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Espacios culturales independientes que le apuestan a la exposición del arte urbano en Bogotá

galerías de arte bogotá

Fotos de Daniel Sierra

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En 1973 un artista urbano colombiano vendió su primera obra en Estados Unidos. Desde finales de los 70 las galerías gringas y europeas han abierto las puertas al street art y aunque a Colombia la tendencia llegó hace poco más de una década, hoy Bogotá cuenta con varios lugares que ponen sus espacios al servicio del trabajo de artistas como Guache, Pez, Toxicómano o Chirrete Golden. 

Andrés J. López / @vicclon

Hugo Martínez, estudiante de sociología en el City College, tras crear la United Graffiti Artist, logró que PHASE 2, MICO, COCO 144, PISTOL y FLINT 707, algunos de los integrantes del colectivo UGA, expusieran en la Razor Gallery de Nueva York en 1973. Es este, quizás, el antecedente más antiguo que hay sobre arte urbano en galerías.

El colombiano MICO, quien se estableció en Estados Unidos en 1969 y empezó su trayectoria como grafitero mientras estudiaba en el Brooklyn’s Erasmus Hall High School, vendió su primera obra (que tenía de fondo la bandera de Puerto Rico) en 400 dólares.

 

(Lea también Cuando el grafiti entró a las galerías de arte)

 

Entre 1977 y 1980, por las calles de Nueva York la gente podía estrellarse con el tag <<Samo>> en frases como <<Samo©,,, 4 all nasty women & bad hombres>>, <<Samo©,,, as a conglomerate of dormant genious>> y la famosa <<Samo is dead>>, que marcó el final de este proyecto y la emancipación de uno de sus participantes, el artista abstracto, figurativo y callejero Jean-Michel Basquiat. A lo largo de su carrera, y luego de su temprana muerte a los 27 años por una sobredosis de heroína, sus obras han sido aclamadas por artistas, críticos y galerías de arte de todo el mundo, al punto que el año pasado un cuadro suyo se vendió en 110.5 millones de dólares.

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​Fragmento de la película Basquiat (1996). 

 

 

Este fue el inicio de una tendencia que ha puesto al arte urbano al nivel de personajes clásicos como Picasso y Pierre-Auguste Renoir. Ahora, trabajos de Banksy y Shepard Fairey, aunque están lejos de alcanzar la cifra de Basquiat, sí se consiguen en precios que van desde los cientos de miles de dólares hasta varios millones. “El hecho de que casas de subastas como Sotheby’s y Phillips ofrecieran el trabajo de estos artistas urbanos, generó una sensación de que este movimiento no desaparecería sino se mantendría en la historia del arte —comenta Jemay Cañón, socio del espacio cultural Estudio 74, uno de los más destacados en lo que a arte urbano en Bogotá se refiere—. Ahora muchos coleccionistas formales de arte contemporáneo sienten que no tienen una colección completa si no consiguen una pieza de arte urbano”.

A Colombia el fenómeno de incluir arte urbano en galerías de arte llegó de manera oficial en 2005, cuando Excusado, el crew precursor del arte urbano en Bogotá, organizó el Desfase primer asalto en el Museo de Arte Contemporáneo, considerada la primera exposición de street art del país. Sin embargo, Guache recuerda algunos antecedentes a este evento. “Hace unos 15 años conocí una movida underground en la que a pesar de no tener una noción de que el arte urbano era visto como una vanguardia artística popular, vendíamos nuestras cosas y hacíamos estampados —recuerda el bogotano—. Esos sitios eran Piso 3, Piso 2 y El Eje, antes de convertirse en La Redada, y estaban en el Centro, sin embargo en las periferias también hubo una fuerte movida independiente, como La Casa Sha, de Franco”.

 

(Le podría interesar conocer a fondo el trabajo de Chirrete Golden y su icónica cajita de leche)

 

Según Jemay, espacios como Piso 2 se convirtieron en lugares de resistencia artística contra los abusos de autoridad y las injusticias gubernamentales. “Era un sitio bastante político; ahí se hacían reuniones de derechos humanos y los artistas necesitaban mostrar lo que pasaba en el entorno. Pasaron muchas cosas ahí, incluyendo ataques de neonazis o de personajes vinculados a los procesos de poder en el país. Para estos actores del conflicto todo se volvió muy problemático y al final lograron cerrarlo”.

"Muchos coleccionistas formales de arte contemporáneo sienten que no tienen una colección completa si no consiguen una pieza de arte urbano".

A pesar de estas amenazas, los artistas urbanos siguen manifestándose en contra de los dirigentes colombianos, hablan con sus trazos sobre educación, arte, fantasía o simplemente hacen piezas decorativas. Sea cual sea el mensaje, en los últimos años han nacido espacios especializados como Visaje Graffiti, Casa Volketa y más recientemente Street Lynx (Calle 18 # 4 – 94). Otros más tradicionales también le han abierto sus puertas, como el MAC, la Alianza Francesa y el Centro Colombo Americano. Lo dejamos con cuatro espacios de Bogotá que le apostaron a exhibir grafiti y street art.

