
EL BLACK POWER
Ilustraciones por Pegatina/Cartel Urbano
Una declaración de afecto por la raza negra a propósito del excelente desempeño de los jugadores africanos en el Mundial.
Por María Ximena Pineda
@anacaonax
Las moles de carne de la selección de Costa de Marfil que jugaron la semana pasada eran intimidantes. Cada hombre medía dos metros. Pensé que nuestro equipo de hobbits no iba a poder derribarlos, pero les ganaron con un decoroso 2 a 0. Sin embargo, ¡qué moles, qué piernas, qué brazos, qué complexión, qué genética!
Ya quisieran muchos blancos tener semejante forraje muscular. Semejante presencia, imponente, intimidante. Cuántas mujeres no querrían tener la firmeza de la piel de una negra, su culo, sus tetas. Su ausencia de estrías, su privilegiada genética que les ahorra tanto ejercicio, tanto pilates, tantas operaciones, tanto botox. Sencillamente vienen con un mejor empaque, por eso son el “Black Power”.
Algunos científicos coinciden con que la raza negra tiene una especial fisonomía: densidad corporal más fuerte, reflejo de tendón más rápido, centro de gravedad más elevado, entre otras ventajas de su inventario físico. No por nada los campeones de atletismo de los campeonatos mundiales de toda la historia han sido, en su mayoría, negros.
¿Y qué me dicen de las voces de góspel, jazz, blues de ese inmemorable ramillete de cantantes negros? Voces que son claramente muestra de superioridad: Shirley Bassey, Ella Fitzgerald, Aretha Franklin…
Y como si fuera poco, extraños rankings hechos por distintas universidades e institutos científicos a lo largo del mundo entero afirman que la raza negra ostenta el primer lugar en cuanto a la longitud del pene. Se dice que en algunos países africanos los penes tienen en promedio 17 centímetros. Puro Black Power.
¿Qué coños tenía en la cabeza Hitler cuando sostuvo que la raza superior era la aria? Habiendo tanta evidencia científica de que la raza negra realmente es superior biológicamente, uno no puede creer que haya sido una raza dominada, relegada al último lugar, ultrajada, violentada.
¿Acaso no son Serena Williams, Venus Williams, Muhammad Ali y Pelé demostraciones de los superpoderes de esta raza? ¿No fueron hordas de black power quienes erigieron muchos de los edificios y construcciones más majestuosas del mundo occidental durante su historia como esclavos?
En mi top del black power están un prodigioso número de estrellas superiores a la raza “aria” en diversos aspectos: el Joe, Celia Cruz, Mandela, Bob Marley, Eddie Murphy, Derek Walcott, Spike Lee.
Realmente nunca entendí por qué Micheal Jackson se quería blanquear cuando de negro ya era una de las estrellas más queridas y taquilleras de la humanidad. Sin duda la raza negra es un verdadero Black Power. Los negros son definitivamente la melanina que le falta muchas veces al insípido hombre blanco. Son el swing que le falta a la música. Son el flow de los grandes deportes. Son el tumbao que hace brillar las pistas de baile. El feeling y el soul de la humanidad.
Dicen que el que no come negro no va al cielo. En mi corto trayecto como amante en este mundo no he tenido ese placer. Sé que dios me lo tiene reservado para luego. Ojalá ese semental que me va a salvar de las llamas infernales que amenazan con quemar este pobre cuerpecito pecador sea alguno de esos encuestados por esas universidades e institutos científicos que hicieron los rankings del tamaño del pipí. Que viva el Black Power por todas las razones anteriormente expuestas y porque 17 centímetros son mucho más que 5 o 10.
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