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Marihuana amigable con el pulmón

Trábese de manera más saludable

Ilustración de: Enka

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Encuentre en esta breve guía algunas maneras de trabarse sin necesidad de inhalar humo.

Mario Rodríguez H. | @quevivalaM

Si usted es de los que se fuma un baretico creyendo que nada en esos plones le hará daño, póngase pilas y sea un marihuanero consciente de su salud. Cualquier tipo de quema o combustión produce alquitrán: esa misma sustancia negra, pegajosa y tóxica —tan ligada a enfermedades como el cáncer— que se adhiere a las pipas y se pega en los pulmones luego de exhalar el humo.

Lo anterior no quiere decir que tenga que dejar de trabarse, sino que puede tomar conciencia de cómo hacerlo y experimentar un par de maneras alternativas, y de paso potenciar al máximo los efectos del THC y CBD.

(Lea también: Guía para el marihuanero clandestino)

Estas son mis sugerencias para trabarse evitando riesgos pulmonares. Tenga en cuenta que la forma de consumo es clave a la hora de sentir los efectos, así que sea medido y no se exceda en materia prima. Y tenga paciencia, algunas preparaciones toman tiempo y, por otra parte, puede que el efecto de la traba se demore en llegar, pero llega.

Hay algo básico que aplica para todos los casos:  la materia prima. Pruebe el autocultivo o por lo menos consiga un dealer de confianza cuya marihuana no provenga del sucio proceso del narcotráfico y de productores dementes capaces aplicar cal viva o hasta orines para acelerar el proceso de secado.

 

Algodón de azúcar

El algodón de azúcar cannábico es el caramelo que lo llevará al alivio y a la relajación sin una pizca de humo, eso sí, tenga en cuenta que el azúcar es también bastante nocivo, por lo que sería ideal practicar la receta con endulzantes orgánicos, como la panela.

La preparación consiste en sumergir entre 10 y 15 gramos de marihuana durante mínimo una y máximo cuatro semanas en alcohol (que no supere el 80%), esto garantiza la destilación de los componentes cannábicos. Deje el alcohol con la bareta en un lugar oscuro por unas tres semanas.

Pasado este tiempo, mezcle 2 tazas de azúcar por 1 de la mezcla resultante, hasta que ésta tome una apariencia verde lima. En un recipiente de vidrio, hornee a 150º grados centígrados durante una hora.

A la mezcla ya horneada, agréguele 5 tazas de azúcar y 1 y media de jarabe de maíz. Hierva a más de 300ºC no más de 5 minutos, agregue colorantes y saborizantes si lo desea, y luego, si no tiene una máquina de algodón de azúcar, como supongo, de la manera más artesanal posible, enrolle el material con utensilios básicos de la cocina, como dos cucharas de palo, así:

Desayuno rico en T, H y C

Usted y yo lo sabemos: no hay nada mejor que hacer wake and bake. Acompañe la primera comida del día con café, cereal o batido cannabico, y prepárese para un subidón a otro nivel.

Aquí la clave está en hacer la leche cannabica para que la utilice en lo que quiera desayunar, la cual se recomienda que sea entera, ya que las grasas permiten una mejor disolución de los componentes activos de la yerba (para los veganos: leche de soya con dos gotas de aceite de oliva). Ponga a calentar la leche y cuando esté por hervir, añada la marihuana finamente trillada: entre 0.5g y 1g por cada pocillo de leche.

Siga revolviendo a fuego medio durante 30 minutos. Apague y deje que la preparación vuelva a temperatura ambiente. Por último, remueva los residuos vegetales colando la mezcla.

 

Pegado como el chicle

Esta es quizás la manera más caleta de todas. ¿Qué tal trabarse mientras masca como una vaquita risueña? Bueno, la receta consiste en dos partes. Para la primera mezcla debe poner juntas la marihuana desmenuzada (no más de lo que serían tres porros) y 1 taza de azúcar en polvo sobre una hoja de aluminio, acompañada con pedacitos de chicle y un poco de jarabe de maíz. Cierre el aluminio y hornee a 150ºC durante algunos minutos.

Para la segunda parte, mezcle 1 pocillo de azúcar con Tang o alguna  bebida refrescante en polvo, y agítela. De a cucharadas soperas, agregue esta mezcla a la primera y sobre una cacerola, póngala al baño de maría hasta que la mezcla empiece a tornarse espesa y pegajosa.

Por último, mientras la mezcla se encuentra tibia, amase la sustancia con sus dedos hasta lograr la consistencia deseada. Agregue cucharaditas de azúcar para que la mezcla no se vuelva demasiado pegajosa. Deje enfriar y amolde la goma de mascar cannábica lista para su consumo.

 

Las famosas goticas

La presentación médica más sencilla de realizar. Recomendada para los dolores crónicos y tratamientos paliativos. Esta forma puede darle un subidón demasiado potente a cualquier marihuanero.

(Lea también: Espiritualidad, dietas y cannabis: la ruta alternativa de un sobreviviente del cáncer)

Para la preparación de la tintura es indispensable el uso de alcohol, además de una buena cantidad de yerba: 50 gramos de cogollos y hojas secas por botella. Se debe conseguir un frasco de vidrio en donde quepa tanto la marihuana como el licor, el cual se dejará en un cuarto oscuro y fresco alrededor de cuatro semanas. Se debe agitar diariamente para que el alcohol penetre muy bien la planta.

Pasadas las cuatro semanas el líquido habrá tomado un color marrón, este es el indicador para abrir el frasco y dejarlo en reposo durante una semana más, haciendo que el alcohol restante se evapore. Acto seguido, se deben colar todos los residuos vegetales a un lado, dejando únicamente el líquido, el cual puede dosificarse en cualquier gotero. Sea cauto a la hora de administrarlo.

Y si definitivamente usted no cambia el porro —lo cual es muy entendible— ni por un vaporizador, pegue un ecobareto: ármelo con cueros de cáñamo (incluso hay unos de celulosa) y filtros ecológicos. Córtele el pegante e intente sellarlo con miel. Por último, no mantenga el plon en el pulmón más de 10 segundos: es mentira que entre más aguante, más se traba.

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