Ud se encuentra aquí INICIO Creadorescriollos Tour Delirio Un Comic Animado Sobre La Privacidad En Internet Con Salsa Y Control

Tour Delirio, un cómic animado sobre la privacidad en Internet con salsa y control

Una iniciativa transmedia que sin afiliación institucional, pero respaldada por la Fundación Mozilla, relaciona nuestras vidas diarias con la vigilancia estatal, corporativa y social. Un proyecto bien salsero a bordo de una chiva rumbera, en formato de serie web, que pone sobre la mesa el debate de la privacidad en Internet.

Luis Fernando Medina C / @luscus9

Nuestros datos son el nuevo oro de la sociedad digital. Acumulados, tranzados, vendidos y almacenados están en la base de la prosperidad de varias de las compañías más renombradas de todo este motor económico. Por ello se han vuelto un tema de extrema sensibilidad, pues por un lado son el componente del modelo de negocio de varias de las plataformas que usamos a diario pero por el otro comprometen nuestra privacidad, un término —vago como “la nube”— que cada vez parece más un derecho que abandonamos seducido por la aldea global hiperinformatizada, donde todos nos exhibimos como si aspiraramos a la efímera fama Warholiana pero viral. ¿Qué hacer ante este panorama? ¿Por qué somos tan descuidados con algo tan delicado?

Entrevistamos a María Juliana Soto, comunicadora social con maestría en comunicación y medios, quien pone el tema en la calle y en la red donde ella y un talentoso equipo lanzan el proyecto independiente Tour Delirio, donde la animación, la salsa y una chiva rumbera son los vehículos para fluir por un tema tan álgido en nuestros tiempos.

 

Hay un meme que recorre las redes en donde se comparan dos distopías literarias clásicas, 1984 de Orwell y la de Un mundo feliz de Huxley, y aparentemente se da a entender que vivimos más en la segunda. Esto quiere decir que no necesitamos de un estado opresor sino que el capitalismo nos ha llevado a hacer voluntariamente muchas cosas que en otros tiempos serían inconcebibles. Particularmente entregamos nuestros datos indiscriminadamente y aunque hay personas que son inconscientes de ello, hay otras que lo ven como algo inevitable en la sociedad moderna. Ya que hablamos de distopías, ¿por qué insistir en una utopía como la que materializa Tour Delirio en dónde aún se piensa que se puede ayudar a las personas a llevar a cabo decisiones más informadas?

Tour Delirio busca que las personas se inquieten o le hagan preguntas a la relación que tienen con las tecnologías que utilizan o que están presentes en sus vidas cotidianas, eso más que una utopía es una invitación a detenerse y pensar. Las metáforas de Orwell y Huxley sirvieron para reconocer que vivimos en una sociedad controlada y vigilada por los Estados y también por las corporaciones. Nosotras queremos utilizar otras metáforas, en este caso las letras de la salsa, para hacerle nuevas preguntas a la vigilancia. ¿Cómo ocurre la vigilancia en medio de Estados altamente corruptos, racistas, homofóbicos? ¿Bajo qué prejuicios actúan las plataformas cuando controlan, censuran o privilegian contenidos en Internet? ¿Cómo el uso de tecnologías cotidianas como el celular o las redes sociales, termina reproduciendo dinámicas de violencia de género?

 

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Diseño, ilustración y animación por Cuántika Studio. Imágenes cortesía de Tour Delirio.

 

 

En ese continuo que hay entre el espacio público y ese otro espacio público —Internet— hay muchas maneras en que hacemos más vulnerables nuestra información. Ya sea por aplicaciones de móviles, acuerdos de usuario abusivos que no leemos o simplemente en la calle, dando nuestra cédula en un almacén o firmando un listado de asistencia a un evento. ¿Qué estrategias recomendarías para reducir el riesgo de ser vigilados?

Lo primero es reconocer que casi todas las aplicaciones o plataformas que nos dan servicios “gratis”, usan nuestros datos como base de su modelo de negocio. También, que los gobiernos utilizan la narrativa de la “seguridad” para instalar dispositivos y prácticas de vigilancia que carecen de controles y de una perspectiva que respete el derecho a la privacidad.

Sin embargo, aquí van algunas ideas para mitigar los riesgos de la vigilancia:

1. No utilices una cuenta para todo. Por ejemplo, si tienes un perfil en Facebook no mezcles tu vida familiar con tu activismo político, eso te hace mucho más vulnerable.

