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¡MÍRELE EL CAMINA’O!

Rastros de carmín
Por Billy Muñeka
@billymk

Rastros de carmín
Por Billy Muñeka
@billymk

En el año 2007, estando yo de incógnito en el vestíbulo del Hotel Tequendama un periodista de El Espacio entrevistaba a la drag queen española La Prohibida con motivo de su primera visita a nuestro país. El periodista en cuestión conversaba tranquilamente con la diva sin reparar en mí, pues al estar de civil era prácticamente invisible. Sin embargo, sabiendo que por esos días yo acompañaba con frecuencia a la diva, se quedó mirándome y luego le preguntó a la rubia española: ¿es tu novio?

Suposiciones absurdas producto de una regla deductiva basada en una regla de tres: si es transformista y tiene un acompañante permanente en sus eventos y actos públicos, por consiguiente deben de ser pareja puesto que la lógica dice que todo hombre que se viste de mujer es gay.

Como vivimos en la tierra que vio nacer al creador de Macondo, la imaginación popular tiene alas muy grandes para planear fabulas que el vulgo da por ciertas, traduciendo comportamientos y gestos aislados en afirmaciones que ni siquiera se corroboran: ¡mírele no más el camina’o! para que más pruebas, ¡fijo es marica!

Y es a partir de afirmaciones tendenciosas como estas que surgen el prejuicio, el humor hiriente o la burla. Cómicos de plaza que con el pretexto de jugar al tolerante terminan haciendo preguntas ofensivas como la que le hizo a La Prohibida cierto periodista de farándula de acento costeño en un programa de variedades de Caracol Radio: ¿tú usas bóxer o panty?

Muchos me imaginarán dormida en una cama doble en forma de corazón con almohadas de terciopelo y colchón de plumas descalzándome unas sandalias de tacón con moño a juego, pero la realidad es muy distinta; duermo en una sencilla cama de madera que ya cumple 30 años arropándome con dos gruesas cobijas ecuatorianas y un cojín cubierto de imágenes precolombinas. Otros supondrán que uso tacones y baletas a diario, pero la verdad es que no me despojo de un par de tenis Adidas para skater que demuestran mi ferviente gusto por las caminatas.

De la misma manera que la gente espera que una mujer lesbiana tenga un comportamiento y una apariencia evidentemente masculina; del mismo modo que se cree que un hombre gay debe vestir ropa apretada y caminar muy fino apretando el trasero; y así como se considera que un transformista en su vida cotidiana sea el hombre más afeminado del mundo, los comportamientos y conductas estereotipadas jamás son directa o indirectamente proporcionales a las maneras asignadas socialmente a sus orientaciones sexuales.

Y es por esa misma imaginación calenturienta que llegamos a situaciones en las que algunos gays o lesbianas dicen con orgullo: ¡A mí no se me nota! Una muestra evidente del miedo creciente a que las preferencias sexuales sean evidentes en los comportamientos de la gente. ¿Acaso cuándo se le ha reprochado al hombre viril del común que demuestre abiertamente su gusto por las mujeres?

Si vamos a juzgar a una persona por la manera como evidencia su orientación sexual, también se deberían condenar los piropos y coqueteos públicos entre hombres y mujeres y viceversa. Si vamos a ser hipócritas y solapados entonces hagámoslo para ambos lados.

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Cartel Media S.A.S.

 

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