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A UN POLVO DE LA PAZ

Blasfémina
Por María Ximena Pineda
@anacaonax


Alguna vez le oí a una importante mujer académica que varios de los problemas que enfrenta la humanidad se solucionarían con buen sexo. Cientos de estudios comprueban que el mal sexo da mal genio, baja la autoestima e, incluso, ciertas personas se pueden poner agresivas por cuenta de malos polvos.

No me canso de oír semanalmente a mujeres y a hombres quejándose de insatisfacción. Mujeres que no lo quieren dar, hombres que no hacen sino pedirlo, y viceversa. El sexo es un asunto complejo y cuando hay una relación formal de por medio puede ir muriendo poco a poco. ¿Cuántas camas matrimoniales no terminan pronto dividiéndose en dos?

El mal sexo es una de las causas principales de divorcio pero hay un número grande de personas que, en vez de divorciarse, recurren a aventuras pasajeras que les mengüen toda esa frustración sexual que cargan, quizás por evitarse un pleito costoso, por los hijos o… porque sí. Y, al parecer, cuando estos frustrados sexuales encuentran un amante, todo vuelve a un equilibrio pacífico en sus relaciones maritales.

Y como estamos en el avanzado mundo tecnológico, ser infiel es cada vez más fácil y sofisticado. Existe un portal que se llama Ashley Madison, gringo y bastante famoso, especializado para entablar aventuras con más de 15,350,000 miembros del sitio web de todo el mundo. El portal se inauguró en Colombia el año pasado y según reportó David Benoliel, vicepresidente para América Latina de Ashley Madison, las mujeres jóvenes están entrando al portal casi tan rápido como los hombres.

El portal usa como slogan: “La vida es corta, ten un aventura”. Es cierto. ¡Y qué cambio el que produce un amante en la vida de algún frustrado casado pero no capado (como decía mi ex esposo)!. Conozco mujeres que vuelven a sonreír y sus ojos vuelven a brillar a causa de un amante, porque como dice el grupo niche: una aventura es más bonita si no miramos el tiempo en el reloj.

Pero a pesar de lo queridos y buenas personas que puedan llegar a ser estos amantes, todo se reduce a un asunto sexual. Que se lo coman bien a uno es calidad de vida. Las mujeres pre revolución sexual podrían engañarse y ni siquiera sospechar que en la cama les quedaban hasta debiendo, pero las mujeres de ahora, con el creciente interés en el porno y la amplia información sexual y estimulación audiovisual que existe, no se engañan tan fácilmente.

Así mismo, los hombres frustrados sexualmente antes tendrían que salir y enredarse con la primera alma caritativa que se ofreciera a quitarles la calentura y, probablemente, decir una innumerable lista de mentiras para no ser pillados pero, ahora, con los avances de la tecnología y gracias a Ashley Madison, tienen un ramillete para escoger de la manera más sofisticada y con garantías de privacidad que ofrece el mismo portal, para tranquilidad de sus infieles usuarios.

Al parecer, hombres y mujeres están dispuestos a no dejarse frustrar en el ámbito sexual para ser felices, no matarse entre ellos y evitar mechoniadas, puñetazos y hasta heridas graves. Una mala vida sexual no es sino un posible detonante de un asesino en serie y, en ese caso, un amante no es sino un trabajador social que, probablemente, evitó una tragedia doméstica con arma cortopunzante de cocina.

Apartándome del discurso ético de la infidelidad y retomando las palabras de aquella mujer importantísima en el ámbito académico, me atrevo a decir que de pronto los problemas de la humanidad se resolverían con una mejor cama y que, por lo tanto, Ashley Madison sea una herramienta terapéutica para todos aquellos asesinos potenciales que lo único que quieren es un rato de placer bien ejecutado. De pronto esos 15,350,000 miembros de la comunidad infiel estén solamente a un polvo de encontrar la paz y de confirmar que el mundo con buen sexo puede ser un mundo más feliz.

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