
MILLONARIAS
Blasfémina
Blasfémina
Las mujeres nos hemos destacado a lo largo de la historia por gastar más que por ganar, pero hoy en día la cosa es bien diferente. Ahora las mujeres entramos a hacer parte de la fuerza laboral, aportando económicamente en nuestros hogares. Podemos decir que hemos encontrado la libertad económica que nuestras mamás y abuelas no tenían, gracias a nuestra profesionalización y conquista del panorama laboral. Sin embargo, aunque las mujeres trabajemos a la par del hombre, ganamos menos. En el estudio “Nuevo Siglo, Viejas Disparidades” del Banco Interamericano de Desarrollo se afirma que las mujeres latinoamericanas ganamos, en promedio, el 17% menos que los hombres. ¿No me explico por qué a los hombres latinoamericanos les brilla tanto el codo si ganan tanto más? Ante tal desventaja, no hay que hilar muy fino para saber que las grandes fortunas y la condición de “millonarias” están aún muy lejos de las manos femeninas. Ahora bien, claro que existen mujeres exitosas económicamente y mucho mejor posicionadas que ciertos hombres, pero no son la regla. No hay sino que echar un vistazo a la lista de las mujeres más ricas del mundo publicada hace poco por la revista Forbes para darse cuenta de que todas eran ricas por haber heredado sus fortunas de padres, esposos, o de ambos. Christy Walton, la número uno de la lista Forbes, es la viuda de John T. Walton, hijo de Sam Walton, fundador de Wal-Mart. Liliaane Bettencourt, la número dos de la lista Forbes, considerada la más rica en Europa, es la hija de Eugene Schueller, químico fundador de L’Oreal, y viuda de André Bettencourt, un político millonario. Y solamente hasta el puesto 5 encontramos a una latinoamericana, la única del top 10 para ser exactos, Iris Fontbona, viuda de Andrónico Luksic Abaroa, dueño del negocio minero en Chile. Estoy de acuerdo con que amasar la fortuna con las propias manos es gratificante, pero no le veo nada de malo a gozar una fortuna amasada por otras manos. Si este mundo moderno no está preparado aún para que las mujeres desplacemos a los Bill Gates y Carlos Slim que hay en el mercado, ¿por qué no disfrutar de sus fortunas? Muy posiblemente Mr. Walton, Mr. Bettencourt, Mr. Schueller o Mr. Luksic fueron hombres respetables y unos genios en el mundo de los negocios pero ¿qué no habrán tenido que aguantar sus mujeres; infidelidades, maltratos, ronquidos, alopecia? Nunca lo sabremos pero que lo hicieron, lo hicieron. Por simple ley de la compensación, si realmente existe, sus herencias son más que merecidas. Mujeres millonarias, más un título que otorga la suerte que una realidad económica al parecer. Decía Chris Wilton, protagonista de Match Point de Woody Allen “Aquel que dijo: más vale tener suerte que talento, conocía la esencia de la vida”. Así que, ¿por qué no darle un empujoncito a la suerte y comprar un tiquete a Dubai? Quizás conozcamos al jeque de nuestros sueños y entremos en el listado Forbes del año que viene. Ahora bien, no falta aquella que además de suerte tenga talento y llegue a amasar su propia fortuna cuando estudios como “Nuevo Siglo, Viejas Disparidades” del BID sean obsoletos. Quizás en el futuro. Algún día… algún día…
Por María Ximena Pineda
Por María Ximena Pineda