
EL ZOMBI INTERIOR
Los zombis son creaturas sin mente, incapaces de comunicarse y cuya única emoción visible es una furia animal y ciega. La única motivación presente en ellos es la de alimentarse. ¿Y alimentarse de qué? ¡Carne! ¿Término medio? Obviamente cruda. ¿Lomo de res? Claro que no. Para llegar a ser zombi hay que morir y después regresar de la tumba. Las anteriores son las características básicas del zombi, tal como aparecen en las películas de George Romero, quien se lleva el crédito de inaugurar el género moderno con La noche de los muertos vivientes.
Además de estas características básicas el zombi puede poseer otras adicionales que difieren bastante entre sí. Cada película, serie o comic tiene su propia versión de lo que es un no muerto. Existe el típico zombi harapiento que se arrastra lentamente tras su presa y del cual es fácil escapar que se puede ver en la serie The Walking Dead, pero también tenemos el zombi que corre de 28 días después o World War Z (aunque estos últimos parecen más bien una manada de ñus que zombis). También hay zombis espaciales (o creaturas que entran en esta categoría) tales como los humanos poseídos por los muertos de Fantasmas de Marte (dirigida por John Carpenter) o los Reavers de la serie Firefly creada por Josh Wedhon. También los Borg, enemigos de la federación en la serie Star Trek, poseen características que los incluyen en el género. Existen hasta los zombis con tumbao de Thriller, que te asustan con sus pasos de baile.
En principio, las películas y demás productos relacionados con los zombis, pertenecen al género de horror, específicamente a la serie B de la primera mitad del siglo veinte. Antes de los muertos vivos de Romero el zombi era otro monstruo que se encontraba en la misma lista intercambiable que incluía al hombre lobo, el vampiro clásico, la momia o algún bicho improvisado con disfraces en el set de filmación. Sin embargo, el terror que producen los zombis contemporáneos es más complejo que el de un monstruo que te persigue. Los seres humanos no solo temen al zombi sino también lo que representa. Una turba de zombis nos muestra el peor aspecto de la sociedad, en la cual cada individuo tiene una motivación egoísta que es la misma para todos. Es la peor miseria posible para todos.
Cada vez que una persona huye con miedo y asco de un habitante de la calle, o cuando las personas se ponen la camiseta de alguna ideología o grupo social con el deseo de destruir todo a su paso, cuando dos personas ensimismadas se estrellan en el transmilenio y comienza a darse de golpes, es en momentos así cuando aparece claro que todos tenemos un monstruo intolerante, ciego y rabioso encarcelado dentro de nosotros.
Dejar salir al zombi o dejarlo encerrado se deja al gusto de cada quien.