Ud se encuentra aquí INICIO Opinion Escuela De Hogwarts Para Trans Formistas
Cartel Urbano
M

ESCUELA DE HOGWARTS PARA TRANS-FORMISTAS

Rastros de Carmín
Por Billy Muñeka
@billymk


En mis tiempos prehistóricos cuando no era nada más que una inocente jovencita universitaria soñando con el brillo de las luces y el glamour, hice una pregunta en un foro de fans de Fangoria que aun hoy que puede sonar ridícula: ¿Existe alguna escuela de formación para drag queens? Un oportuno bromista viendo mi evidente ignorancia al respecto me contesto: ¡si, la escuela de Hogwarts!

Me da vergüenza admitir que en su momento no tenía la menor idea de quién era Harry Potter; luego me interesé más en él cuándo supe que tenía una novia trans en New York. Pero de lo que si estoy segura, es que desde que me enfundé un ajustado vestido, me maquillé y me puse la peluca he practicado un tipo muy particular de magia que he tenido que aprender sobre la marcha. Y no estoy hablando simplemente de guiñar el ojo, mandar un beso y levantarse levemente la falda, no señores… aunque me ha funcionado.

Ser autodidacta es una solución óptima cuando no encuentras quien te enseñe, pero no hay duda que los procesos de formación son vitales para todo artista; algunas contamos con suerte porque hemos tenido la fortuna de encontrar espacios artísticos donde hemos adquirido herramientas para desarrollar nuestro quehacer escénico, ¿pero aquellas que no tienen esa posibilidad qué?

Cuando nació el IDARTES hace dos años, un par de amigas del grupo de danza contemporánea en el que militaba llegaron con una buena noticia para mí: la recién nacida institución tenía dentro de sus planes estimular la creación de espacios y procesos de formación para artistas del sector LGBT, especialmente transformistas. Los resultados no se hicieron esperar y más temprano que tarde me enteré de una convocatoria para artistas de mi tipo realizada por el IDARTES, que ejecutaría el muy conocido MAPA TEATRO.

El resultado final de todo ello fue TRANS/POSICIONES, un proyecto escénico donde participamos transformistas femeninas y transformistas masculinos (drag queens y drag kings) recreando una versión pirata de ‘El Santo contra la invasión marciana’. Nunca en mi vida me había puesto un vestido tan corto… y nunca me había sentido tan observada, me sentía como reina de belleza desfilando en traje de baño en plenos años 60. El caso fue que la obra no prosperó más allá de seis presentaciones que se dieron en noviembre de 2011 dejándome un cierto sinsabor. Aunque más de un espectador se dio el champú de divertir la mirada con todo un ramillete de divas piernipeladas y machos de pecho fajado.

De formación no hubo absolutamente nada y creación colectiva menos. Lo que si hubo fue mucha corrillo de gallinas entre nosotras, algo había que hacer en medio de semejante fiasco, digo yo.

El proyecto rápidamente fue olvidado mientras quienes habíamos participado guardábamos la esperanza de retomarlo lo más pronto posible, pero ese anhelo se fue diluyendo rápidamente. Y cuando menos nos dimos cuenta, quienes habían organizado semejante tinglado apenas se acordaban de la obra. Usada, esa es la expresión para lo que sentí en ese entonces.

Lo peor de todo es que procesos como estos parecieran no tener futuro y mucho menos continuidad en el ambiente artístico bogotano, donde al transformista se le vincula temporalmente a un proyecto artístico (cosa que rara vez sucede) que curiosamente no prospera más allá de unos pocos meses.

Si una institución que prometía tanto como el IDARTES no es seria con artistas como yo, ¿qué podemos esperar de la escena artística bogotana? En la ciudad hay diversidad de espacios y procesos de formación para actores, bailarines, músicos, artistas, realizadores audiovisuales, escritores e incluso grafiteros, pero para transformistas y drag queens nada. Se nos sigue relegando a los bares homosexuales, reinados de diversas calaña, marchas de la diversidad, videos universitarios y fiestas de Halloween.

Mientras tanto lo único que nos queda es seguir poniendo el tacón y la peluca con valentía en cuanto espacio podamos; enfrentándonos a esas miradas altivas que dudan de nuestro talento, pero respondiéndoles coquetamente con un ágil movimiento de cabeza para agitar orgullosamente el pelucón y hechizar a un público expectante. Absorbiendo como esponjas cuanto conocimiento y experiencia podamos, siguiendo el muy sabio ‘hazlo tu mismo’ que nos enseñaron Los Ramones, para terminar convertidas en unas reinas del escenario hechas a fuerza de buscar por nuestro lado la oportunidad que se nos ha negado por no ser artísticamente correctas.

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Cartel Media S.A.S.

 

Comentar con facebook