Ud se encuentra aquí INICIO Opinion La Ciudad De La Furia
Cartel Urbano
M

LA CIUDAD DE LA FURIA

Desde el ombligo
Por Gonzalo Valderrama
 
Desde el ombligo
Por Gonzalo Valderrama
 
Parafraseando a Silvio Rodríguez, vivo en un país libre… ¡Ja! Y en medio de esa libertad del albedrío, habito su ciudad decapital: Bogotá. Parafraseando a César Vallejo, moriré en Bogotá con aguacero. No sé cuándo lo haré; pero de lo que sí estoy seguro es de que me moriré de la piedra, porque esta es la ciudad del estrés, el esmog y el estriptís… y la científicamente llamada neurosis ya la tengo en mi ADN. Se la transferiré a mis hijos y a todos los que se comuniquen conmigo por Internet, a los que beban del mismo vaso, a los que asan la baranda del bus que yo así, a los que leen estas palabras inútiles.
 
Por lo tanto, voy a dar algunos ejemplos de sus manifestaciones, a ver si coinciden conmigo y me acompañan en este mal de muchos, Consuelo de Pérez. Espero que mi exorcismo textual contribuya, cual para-rayos, a que haya paz mental en las víctimas de la cotidianidad.
 
A mí me emputa que la gente camine más despacio que yo por las aceras a las horas pico. Parece que vinieran de misa o estuvieran de turismo.
 
Me emputa que la gente me haga repetir las preguntas que les hago con la mejor vocalización del mundo. Sus respuestas no bajan de “¿Cómo?”, “¿Perdón?”, “¿Ah?”, “¿Que qué?”.
 
Me emputa que quienes atienden almacenes de ropa me aborden con el agresivo “Sí, a la orden, ¿qué desea?”… “¡Deseo que te quedes quieta en ese rincón, y me dejes escoger calzoncillos en paz!”.
 
Me emputan los mimos ambulantes que lo asaltan a uno para pegarle smileys auto-adhesivos,  a cambio de cualquier moneda o de una mirada con mal de ojo. ¿No se vale a cambio de un puño mímico?
 
Me emputan los carismáticos  cantantes de buseta que se aplauden a sí mismos para que uno también lo haga, luego de cantar El Breve Espasmo En Que No Estás de Pablo Mármol.
 
Me emputa que en pleno tercer milenio haya musicalizadores que ambientan noticias sobre satanismo con Metallica… cuando deberían hacerlo con Naty Botero.
 
Me emputa que los seres humanos a mi alrededor mastiquen alimentos con la boca abierta, especialmente si se trata de frutas escandalosas como patilla, papaya o mamoncillo.
 
Me emputa que los tenderos no me noten en sus tiendas. Siempre que llego a comprar algo, están atestadas de gente emputante a la que atienden primero. Yo brinco, yo grito, yo me incendio… y nada.
 
Me emputan los adultos-adolescentes que, cada vez que muestran cortos de las películas que van a estrenar, exclaman ¡Uich! en las escenas impactantes. Entre más uiches, menos interés para mí.
 
Me emputa el pitico de espera de la ETB… “...¡Ay!, un momentico, que me está entrando una llamada por el otro lado!… (TU-TU-TUUU)… ¿Y qué?… No, era un amigo”
 
Me emputan los mini-teclados de las ventanillas express de los bancos. Nunca leen la banda magnética de la tarjeta al primer intento… “Vuélvala a pasar, por favor… No, por el otro lado”… ¡Grrr!
 
Me emputan las mujeres que van al gimnasio a hacer visita. Se trepan a sendas elípticas, y le arman infinita conversa al entrenador, quien entrena entre nada a nadie nunca.
 
Me emputa cuando, en medio de mi levitación, una aurora boreal entra por la claraboya de mi observatorio astronómico, y detona la típica lluvia de aerolitos que espantan a los ajolotes del acuario.
 

La lista contiene 700 palabras más; pero como mi límite para esta columna son justamente 700, aquí me detengo tingo tango. Prometo firmemente no volver a pecar del pecado capital de la ira… ¡pero es que a veces la inmortalidad me causa unos piedronones filosofales! 

 

 
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Cartel Media S.A.S.

Comentar con facebook