2. Parece disco rayado pero: usa contraseñas largas, no las compartas con nadie y no repitas la misma contraseña para todas tus cuentas.

3. Qué tipo de información, qué canal usar: no es lo mismo enviar la lista de mercado, que la contraseña del banco, hacer sexting o compartir una información delicada relacionada con tu trabajo. Los servicios de mensajería no terminan con Whatsapp y Messenger, ni el correo con Gmail. Hay información que merece más cuidado. Guías como “Que no quede huella, que no que no”, Safer Nudes de Coding Rights o Genios de Internet de Fundación Karisma, te pueden ayudar con eso.

 

Leyendo sobre el génesis de Tour Delirio se hace evidente que la música —en particular la salsa— con sus letras donde en múltiples ocasiones se expresan sentimientos abusivos hacía el personaje femenino a través del seguimiento y literalmente la salsa y el "control", permitían establecer un puente con un problema más amplio y global como es la vigilancia masiva y desproporcionada, especialmente en Internet. Adicionalmente se tiene también la chiva como elemento clave en el proyecto. Chiva y salsa son dos elementos muy propios de la cultura caleña, ¿cómo estos dos artefactos locales pueden conectar a un nivel más amplio —digamos América Latina— y ofrecer una narrativa que atraiga a un público de otras latitudes a concientizarse de estas problemáticas?

Aunque muchos caleños creen que no existe un lugar mejor para la salsa y la fiesta que nuestra ciudad, lo cierto es que hay chivas rumberas en Buenos Aires (aunque las llamen “partybus”) y que en Perú saben de salsa tanto como nosotros. En otras palabras, creo que los elementos culturales permiten crear diálogos, metáforas y asombros que nos permiten ver con otros lentes los problemas de la vigilancia y que tradicionalmente hemos analizado con narrativas como las ya mencionadas “el gran hermano” o el “panóptico” que en todo caso tienen sus génesis lejos de nuestros contextos.

Hace poco tuve que traducirle a unas chicas inglesas los nombres de los capítulos de Tour Delirio, el primero es “Este loco que te mira” que es el nombre de una canción de Marc Anthony. Cuando les dije que el capítulo se llamaba “This crazy dude that is staring at you” se rieron, aunque nunca habían escuchado la canción entendieron el chiste porque seguramente han tenido que padecer a algún loco mirándolas.

 

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Durante muchos años has estado vinculada a la Fundación Karisma, una organización que entre sus muchas líneas de trabajo también se ha ocupado de muchos factores que afectan nuestra privacidad en línea y el manejo que es dado a nuestros datos por el gobierno, las corporaciones y la sociedad en general. A partir de esta experiencia ¿podrías contarnos dos casos sonados que ilustren claramente en Colombia los riesgos que corremos si no abordamos el asunto de la Vigilancia?

Lamentablemente Colombia no tiene buenos antecedentes en relación a la vigilancia estatal. No podemos olvidar la gran violación a derechos humanos que fueron las “Chuzadas del DAS”, un capítulo nefasto de vigilancia, persecución y violencia hacia periodistas, líderes de la oposición, líderes sociales, magistrados y funcionarios. En varias ocasiones Karisma ha dicho que mientras el gobierno (en ese momento el Gobierno Santos) “siga olvidando campantemente el escándalo de las Chuzadas, Andrómeda, el caso del hacker Sepúlveda, la vigilancia ilegal a Vicky Dávila y su equipo de trabajo, etcétera, los derechos humanos saldrán perdiendo”.

En 2016, a partir de un informe de la organización Privacy International, hicimos una infografía que muestra los sistemas de vigilancia que operan en Colombia. Seguramente hoy hay cosas que agregarle, pero puede ser un recurso interesante para entender un poco el panorama.

 

Has tenido una amplia experiencia en proyectos de radio y escritura pero aquí tomás un paso atrás y para abarcás todo desde un proyecto independiente donde se suman muchos talentos y voluntades. ¿Podrías hablarnos más del proceso creativo, específicamente el porqué decidirse por este tipo de animación y como fue la creación de los personajes?

