Ud se encuentra aquí INICIO Opinion Asunto De Ninos
Cartel Urbano
M

ASUNTO DE NIÑOS

Peor es posible
Por Darío Rodríguez
@chkinbote

 

Un niño se niega a ser adulto. Vive en Neverland, el País de Nunca Jamás, y se enfrenta con valentía al viejo, traidor, despiadado Capitán Garfio -representación de todo lo que ese niño no quiere ser-. Su nombre es Peter Pan. Fue creado por el dramaturgo y escritor James Barrie hace cien años.

Una niña es conducida sin pretenderlo a cierto lugar llamado Wonderland, el País de Las Maravillas. Allí conocerá y le hará frente -a su inocente manera- al mundo grotesco, extraño, de los mayores reflejado en personajes con luces, con sombras: el Sombrerero Loco, el Gato de Chester, la Reina del Naipe, la Oruga. Vuelve transformada de ese viaje, convencida tal vez como Peter Pan del duro sacrificio que implica abandonar la infancia. Su nombre, Alicia, y el sitio visitado por ella dan título, componen también la historia de un libro del matemático y escritor Lewis Carroll publicado hace ciento cincuenta años.

Quizás por provenir de textos escritos para solaz y diversión del público infantil, Peter Pan y Alicia son observados como mitos entretenidos o como protagonistas de graciosos argumentos sin trascendencia. Buena parte de las adaptaciones realizadas a “Peter Pan” (la obra de teatro, la posterior novela) y a “Alicia en el País de Las Maravillas”, films, comedias musicales, series de televisión, subrayan sólo sus inofensivos rasgos. Sin embargo hoy sabemos que estas narraciones y estos pequeños son una advertencia, una verdadera reprimenda a nuestras sociedades enfermizas. La lógica del mercado se ha propuesto la tarea de infantilizar a sus adultos y arrebatarles la inocencia a los menores de edad, en busca de servilismo y enajenación masiva. No es rara, incluso, la domesticación del poder de Peter Pan en su búsqueda constante de transparencia, ni la reducción de Alicia a simple caricatura.

Como sucede con toda elaboración literaria, Peter Pan y Alicia tienen inspiraciones reales. Carroll se basó en una niña llamada Alicia Liddell (que llegó hasta la ancianidad bajo la sombra de su gemela ficticia) y Barrie tomó las características de su héroe del último hijo al cual adoptó (años después, el modelo para Peter Pan se transformaría en un alcohólico nostálgico y charlatán, siempre bajo el amparo de la mitología concebida por su padre). Se encontraron sólo una vez, Peter cercano a los cuarenta, Alicia ya octogenaria, dentro de cierta librería londinense, hacia 1932. El director de teatro y dramaturgo John Logan escribió durante 2012 una pieza escénica titulada “Peter and Alice” donde recrea el triste diálogo entre estos fantasmas de carne y hueso, y los obliga a regresar a Neverland, a Wonderland, de manera que noten cuánta sustancia vital perdieron, cuánta belleza tiraron al caño por haber rechazado el tesoro del paisaje de la infancia, algo que nunca se pierde y está relacionado con una actitud noble ante los estropicios cotidianos.

De un modo juguetón, muy sencillo, Peter Pan y Alicia nos alertan acerca de regresar a la bondad y a la confianza del chiquillo que llevamos aun con nosotros. Su candidez y asombro aún siguen presentes, recordándonos que ser niño no es un asunto sentimentalista, sino de pronto el último pasaporte, el último recurso delante de nuestro diario, inevitable, desastre.


Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Cartel Media S.A.S.

 

 

Comentar con facebook