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BARRAS BRAVAS Y CIUDAD

 

Por Bizarro Mesa
@BizarroMesa

 

 

Si por la quinta vas pasando, te vas a dar cuenta de que algunos seguidores de fútbol, tanto del América como del Deportivo Cali, les ha dado por pedir plata para poder comprar la entrada a un partido. Algunos de estos personajes enfundados en trajes de falsos hinchas también han sido los responsables de los daños a las estaciones del MIO, del vandalismo con aerosol en paredes, puertas y fachadas de locales comerciales y, como si eso fuera poco, otros más decidieron montar su régimen de terror y atracar a plena luz del día a los transeúntes.

En días pasados, un grupo de ellos se enfrentó con un piquete de policías en la estación “Manzana del Saber” del MÍO. Los ciudadanos esperando su transporte fueron obligados a ser espectadores del lamentable espectáculo de patadas, cuchillos, puños, bolillazos, botellazos y claro, como no, de vidrios rotos y daños al mobiliario urbano. Gente del común en medio de ese infierno, de un lado las barras bravas y del otro el Escuadrón Móvil Anti Disturbios (ESMAD).

Ronda en el aire el tufillo de la tristeza, la falta de cultura ciudadana y el estrés; pero lo que parece ser más duro es el silencio. No se puede hacer ni decir nada.

Qué bueno sería que con la misma energía con la que algunos hinchas salen a romperse el alma y dañar todo lo que se les atraviesa, exigieran una mejor inversión de los recursos públicos y que se fortalecieran programas y proyectos enfocados en cultura, salud y educación, que tanta falta le hacen a esta ciudad.

Educar y generar procesos de apropiación toma tiempo, pero como ciudadano siento que llevamos muchos años aceptando sin musitar una palabra por cuenta de la intimidación, inmadurez y estupidez de unos pocos y el aletargamiento de las autoridades civiles y policiales. Ya es hora de que estos mal llamados hinchas (porque los de verdad saben que ese es un deporte que convoca, une y genera esparcimiento), la Policía, el Municipio y los mismos equipos encuentren una manera para que el ciudadano del común, el que de verdad siente una pasión sana por su equipo y también al que sencillamente no le gusta el fútbol, no se sienta agredido cada que se programa un partido.

Es urgente un programa de convivencia y también un plan de trabajo dirigido al consumo de drogas y licor presente en las barras bravas caleñas.

Qué bueno sería que los patrocinadoras de los equipos de fútbol aquí en Cali desarrollaran un proyecto para censar a los hinchas que no trabajan ni estudian y les otorguen un acompañamiento en formación. De hecho, todos deberíamos comprometernos para insistirles a estas personas que hay otras formas de demostrar la pasión por un escudo y por la camiseta. Porque, déjenme decirles caballeros del miedo, que depende sólo de ustedes aprender a exigir mejoras para que la cultura de los barristas en esta ciudad evolucione.

No es un secreto que Cali viene de un pasado lleno de maltrato, pero ahora que se huele un cambio estructural, cultural y urbano, la mejora de nuestra ciudad debería ser un proyecto que nos involucre a todos.

Por eso los ciudadanos inconformes con esta situación, necesitamos que aquellos que están manchando el escudo de su camiseta, encuentren oportunidades de estudio y formación, que les ayuden a encauzar sus motivaciones y principios. Quizás así podamos entre todos empezar a cuidar y disfrutar sin peleas ni atracos de los nuevos espacios que la ciudad nos está ofreciendo.

 

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