
SPIKE LEE, EL PROVOCADOR
Hace 25 años se estrenó Do the right thing, la ya clásica película de Spike Lee. Desde acá brindamos por esta efeméride. La honestidad descarnada con que este director provocador encara la realidad en sus historias debería ser una lección para el cine colombiano.
Por Darío Rodríguez
@etinEspartaego
Foto: Rafael Roncato
Un italiano que prepara pizzas y el repartidor negro de su negocio conversan en torno a una contradicción: ¿por qué, si sus ídolos (el basquetbolista y el artista de rock) son negros, trata como “malditos negros” a todos los que no son como él, blancos, tipo europeo?
La respuesta del italiano desconcierta, porque en vez de brindar una solución agrava el prejuicio y, por ende, el problema: “Mis ídolos son menos negros que los otros, los malditos negros como tú”. Este diálogo feroz y racista al extremo aparece en una película clásica que cumple veinticinco años por estos días. Se titula Do the right thing y en Colombia ha sido conocida como Haz lo correcto. Su director es un mítico y polémico maestro llamado Spike Lee, uno de los pocos realizadores que aun entienden al cine como vehículo para decir verdades aunque duelan, sin perder ni por un momento la calidad artística de lo que filman.
Aparte de haber convertido a su creador en una voz sólida dentro de ese espeluznante y liviano mundo del cine comercial norteamericano, Haz lo correcto es un film con un humor tan crudo y unas situaciones tan tensas que debería verse hoy como la gran lección de nuestra incapacidad para convivir en esta sociedad, para intentar un equilibrio entre tantas diferencias ideológicas, raciales y sociales típicas del teatro contemporáneo al cual nos ha tocado sobreponernos.
Fábula sin moraleja, a lo largo de su narración —que incluye un asesinato y un singular desquite— se recorre Bedford-Stuyvesant, en Brooklyn, donde confluyen y muchas veces se estrellan personalidades sanguíneas que consideran a sus pequeñas baldosas, a sus diminutos rincones vitales, los únicos lugares valiosos no solo en Nueva York sino en este planeta. Esta concepción restringida de la realidad produce choques irremediables, en ocasiones acompañados de una violencia verbal o física que le hace entender al espectador cuan verídica es la ficción ágil a la cual está asistiendo. En este sentido, uno de los personajes de la cinta, interpretado por el veterano y magnífico actor Danny Aiello, se convierte en inolvidable símbolo del relato entero: el resabiado y rencoroso inmigrante italiano incapaz de reconocer, de comprender ya no la tolerancia hacia otro ser humano que tiene en frente, sea su familiar, su empleado o su vecino, sino incluso de negar el derecho a la existencia de otros seres de los que desconfía o a los que ve en calidad de enemigos.

Poca diferencia entre nuestras exclusiones a la colombiana y las del barrio neoyorquino de Haz lo correcto. Lo que nos separa de esta película como sociedad es que aquí el cine y otras variedades del arte se han reducido a algunos estereotipos. En Colombia no se ha logrado una película que denuncie en serio, al mismo tiempo que relate y geste imágenes impactantes para los ojos.
Veinticinco años después del estreno de Haz lo correcto, a Spike Lee se le ha acusado, por ejemplo, de hacer cine racista negro o de promover violencia racial a través de sus películas. Es el precio que debe pagar un artista honesto cuando evita la hipocresía y la prudencia en el momento de mostrar su trabajo. A pesar de las marcas o los señalamientos, consecuencias de un puñado de productos artísticos con buena factura, la obra de Lee resulta urgente para los artistas colombianos del presente. Los films de este director jamás desconocen el contexto en el que se desenvuelven, y no le temen ni a financiadores ni a las reacciones negativas de los públicos, pues parten de una convicción terca fundada en el hecho simple de no esconder lo que realmente está pasando.
Cuando desentraña el fraude en las elecciones presidenciales norteamericanas, presenta el heroísmo casi místico del líder Malcolm X, o deja al descubierto las peligrosas diplomacias de los políticos en una comedia, en el fondo quiere quitar maquillajes y sobreentendidos, desea enseñar cuántas mentiras suavizan nuestra, a veces, insoportable cotidianidad.
Mookie, el personaje interpretado por el propio Spike Lee en Haz lo correcto, lanza un contenedor de basura contra un inmenso ventanal durante el día más caluroso del año. En esa fuerte escena puede leerse cómo han sido el cine y las propuestas de este realizador no convencional: advertido desde antes en cuanto al cine industrial y entretenido, sin resignarse a la idea de que las películas solo deben divertir, este hombre lleva veinticinco años intentando hacer aquello que le corresponde por derecho, abofetear, romper, provocar. Lo sabe de sobra: eso es lo correcto.
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