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CON LAS PATAS (LESIONADAS)

Peor es posible
Por Darío Rodríguez
@etinEspartaego


La rodilla en recuperación del futbolista Radamel Falcao García es un asunto de estado. Ahí está el presidente Juan Manuel Santos visitando al delantero en la clínica portuguesa, como delegado de todos los colombianos buenos para quienes el balompié es tan crucial como otros tantos temas que, se supone, decidirán nuestro destino: la negación de premios a la modelo y actriz Sofía Vergara, las fotografías del hijo de Shakira, Shakira, los avatares de la diva Carmen Villalobos en sus intentos frustrados de hablar como costeña. Eso es lo que importa mientras el país se despedaza. Necedades de ese tipo mueven los intereses de quienes escriben en redes sociales y son el armazón del impulso mercantil para el noticiero radial, el televisivo y para los periódicos.

No tiene ninguna importancia que estemos sumidos en una crisis electoral sin precedentes en la historia de esta nación. No hay candidatos decentes para la presidencia de la república, los aspirantes al Congreso en su mayoría parecen más perros de presa o vampiros sedientos que personas, ni siquiera puede esperarse un debate político aplomado: nos iremos perdiendo en sutilezas o en tonterías como hacerles burlas a las frases sin sentido que escupirá alguno de esos varones del poder, sea Óscar Iván Zuluaga, doña Clara López, el propio presidente Santos, o asumiremos las votaciones (la “fiesta democrática”) como solemos asumirlas, idénticas a un típico torneo de fútbol. Los centros de las discusiones no serán programas de gobierno ni propuestas para salir del atolladero sino quién le ganó a quién, y de qué ardides se valió para lograrlo.

La rotura del ligamento cruzado de Falcao García aterra a una opinión pública que no se ha inmutado por las condiciones en las cuales nuestra educación se degrada todos los días, y cada vez más, formando profesionales expertos, muy triunfadores, con una ceguera que les impide pensar en algo diferente de sus motivaciones personales. Amorfos, cojos, nuestros modelos pedagógicos y educativos no están sirviendo a la hora de pensar un proyecto de nación, ni un territorio distinto del que nos tocó.

Instrucción resignada digna de un país cuyas ilusiones se restringen a rogar por tener un puesto alto en una Copa Mundo, a estar pendientes del rumbo que toman sus cantantes, modelos y actores de televisión. Resignación pura y dura. Ya que no conseguimos construir algo mejor entre la proliferación de ruinas y desastres, siempre queda la opción del ensueño, de la fantasía que nos hace imaginar los conflictos del héroe televisivo como propiedad nuestra.

Los médicos informan desde Portugal que Falcao tiene todavía posibilidades de ir al Mundial si recibe los cuidados necesarios. Aquí le van a poner bastante fe a esa resurrección de la estrella. Los colombianos respiramos un poco tranquilos. El tesoro nacional puede continuar siendo saqueado, al igual que nuestros recursos, seguirán los diálogos de paz en La Habana como estrategia electoral (por si acaso se nos olvidaba que a los mandatarios recientes en Colombia los han puesto las FARC), el sistema de salud continuará cómodo en su accionar criminal, el día a día de esta patria no tendrá modificaciones significativas y proseguirá su camino natural de una humillación a la siguiente.

Pero nada, absolutamente nada de eso tiene relevancia porque un futbolista sobresaliente se ha lesionado, y tras la cirugía los sumisos habitantes de Colombia esperamos, rezamos, nos desgañitamos, nos sacrificamos con tal de verlo en las canchas brasileras. El centro de nuestras preocupaciones públicas es una rodilla. Demostración clarísima de que aquí casi todo se piensa, se hace con y por las patas.

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Cartel Media S.A.S.
 

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