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MANUAL DE EVASIÓN CALLEJERA

Desde el ombligo
Por Gonzalo Valderrama
 
PREFACIO
Desde el ombligo
Por Gonzalo Valderrama
 
PREFACIO
Ya que las calles de la ciudad están más peligrosas que una gotera en un submarino; ya que no hay policía pa’ tanta víctima; ya que portar armas es casi ilegal, he aquí cuatro métodos que propongo para evadir, a punta de discurso y buenas maneras a limosneros, locos y ladrones en la calle.
 
 
MÉTODO DACTILO-YUGULAR

Cuando un LLL (Locos/Limosneros/Ladrones) se divise en el horizonte, por ningún motivo cambie de acera, no disminuya la velocidad ni mire hacia otro lado que no sea el frente. Infle el pecho, descuadre el coxis y camine malevamente, escupiendo flema invisible, maldiciendo a un enemigo imaginario y pelando el diente... que parezca, desde lejos, que usted es persona de pocos amigos. Cuando ya el LLL esté en su territorio, invadiendo su burbuja personal, seguramente lo interpelará con una petición monetaria algo ilógica...

-¡Oiga, calidad!... ¡Veintisiete pesos pa’ un pan!
 
Acto seguido, usted deberá llevar su dedo índice a la vena yugular de su predilección, sin dubitaciones; y generando una halitosis espontánea, debe pronunciar las mágicas palabras...
 
-¡Marcando, papá!
 
Si lo logra decir con la suficiente convicción, el interlocutor entenderá y se irá a otro lado a repetir la petición ante otros transeúntes, menos cautos que usted.
 
 
MÉTODO DEL PSEUDO-DESDÉN AUDITIVO

Cuando un LLL ya esté en su territorio y aparezca súbitamente ante usted, en un paradero, esquina o aeropuerto, y le haga la pregunta iniciática...

-¡Oiga, parce... dieciocho pesos pa’ un roscón!
 
Usted, así le haya entendido cada palabra, debe fingir no haberle escuchado ni una, y hacérselo repetir todo hasta el hastío y la derrota...
 
-¿Cómo?
 
Él seguirá repitiendo la frase para hacerse entender...
 
-...¡Que si tiene dieciocho pesos pa un roscón, parce!
 
-¿Que qué?... ¡Agh! (cada vez con más desdén).
 
-...¡Que si me da dieciocho pesitos pa algo, que tengo hambre!
 
-Hermano... ¿por qué no me habla claro?
 
-...¡Que si tiene una monedita, señor!
 
-¡Vocalice que no le entiendo nada!...¡Como un varón! ¡Agh!
 
-¡No... nada... gracias!
 
Y el tipo se va... Usted abandone la escena con calma.
 
 
MÉTODO DE LA EMPATÍA QUINÉSICO-DISCURSIVA

Cuando la escena sea en stereo (un tipo a lado y lado de usted), tendrá que hacerse el malo: adquirir sus mismos ademanes, nivel lexicográfico y gesticulaciones, para que ellos sientan usted es uno de los suyos. 

-¡Oiga, socio!...
 
-¡Cuarenta y tres pesos pa un waffle!...
 
Usted debe llevarse la mano a su glúteo predilecto, balancear una pierna, poner cara de malísimo y hablarles duro y rudo...
 
-...¿Saben qué, par de gonogarbimbas? Yo, aquí atrás, tengo un chuzo que no ha estrenado tripa hace resto, ¿sí? Y si ustedes no se abren a metros, porque huelen a pesca’o, ¡Vuela mierda al zarzo!... ¿M’entendieron?
 
Usted debe mantenerse en su rol. Sabemos que está muerto del susto; pero ellos no deben darse cuenta.
 
-Voy a contar hasta 33... y si todavía están aquí... Apocalypse now!... 1... 2... 3... –Si la cuenta ya va en 29, y ellos siguen ahí, preocúpese.
 
 
MÉTODO DEL PARATEATRO ESQUIZOIDE

Cuando la escena sea en un callejón oscuro y sin salida, después de la media-noche, sin testigos alrededor y con un revólver ante su nariz... ¡Hágase el loco!

Una manera fácil de hacerlo consiste en tener un muñequito de peluche en el que se lea la leyenda “Eres genial”. Sáquelo de la maleta y expóngalo ante sus ojos... El efecto es fulminante, como el del crucifijo ante un vampiro.
 
Si lo saludan con el clásico “¡Bájese de todo lo que tiene, gorronea!... ¡O lo chuzo!”, usted puede subirse descaradamente la camiseta y exhibir su seductor ombligo...
 
-Le voy a confesar una cosita... Yo siempre he querido que alguien me meta algo largo y profundo por aquí; pero nadie ha querido... ¿Usted me haría el favor?... ¿Ay, sí?... ¡Por va’!
 
Si el personaje se queda ahí, insistiendo, está más rayado que usted.

Estos cuatro métodos funcionan porque funcionan. Sólo requieren de práctica y actitud. A mí me han funcionado siempre. Pero si, por x o y, el tiro le sale por la culata, y termina siendo atracado, llame a loa policía o cómprese un revólver. 

 

 

 
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