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La fusión entre ciencia y arte en los dibujos a lápiz de Juan Osorno

La fusión entre ciencia y arte en los dibujos a lápiz de Juan Osorno
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Este ilustrador paisa, de 24 años, pretende generar inquietud con sus ilustraciones, basadas en lo que lee en revistas científicas, enciclopedias de anatomía humana y cuentos de Edgar Allan Poe. Sus dibujos ya tienen un espacio fijo en La Balsa Arte, en Bogotá, y empiezan a trascender fronteras, llegando a eventos internacionales como el Art Paris Art Fair, en Francia.

Alejandra Carreño

Mientras estudiaba Artes Plásticas en la Universidad de Antioquia, Juan Osorno notó que para explotar su talento debía ir más allá de la academía: metió en una carpeta sus dibujos, hechos con grafito y en papel, y de puerta en puerta empezó a venderlos en las calles de Medellín. Al tiempo, sus compañeros de estudio se limitaban a cumplir con las asignaturas de la facultad. ‘‘La universidad a veces tiene una falencia: lo educan a uno para que vaya y presente trabajos en la misma facultad; yo me dediqué a trabajar por fuera, a explorar las ideas que de alguna manera me interesaban, y poco a poco fui aclarando gustos e intenciones’’, comenta este artista de 24 años, quien ya ha expuesto su obra en la Feria del Millón, el Museo El Castillo de Medellín y en la galería La Balsa Arte, en el barrio La Macarena de Bogotá.

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De esa manera, recorriendo las calles de la capital antioqueña con su carpeta bajo el brazo, empezaron a llegar las oportunidades. La primera, recuerda él, fue de la mano de Edwin Monsalve, un artista plástico paisa al que los profesores de Osorno le habían recomendado la obra de su alumno. Monsalve tenía programada una exposición de arte en Bogotá y empacó 10 dibujos del joven artista y los puso en venta.Volvió sin ninguno. También, tiempo después, lo escogió para que fuera su asistente gráfico en el Museo de Antioquia. Esas experiencias sirvieron para que Osorno encaminara su propuesta, después de coquetear con la fotografía y la escultura, en las que no encontró lo que sí le producía el dibujo, una técnica que, a su manera de ver, no es nada fácil, y en la que solo se puede mejorar a punta de experiencia y constancia.

 

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"Perfeccionarse en cualquier oficio lleva tiempo y tiene mil formas de acercarse, tiene mil mañas, mil cosas que uno va aprendiendo: desde cómo afilar la punta del lápiz para dar cierto efecto, hasta empezar a entender cuánto se demora uno dibujando. Al principio yo me demoraba días dibujando una cosita; hoy soy un poco más rápido’’, afirma.

Al momento de sentarse a crear, prefiere el orden por encima del desorden, y la radio antes que la música. Su espacio de trabajo es limpio, rodeado de lápices Staedtler bien afilados con lija –antes usaba bisturí- y lienzos de papel listos para ser intervenidos. No realiza bocetos y eso le ha hecho perder días enteros de trabajo o mandar varios trabajos a la basura, aunque de un tiempo para acá decidió guardar esos intentos fallidos y montar una exposición con ellos.

Hace tres años empezó a investigar temas en torno a la estética del siglo XIX y la anatomía humana, y la Historia, las matemáticas y la ciencia fueron el punto de partida para crear las historias que narra con cada dibujo. El consumo de enciclopedias, revistas científicas y artículos de la NASA, además de cuentos de Edgar Allan Poe, influyeron en una narrativa visual cargada de mentiras: nada de lo que Osorno plasma es real, así lo parezca. ‘‘A mí no me interesa proponerle al espectador una verdad absoluta, no tendría sentido. Simplemente que cada persona vea uno de esos dibujos a partir de lo que conoce de su propia realidad o de su cotidianidad’’, comenta.  Curiosamente, el dibujo se ha convertido en una herramienta increíble, se puede construir cualquier cosa. Desde que esté ilustrado se hace más complicado desmentirlo”, explica.

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El punto de quiebre artístico de Osorno, el cual dio inicio a un número de series donde lo real se funde con la ficcion y que encaminó su línea creativa, fue el desarrollo de Anatomía de un dibujante. Con esta serie, además de empezar a entenderse a sí mismo como artista, tuvo la intención de explicar el funcionamiento de los huesos y las manos, las partes con las que trabaja un dibujante. ‘‘El cómo se conecta todo para que una grafía aparezca en el papel, y hacerlo de manera tan científica y ficcional, creo que empezó a detonar todo lo que venia pasando’’, comenta.

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A esta serie la siguieron otras como Retratos perdidos y Retratos estelares. Las caras y las ideas que las componen salieron de registros fotográficos que encontró durante sus exploraciones científicas, añadiéndoles su propuesta personal, en la que insistentemente la mentira mantiene un juego constante con la verdad.

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Su última serie, Avistamientos 2017, narra supuestas apariciones de ovnis en momentos históricos. Para el desarrollo de este proyecto utilizó lápiz, papel Fabiano Schizzi, impresión fotográfica y una máquina de escribir que consiguió en el mercado de las pulgas. En la selección de las fotografías a intervenir utilizó dos criterios: que fueran eventos de relevancia histórica y que no fueran muy conocidos. Una de las fotos elegidas fue la del salto del afroamericano Jesse Owens durante las Olimpiadas de Berlín, en 1936, que le valió una de las cuatro medallas de oro que ganó ante la mirada de Adolf Hitler. En esa imagen Osorno colocó dos ovnis, uno a cada lado del deportista, que significan la relevancia de este momento cumbre del deporte, así como lo que representó su victoria.

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Con este tipo de trabajos, Osorno se reafirma en su principal interés a la hora de dibujar: no lo hace por el simple hecho de hacerlo, sino con la intención de generar una inquietud entre el público.”No concibo el dibujo sin una idea importante clara y profunda detrás que le dé al espectador algo qué pensar; para mi realmente ese es el dibujo que cobra sentido’’, afirma. Por esa misma razón se aparta del hiperrealismo o de dibujar las cosas tal cual son. En sus dibujos, el arte y la ficción van de la mano.

Actualmente, este artista ilustra para medios digitales como la revista mexicana La Peste y se prepara para volver a exponer sus trabajos en Art Paris Art Fair, en Francia, en la que se reunirán 140 galerías de 20 países para explorar el arte emergente a nivel internacional. Si quiere conocer más de la obra de este talentoso creador criollo, no deje de seguir el trabajo que comparte en su Instagram.

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