Tour Delirio es como el primer paso que se aprende en una clase de baile, el más básico, entonces el proceso creativo inició con esa premisa. Escribí una historia junto a Miguel Tejada con el oído puesto en las canciones de salsa, recogiendo las historias que a diario publican los medios de comunicación sobre abusos y violaciones a los derechos de las personas a través de las tecnologías y recordando las experiencias y anécdotas de mis propias amigas. Luego esa historia la tradujo en imágenes la ilustradora Juliana López y su equipo en Cuántika Studio. Algo interesante de este proceso fue que antes de pasar a la etapa de ilustración y animación, socializamos la historia con un grupo de 12 mujeres entre los 22 y los 30 años y les pedimos que nos contestaran algunas preguntas, entre ellas había una sobre el formato. Aunque sabíamos que queríamos trabajar con ilustraciones, gracias a esta especie de comité asesor, nos decidimos por el cómic animado.

 

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Hablando de personajes, para mí hay un evidente sabor femenino y de diversidad en el proyecto, lo cual se manifiesta en que los personajes sean mujeres de varios colores. Dado que la vigilancia indiscriminada es un problema que replica dinámicas de violencia de género, clasismo y racismo estructural —revelando que por ejemplo no hay neutralidad en la tecnología—, ¿podríamos enfocarnos brevemente en cómo se cruzan en particular el derecho a la privacidad en Internet y la perspectiva de género?

Hay una tarea que tenemos pendiente y es enfocarnos en lo más concreto de la vigilancia: a quién se vigila y por qué, es decir, dejar de pensar en la vigilancia en abstracto. Si entendemos el problema de la vigilancia con perspectiva de género, nos daremos cuenta de que en América Latina las mujeres vigiladas son especialmente aquellas que tienen una voz fuerte en sus comunidades, las que son periodistas, defensoras de DDHH, líderes sociales o estudiantiles. La vigilancia se ejerce para “controlar, intimidar o extorsionar a las mujeres que desafían el status quo, esencialmente, el Estado patriarcal” dice el Reporte de la situación de américa latina sobre la violencia de género ejercida por medios electrónicos, publicado en noviembre de 2017 por varias organizaciones de derechos digitales de la región, liderados por Paz Peña, que también hace parte del equipo de Tour Delirio.

 

Tour delirio es un proyecto que contó con el apoyo de la Fundación Mozilla. ¿Cómo fue el proceso con esta fundación y qué le recomendarías a personas o colectivos que tengan ideas similares para llevarlas a cabo?

Una de las misiones de la Fundación Mozilla es trabajar por la salud de Internet en diferentes aspectos como inclusión digital, alfabetización digital, apertura, descentralización y privacidad. En ese sentido, Mozilla apoya a las personas y proyectos que estamos pensando en estos problemas. El año pasado abrieron la Beca para Medios Creativos y Tour Delirio fue uno de los proyectos ganadores. La recomendación es lanzarse con una idea. En mi caso el proceso fue escalonado: primero presentar la idea, luego presentar el plan de trabajo y eso me dio tiempo de pensar qué quería hacer y cómo.

 

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Finalmente, algo clave en el proyecto es que trasciende el Internet y esa falsa distinción entre virtual y real afectando el espacio público. Particularmente me refiero a que el lanzamiento del proyecto —y no podía ser de otra manera— fue precisamente en un tour en chiva por Cali, tal cual como le ocurre a los personajes ¿cómo fue esa experiencia y que enseñanzas deja llevar los proyectos más allá de la esfera digital?

Yo creo que es clave sacar las discusiones sobre lo digital a escenarios de conversación por fuera de línea y por fuera de los circuitos tradicionales de la academia, las conferencias, los talleres. La chiva fue una fiesta, que a la vez fue un tour en el que reconocimos una nueva capa en el mapa que compone la ciudad: vimos las cientos de cámaras estatales y privadas que están instaladas en las estaciones de buses, en los puentes, en los almacenes, en las calles. Muchas de las personas que iban en la chiva nunca las habían visto y casi ninguno sabía desde cuándo están ahí, quién ve esas imágenes, quién las guarda, quién las analiza. Ese reconocimiento, ese mirar la tecnología de frente creo que genera otro tipo de preguntas y eso es lo que busca Tour Delirio.

Esto es Tour delirio. Un proyecto en línea y a varias manos y afectos que cruza esa frontera binaria en la que están codificados nuestros datos, enlazando la esfera digital con el espacio público con guaguancó y reflexión. El dilema es distractor: ¿debemos renunciar a nuestra privacidad ya sea porque es inevitable y todos lo hacen o porque en aras de la seguridad debemos ceder en nuestra esfera íntima? Como en baile aletoso caleño Tour Delirio da un paso adelante y más que resolver el dilema, nos invita con sabor a ser conscientes y luchar por el derecho a la privacidad.

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