
XX VERSUS XY
Blasfémina
Por María Ximena Pineda
@anacaonax
Cada vez que escucho una conversación entre mujeres percibo lo mismo; una desazón por la falta de hombres que quieren comprometerse: reproducirse y formar un hogar. Además, a medida que pasa el tiempo, nos volvemos más exigentes pues no queremos desperdiciar nuestro óvulo reproducible con cualquier espermatozoide colado. Ellos, al contrario, van por ahí regando sus espermatozoides sin ningún problema pues en cada eyaculación producen entre 200 y 400 millones.
Además, la idealización de ese falso príncipe azul no ayuda para nada en la tarea de buscar un donante ideal. Es muy improbable encontrarnos con Jonathan Rhys-Myers a la vuelta de la esquina. Por eso, gracias a la ciencia moderna existen los bancos de semen que han dado esperanza a las valientes madres solteras del futuro, que en vez de buscar un galán, se han conformado con un contenido genético de calidad en un vaso de semen.
La creación de portales sociales en internet para conocer especímenes reproducibles se ha presentado como una nueva alternativa para estas desilusionadas mujeres, listas a convertirse en madres. Sin embargo, los hombres parecen escasear. ¿Dónde están? ¿Jugando Xbox? ¿Tomando cerveza? ¿Escondiéndose debajo de las naguas de la mamá? ¿Todas las anteriores?
Mucho más grave es que, aquellos que aparecen, lo hacen de manera intermitente, como seres nocturnos, como “superhéroes” que debutan y se pierden sin dejar rastro. Como una estampida de siervos que huyen ante el feroz rugido de una fiera hambrienta.
Pero eso no es lo peor, señoritas, resulta que al parecer los hombres están en vía de extinción y desaparecerían presumiblemente en unos cinco millones de años. Según lo afirmó la científica australiana Jenny Graves, de la Universidad de Camberra, la fragilidad del cromosoma sexual masculino (Y) pone en riesgo la permanencia del género masculino.
De acuerdo a Graves, mientras las mujeres tenemos dos cromosomas saludables con mil genes cada uno, aproximadamente, los hombres solamente tienen cien genes o menos en su cromosoma Y. Además, el par de cromosomas en las células femeninas (XX) permite la sustitución de los genes dañados cuando es necesario, cosa que no ocurre en ellos (XY). Así pues, debido a la falta de compañeros celulares, en los hombres no es posible reemplazar un cromosoma dañado.
Añade Graves que, además, la existencia de los hombres se puede considerar como un accidente evolutivo que tarde o temprano va a ser corregido.
Según esta revelación científica, todavía nos quedan cinco millones de años para conseguir “atrapar” al proveedor del débil cromosoma “Y” que necesitamos para reproducirnos. Mientras tanto la ciencia estudia la posibilidad de dar una solución a la degradación del cromosoma masculino. Todo esto me lleva a pensar que después de todo, el hombre sí es un artículo de lujo, exclusivo, que nos es difícil de encontrar y de comprometer.
Sin embargo, es difícil ignorar que, aún siendo un artículo de lujo, una especie casi en vía de extinción, el hombre no fue quien nos dio la vida por medio de su costilla –como reza la mitología judeocristiana- sino que fue un producto, equivocado, azaroso, resultado de la degeneración de nuestro cromosoma X. Chicas, ellos podrán escapar de nuestros planes reproductivos, pero nuestro cromosoma X tiene la sartén por el mango, no lo olviden.
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