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Cartel Urbano
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LO TRAMPOSO

Por Gonzalo Valderrama

Hace mucho no iba a cine. Entonces decidí volver, porque estaba en vacaciones; y el desparche del clima templado de la sísmica Armenia me obligaba a ello. Fui con mi hermano medio y su medio-novia. El plan era ver “Una Aventura Extraordinaria” (la del tigre); pero ya estaba fuera de cartelera, porque así es el cine proyectado en Colombia. Entonces terminamos entrando a “Lo Imposible”, ya que “El paseo 2” me lo prohibía mi religión.

La película prometía: era con el multifacético Ewan McGreggor y la divinísima Naomi Watts. El director, un español, Juan Antonio Bayona, el mismo de El Orfanato. Entonces me senté a consumir una cinta que, sabía de antemano,  estaba diseñada para manipular los sentimientos, contándome algo “basado en una historia real”. Ya me he enfrentado ante varias de esas con y sin satisfacciones de espectador. Pero esta vez, morí de rabia en el intento. Me timaron, me robaron, me hicieron conejo dramatúrgico. Perros.

Mientras el 99% de la sala gimoteaba por la tragedia sin fin de los protagonistas, yo miraba la pantalla con el ceño fruncido, sin poder creer que durante 114 minutos perfectamente producidos, actuados y dirigidos no pasaba nada. Mi queja no es por lo lacrimógeno-dramático del producto. Yo he chillado con decenas de pelis hechas para eso: Por Amor A Benji, Harold & Maude, Cyrano, Titanic, 12 Monos, Cinema Paraíso. No es que yo sea un insensible que no se conmovió con aquella familia de verdad-verdad que tuvo tanto que sufrir tanto-tanto. Es que una historia, cuéntese en el formato que se cuente, debe contener un elemento aristotélico infaltable: un conflicto y una fuerza opositora tan o más fuerte que los protagonistas. Un tsunami arrasador no basta para que esto suceda. El tsunami pasó por encima de Indonesia y de la familia Guachuguachu… pero los 4 miembros de este combo perfecto nunca fueron víctimas reales de nada. Nadie murió, nadie cambió, nadie tuvo un giro realmente dramático más allá de una pata rota, una agonía y algunas laceraciones.

Lo Imposible es la historia de una familia que se dispersa, consecuencia de un tsunami… ¡y que se vuelve a encontrar, a los 3 días! ¿Qué drama es ese? ¿Es que el guionista de esta trampa sensacionalista (sí, el problema es de guión) nunca leyó la Odisea, La Biblia, Crimen y Castigo? ¿Nunca vio la saga de José Miel? Una historia no puede resolverse sin que los protagonistas se afecten por ella, sin que luchen realmente.

Hagan de cuenta la historia de un grupo de amigos que están teniendo un ameno picnic en el Parque Nacional. En medio de ello, comienza un aguacero que les daña toda la comida, y los obliga a refugiarse bajo los árboles; pero los árboles se caen, y todos quedan trágicamente empapados, y les da una gripa épica. Por obra y gracia del dios de los picnics, pasa por ahí un vendedor de paraguas y otro de perros calientes impermeables, que les permiten reanudar la feliz merienda en paz. Algo así pasa con esta historia: Hay estabilidad, la estabilidad se estropea temporalmente por una catástrofe, todo se desestabiliza un poco… y al rato, todo vuelve a la normalidad. Se vuelven a querer como antes, siguen igual, nadie cambió. La película pudo perfectamente haberse titulado Una Familia De Buenas… o El Tsunami Es Lo De Menos.

En algún momento tuve la esperanza de que alguno de los hijos quedara amnésico y fuera adoptado por una familia caníbal que le enseñara sus costumbres; que la esposa quedara mueca y enamorara salvajemente a un magnate del bambú; que el esposo cayera en cuenta, en soledad de que s matrimonio era una farsa, y montara un puteadero llamado Mi Tsunami… pero no: la familia se salva, luego de que les pasan muchas cosas tenaces (de eso no se tratan las historias juiciosas. Si por eso fuera, Lost in translation, por citar un ejemplo radical, no sería la gran película que es).

Lo imposible de Lo Imposible es que me la haya visto (pa’ más piedra, yo fui el que invité); que haya descrestado a tanto incauto sensible… y que vaya a durar en cartelera más de lo que duró Una Historia Extraordinaria

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