conoce la opción’’, afirma Pablo Arrieta, profesor de la Universidad Javeriana y aficionando al contenido digital. 

El asunto de sostener un podcast también ha dificultado el arranque de estos contenidos digitales. En Colombia, por lo general, un periodista (los cuales conforman uno de los gremios interesados en el tema) tiene más de un trabajo para poder sostenerse, y a diferencia de Estados Unidos, donde los podcasts se monetizan por medio de publicidad, donaciones y patrocinadores, acá la financiación para poder dedicar buena parte del tiempo a hacer estos contenidos es complicada. “Es muy difícil conseguir que la gente financie esto, por nuestra cultura, por cómo funciona la economía, y eso alimenta un círculo vicioso en el que no hay plata, entonces no existen propuestas”, comenta Charlotte de Beauvoir.

Otra problemática: un proyecto de podcast necesita ser constante para que logre enganchar al público. “Uno se pregunta “¿a qué horas voy a sacar este podcast?”, porque para crecer necesita una frecuencia, por decir, salgo cada semana o salgo cada mes. Es un reto para la gente que tiene hijos y trabaja en periodismo”.

En un estudio de Audio. Ad, del año 2015, se afirma que el 78% de las personas (que participaron en el experimento) escuchan audio digital, por lo tanto sí existe un consumo, así que las iniciativas tienen que comenzar a aparecer. 

Un ejemplo de esto es Ciudad de Datos, creado por Laura Rojas, Laura Ubaté, Alex Zambrano y Sebastián Pulido, en el que divulgan datos de maneras amables para que la ciudadanía los comprenda y no trague entero. “Iba a reuniones con profesores y hablaban de datos abiertos, de ciudadanías contemporáneas y pensé: si otra persona se encuentra con los resultados de esta investigación, con las palabras y los términos con las que los están hablando nuestros profesores, nadie va a entender. Este tema es absolutamente relevante para todos hoy’’. Ellos, por su parte, este mes van a lanzar otro podcast, Cosas de Internet, en el que se discute sobre fenómenos digitales que están teniendo relevancia en estos momentos. 

 

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Integrantes de Ciudad de Datos-Foto cortesía de Laura Rojas

Los podcasts permiten más interactividad que la radio tradicional. Se puede pausarlos, adelantarlos y volverlos a escuchar cuantas veces se quiera, además, crean una experiencia íntima con el oyente puesto que, prácticamente, le hablan al oído sobre temas de interés. 

Cuando se creen más productos que logren seducirnos de manera contundente, surgirá la audiencia que necesita este país. Y, seguramente, cuando esto suceda, cuando despeguen, cuando se viralicen, habrá gente interesada en financiarlos. Mientras tanto, las universidades y los colegios tienen una labor importante, educar a los nuevos oyentes para que crean en estos proyectos.   

La llegada definitiva a Colombia, por lo visto, es lenta pero inevitable. 


No olvide sintonizar Radio ambulante, Cosas de Internet, Ciudad de Datos y la página de Sonodoc.  

 


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