
LECTURAS, MAPAS Y VIDAS
En la otra esquina
Por Harvey Murcia
Los mundos del libro son extraños, desafiantes. Recuerdo la primera vez que recibí uno. Lo miré con extrañeza, con asombro. Era de aventuras. Un joven reportero y su perro debían resolver un misterio. Sus ilustraciones, muy cinéticas por cierto, agitaban mi interés por saber más, por descubrir algún país que no existe en el globo, o algunas lengua extrañísima que no se hablan.
Luego llegaron las clases de literatura, y con ellas, una infinitud de conversaciones sobre estilos, contextos históricos, posiciones políticas. En cada encuentro, lo que aparecía es una sensibilidad particular, una intimidad que nos abstraía por momentos del tiempo y del espacio. De la literatura, saltamos al cine. Y allí también hay lectura, hay desciframiento y exigencia.
Mi juventud estuvo cruzada por libros, películas, música; pero lo importante era el desciframiento y la expectación. Sin temor puedo afirmar que la lectura no me hizo mejor persona, tampoco más culto. Mucho menos ilustrado. La lectura me hizo curioso, inquieto. Me aproximó a universos posibles más justos. Los libros no revelan verdades, proponen explicaciones. Y entre más explicaciones se encuentren más plural y democrática será una sociedad.
Revisando algunas noticias encuentro que los colombianos leemos en promedio 1.6 libros al año. ¡Alarmante! Pero no lo suficiente. Al repasar los resultados en pruebas lectoras solo el “5% de los jóvenes alcanzó el nivel mínimo en materia de competencias de lenguaje. Cuando nos comparamos a nivel internacional más del 47% de los estudiantes colombianos que presentaron la prueba no alcanzó el nivel mínimo en lectura”
Por esto, en enero de este año se reunieron en Cartagena los actores relacionados con el tema para encontrar una salida a los bajos índices de lectura. De allí sale el fortalecimiento del proyecto Plan Nacional de lectura, que pretende robustecer la lectura en niños y jóvenes. Interesante. Pero lo que pierden de vista son los datos de ONU que indican que “7.500.000 niños, niñas y jóvenes padecen de pobreza, 3.000.000 se encuentran en miseria, 2.000.000 han sido maltratados y 15.000 se encuentran en las calles”. ¿Cómo pensar en libros, lecturas y encuentros?
Y hay más: “1.500.000 niños y niñas menores de cinco años padecen algún grado de desnutrición. De cada 100 que ingresan a la educación básica primaria, sólo 60 terminan el grado quinto. Aproximadamente 2.400.000 niñas y niños cuya edad oscila entre 12 y 17 años no están escolarizados y sólo 47 de cada 100 ingresan a educación secundaria”.
Políticas y realidades: Contraste que invitan a reconocer que no basta con estrategias de lectura que incrementen el índice o la competencia. La lectura es una condición social, es un reflejo de la democracia; es un mapa en el que la vida cultural se hace y des-hace. Y debe ser prioritaria y urgente para todos los dirigentes.
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