
LOS NUEVOS REYES DEL ARMARIO
El lujo infinito
Por Sylvia Rodríguez
Cuando se habla de popularidad dentro del armario femenino o masculino, sin importar estrato, región o estilo, seguramente los jeans estarán dentro de las prendas más populares.
Desde 1872, cuando Levi Strauss decidió fabricar atuendos con la tela de tiendas de campaña, buscando tener ropa más resistente que sirviera a mineros y demás personajes dedicados al trabajo pesado, el jean se consagró por su resistencia y comodidad.
En los años 50 se comenzó a popularizar dentro del público juvenil, como una muestra de rebeldía y protesta. Aunque costó trabajo, en menos de dos décadas la prenda ya gozaba del reconocimiento que tiene en la actualidad.
Durante los años ochenta enfrentaron la competencia de tejidos en spandex y lycra. Las tiernas chicas se inclinaron por los leggins: pantalones ajustados que en la época tenían colores neón y andaban adornados con calentadoras, ombligueras y altísimos peinados. También los rudos rockeros dieron a su look glam el toque elástico y utilizaron estas fibras con el pecho descubierto, bandanas, chaquetas rasgadas y cuero.
Ya entrando a los 90, los jeans ratificaron una vez más su reinado y el denim, usual nombre del material, apareció en faldas, overoles e incluso en morrales que se usaron durante la década.
Indestronables, los jeans iniciaron su travesía hacia siglo XXI con procesos de desteñidos, lavados, desgastes, descaderados y todo tipo de diseños y variaciones. Mientras el mundo se adaptaba al cambio de centuria y la moda hacia los ajustes necesarios que “el futuro y la tecnología” requerían, los elastómeros y el denim tuvieron fugaces encuentros que no dieron buenos resultados, pues aparecieron en jeans lycrados con pinta de sudaderas teñidas.
Luego de esta revolución textil, el estilo comenzó a organizarse y la segunda década del siglo presentó innumerables texturas y combinaciones que destacaron el uso de microfibras y materiales flexibles; los leggins retornaron con toda la fuerza originaria y se volvieron indispensables, convirtiéndose en cómoda alternativa con blusas largas, zapatos bajos y vestidos, sin necesidad de utilizar medias veladas.
Como era natural, los reyes de las piernas tenían que ser parte en la creación de un prenda increíblemente cómoda y versátil: los jeggins. Estos mágicos pantalones quedan bien con todo, no dejan tan expuesto como los leggins y no son tan rígidos y fríos como los jeans. Además se adaptan a cualquier anatomía y estilo, han aparecido en casi todas las variedades de lavados y tratamientos de los clásicos jeans y proveen la elasticidad característica de las prendas que saltaron de los gimnasios para dar comodidad a la vida cotidiana.
Vengan los cambios que vengan y se transforme la moda todo lo que deba, me atrevo a decir que los jeggins no desaparecerán del atavío general. Se volverán dignos representantes del gobierno erigido por sus predecesores años atrás y legitimarán su reinado. ¡Bienvenidos, nuevos reyes del armario!