 

Skinny Universal

Calle 52 A # 28 A – 28

Hace seis años Wake, uno de los creadores de la marca colombiana de aerosoles Auster, abrió la primera tienda oficial de Skinny Universal en la Calle 72 con 91. Desde entonces esta graffiti shop se ha encargado de satisfacer las necesidades de los practicantes y seguidores de esta movida comercializando latas, caps, marcadores, libretas, stickers, gorras y ropa de marcas como Psycho, Tnsr y Arvol, esta última propiedad de la tienda.

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A lo largo de estos años y los cambios de sede (luego de la Calle 72 se fueron a la Avenida Caracas con 39 y de ahí a su actual ubicación) han tenido en la tienda a personajes como el grafitero alemán Cantwo, al rapero Ali aka Mind y han apoyado eventos como el Meeting of Styles Colombia (2014) y las pintadas de PDV Crew. En 2016, abrieron un espacio dedicado a la exhibición de arte urbano llamado Skinny Open Gallery con la exposición Producción en serie de Stinkfish. En marzo de este año organizaron, junto a la gente de Tome pa’ que pegue, PSM e Invitro Collective, Bogotá OBDC, la muestra que recopiló stickers, carteles, vinilos y libros de Shepard Fairey “Obey”. Según Kelly González, la administradora del lugar, ahora planean una exposición de stickers colombianos y dos de artistas urbanos, uno nacional y otro extranjero.

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Espacio Van Staseghem

Carrera 7 Bis # 124 – 64

Alejado de Chapinero y el Centro, los sectores predilectos del grafiti y el arte urbano en Bogotá, Lorenzo Freydell abrió en 2011 esta galería que bautizó con su apellido materno, pues siente que por su mamá se sumergió en el mundo del arte. Aunque Espacio Van Staseghem no se encierra únicamente en el arte urbano, desde su inauguración en 2011 ha contado con muestras individuales o colectivas de personajes como Pez Barcelona, Toxicómano, DJ Lu, Chirrete Golden, Guache, Lesivo, Dast, Gris, Zokos y más recientemente Empty Boy.

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Para Lorenzo es importante contar con un espacio de estos alejado del círculo grafitero tradicional pues siente que “el arte en Bogotá se está sectorizando y no me parece, pues el grafiti está desde el norte hasta el sur de la ciudad. Aunque a veces el pesado tráfico le perjudica a la gente llegar hasta acá, se animan a venir y observar las exposiciones”. Para el próximo agosto se tiene planeada una individual con Erre, sin embargo en el lugar siempre hay obras de muestras pasadas, para todos los interesados que quieran verlas o comprarlas.

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Fundación Casa Estudio 74

Calle 74 A # 20 C – 75

El barrio San Felipe se ha convertido en el distrito artístico de Bogotá y uno de sus espacios más destacados en lo que a arte urbano se refiere es este lugar inaugurado en octubre de 2016. Estudio 74 ha exhibido principalmente artistas plásticos, sin embargo le ha abierto agenda a artistas de la talla de Guache, el peruano Olfer, Mazatl (oriundo de México y quien ha participado en iniciativas como The Cuma Project, junto a Stinkfish y Kill Joy) y Jean-Paul Zapata, uno de los 50 latinoamericanos que llevó sus serigrafías el año pasado a la segunda edición de Latino Graff, en Francia.

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“Hemos buscado darle un lugar a la gráfica en San Felipe y ha servido, pues muchos estudiosos del arte se sienten atraídos por el arte urbano y los que son ajenos empiezan a entenderlo desde otro punto de vista y a comprender todo el esfuerzo que conlleva hacer una pieza de este tipo”, explica Daniel Espinoza, director de Estudio 74. Ellos también cuentan con Serie 5, un taller de gráfica contemporánea que une fuerzas entre artistas consolidados y talentos emergentes con el fin de crear nuevos públicos y orientarlos en la producción de grabados y serigrafías.

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Beta / Proyecto Zeta

Calle 75 A # 20 C – 52

En 2014, Beta se creó como un espacio abierto para el arte conceptual y abstracto. Dos años después, en el mismo lugar surgió Proyecto Zeta, una iniciativa de su directora Daniela Camero y uno de sus socios para acercarle el arte urbano a su clientela. “Este tipo de muestras ya se veían en otros países pero no en Colombia. Vimos el potencial de llegarle a un público más grande y coleccionista y por eso quisimos hacerlo”, recuerda Daniela.

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Proyecto Zeta ha intervenido varios exteriores a lo largo de San Felipe, pero en su galería han pintado o expuesto artistas como Empty Boy, Wosnan, Tot, Crisp (Australia), Dj Lu, Lesivo, Pez, Art is Trash y El Xupet Negre (estos tres de España). Acá incluso se hizo el lanzamiento de los aerosoles Auster. Según Daniela, el hecho de que algunos artistas recurran al arte plástico para hacer sus piezas de galería facilita el acceso a nuevos públicos. En sus instalaciones, al igual que el Espacio Van Staseghem, siempre tienen un espacio con piezas de arte urbano para todos los interesados.

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