
MÁS AMOR Y MENOS LIKES
Ilustracion: Fonso
A las redes sociales no les falta enemigos. Pero este en particular es un ataque pacífico contra el “Me gusta” de Facebook y su limitado significado en inglés.
Por María Ximena Pineda
@anacaonax
De pronto es apocalíptico decirlo, pero creo que la era de internet mató al amor. O mejor, promovió una extraña transposición de términos entre el amar y el botón del like. Ahora resulta que la gente no ama sino que reparte “me gusta” en Facebook como quien reparte cariño a diestra y siniestra.
Esa pequeña y nada inofensiva opción de like nos abre una nueva gama de sentimientos en la red. Que alguien nos dé like en algún post nos hace sentir queridos, importantes. Y lo peor de todo, que alguien no nos dé like puede causarnos hasta tristeza, aunque suene ridículo.
En español tenemos los verbos amar, querer, gustar. En inglés solamente existen love y like. De alguna manera, el verbo “gustar” del español nos quita el compromiso de echarnos al agua con un “te amo”, pero nos deja como príncipes (o princesas) porque expresa un gran afecto. En inglés no hay posibilidad de hacer esa escala afectuosa, así que toca permanecer en el like o botarse al abismo de una. Y la opción de like en Facebook nos permite demostrar afecto constantemente, y sin que nos cueste nada. Quizás la suma de likes sea lo más cercano a “querer” que tengan los usuarios de Facebook en inglés.
Es apocalíptico y deprimente que un sentimiento como el amor se re-financie en prostituidas cuotas de likes en una página de internet. Y es casi enfermo que nosotros, los usuarios de las redes sociales, percibamos como cariño la acción de un botón sobre nuestra información digital que, a la larga, es la errada idea de lo que somos: nuestra personalidad idealizada en la red.
La pregunta es, entonces, ¿serán esos likes sinceros o corresponderán solamente a esa falsa imagen que proyectamos de nosotros mismos en internet? La respuesta por la que me voy es la obvia: los likes son igual de falsos a nuestro personaje de Facebook. Son manifestaciones de un cariño hipócrita que nosotros mismo alimentamos día a día con nuestros posts.
Por las razones expuestas aquí, odio el verbo like, percudido por esta mediocre manera de manifestar amor en la web. Pueden meterse su like por donde sabemos, junto con su símbolo: la manito con el pulgar hacia arriba. Me quedo con un “te quiero” cuando no un “te amo”. No me sirven los tibios “I like you”, ni siquiera “I really like you”. Hay que desinfectar el amor verdadero de esa sinvergüenzería que es el like. ¿A qué horas dejamos que un botón le pegara semejante manoseada a nuestros sentimientos?
Si es exagerado decir que la era del like es la muerte del amor tal y como lo conocemos, aceptemos, al menos, que es una enfermedad que lo trae agónico. El demostrar afecto a través del like es de cobardes, de pusilánimes. Es la forma más superflua y efímera de amor. Un amor a cuotas.
En este panorama, es de admirar la gente que dice “Te odio” y “Te amo” con berraquera, de frente, en la cara. Los invito a no conformarnos con el odioso like, que es tan soso y egoísta. No relacionemos con ningún tipo de cariño a la manito azul con el pulgar arriba, por favor. Dejemos de aceptar el like como cuota de amor. El amor no se financia ni se difiere. Resucitemos al amor, volvámoslo canción, flor, papel. Démosle forma real y saquémoslo de la canalla virtualidad que lo tiene agonizante.
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